Stom012a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

El 03 de Julio nuestra Iglesia Católica celebra al apóstol Tomás, recordemos que este santo Tomás apóstol, no debe ser confundido con santo Tomás de Aquino, el fraile dominico, teólogo del siglo 13.

La fiesta de santo Tomás nos recuerda la escena que hemos escuchado en el Evangelio de hoy; recordemos lo que sucedió, estaban reunidos los apóstoles sin Tomás, Cristo resucitado se les les aparece, incluso teniendo las puertas cerradas, luego ellos le cuentan a Tomás: “hemos visto al Señor” y Tomás no les cree; una semana después están de nuevo reunidos los apóstoles y Tomás está con ellos y Cristo se vuelve a aparecer, le muestra las llagas a Tomás y le dice: “mete tus dedos en mis llagas, mete tu mano en mi costado, no seas incrédulo sino creyente” (cf. Jn 20,24-29).

Las dos enseñanzas del Evangelio de hoy son estas:

Primera, observemos que Cristo como Señor de cielos y tierra ya resucitado, puede manifestarse cuando quiera, donde quiera y a quien quiera; no se le manifestó a Tomás durante esa semana, porque hubo una semana entre la primera aparición y la segunda; perfectamente Cristo se le hubiera podido aparecer a Tomás durante esa semana para decirle lo mismo: “aquí están mis manos, aquí está mi costado” (cf. Jn 20,27).

En el modo de obrar de Cristo hay una enseñanza, nuestro Señor no es caprichoso y la hermosa enseñanza que viene de este hecho tan sencillo es que aprendamos todos que el lugar para encontrarse con Cristo es la comunidad, nuestra experiencia de fe es profundamente personal, pero a la vez está profundamente vinculada a la vida de la comunidad y el que se desconecta de la vida de la comunidad se desconecta de Cristo; el que se desprende de la Iglesia, tarde o temprano se desprende de Cristo.

Segunda, vemos que Tomás le dice a Nuestro Señor aquella frase tan bella que muchos repetimos en distintas circunstancias, Tomás le dice a Cristo: “¡Señor mío y Dios mío!” (Jn 20,28). Como anota san Agustín lo que proclama Tomás es una verdadera profesión de fe, porque está llamando “Dios mío”, a este Cristo resucitado. Por supuesto es el descubrimiento de la Pascua gloriosa de Cristo la que hace que Tomás caiga en cuenta de quién es Aquel al que tiene al frente. Esta enseñanza que quiero compartir es, que a través de las llagas de la cruz a la gloria y resurrección; es decir por el camino de la cruz, hacia la luz; por el camino de las llagas hacia la victoria y esto vale para lo que vemos de Tomás, pero esto vale para cada uno de nosotros. El encuentro con el Resucitado es en primer lugar el encuentro con el Crucificado que dándolo todo por nosotros ha manifestado su amor sin grietas y así nos ha abierto camino para llegar a ese amor sin derrota, el amor de la resurrección.

Así que quedémonos con estas dos enseñanzas: primera, cuidado porque el que se desprende de la comunidad termina desprendiéndose de Cristo y segundo; el que se separa de la cruz termina perdiéndose del esplendor de la resurrección.