Sten005a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20101001

Título: Santa Teresa del Nino Jesus, movida por el Espiritu Santo, pudo descubrir lo que significa volverse como ninos para entra en el cielo

Original en audio: 11 min. 58 seg.


Parece que los discípulos tenían como una especie de obsesión para el primer puesto, los Evangelios varias veces nos los presentan compitiendo por el primer puesto, buscando el primer puesto, averiguando sobre el primer puesto, haciendo trampa para lograr el primer puesto.

Es una cosa notable porque la lógica de Jesús va exactamente al revés, lo que quiere Jesús que nosotros comprendamos es que esa competencia, esa lucha y esas trampas son inútiles, y que detrás de todo eso los únicos perdedores somos nosotros mismos.

Jesús lo dijo en todos los lenguajes posibles invitándonos al servicio, mostrando cómo la tiranía de los poderosos se convierte en desgracia para sus propios pueblos, o como en el caso de hoy hablándonos dónde está el verdadero modelo, dónde está el verdadero ejemplo, en este caso, en los niños.

Es muy diferente el modo de pensar de Jesús y el modo de pensar corriente en este mundo que sigue siendo el que vemos en los discípulos. Buscar el primer puesto se traduce en tener el mejor trabajo, o tener el coche más elegante, o vivir en la última tecnología, o poder darse las vacaciones más costosas, o qué sé yo, también ahí seguimos buscando los primeros puestos.

También dentro de la Iglesia esto sucede. El Papa recientemente hablaba a un grupo de obispos y les decía: "No busquéis ser funcionarios, lo vuestro es ser testigos del Evangelio; y en otra ocasión, frente a un grupo de sacerdotes, les prevenía sobre los peligros de andar haciendo carrera: "Que ahora de esta parroquia me lleven a otra parroquia mejor, que luego me hagan obispo, que luego me hagan arzobispo, que luego..., esa búsqueda vuelve a ser la búsqueda de primeros puestos.

La propuesta de Cristo es la contraria, por eso también tanto Juan Pablo II como Benedicto nos han advertido varias veces que nuestra fe cristiana va en contra vía, y creo que en ninguna parte se nota más esa contra vía, esa oposición a los gustos y opiniones y tendencias de este mundo, en ninguna parte se nota tanto como en esto de los primeros puestos.

Pero preguntémonos honestamente si tiene sentido, si hace sentido la propuesta de Cristo, al fin y al cabo, ¿eso no será como convertirse uno en un segundón, por no decir un perdedor? Hay un filósofo que marcó profundamente y terriblemente el siglo XX, filosofo alemán llamado Federico Nietzsche, y Nietzsche se burlaba del Cristianismo y decía: "Mire, esa moral del cristiano es una moral para perdedores, esa moral de cristiano es una moral para fracasados".

Incluso decía: "El cuento de estar perdonando enemigos únicamente le sirve a los cobardes que no tienen más venganza que perdonar", es decir, no pudiendo acomodarle un buen puñetazo en la cara al otro, pues entonces hay que decir que estaba equivocado, que es un pecador y que hay que rezar por él. Pero si yo tuviera más fuerza o si yo fuera más valiente le acomodo su puñetazo, así hacia ironía Nietzsche de nuestro cristianismo.

¿Qué sentido tiene la propuesta de Cristo? ¿Será que se puede aplicar para algo hoy? Le puedo yo decir a una persona, por ejemplo: "Mira, tú no trates de ascender demasiado en tu trabajo"? ¿Le puedo decir a alguien: "Tú trata de no comprar el último gadget, o el ultimo teléfono, o el smartphone, o como se llame; le puedo decir a un sacerdote: "Tú trata de no ascender mucho, tú trata de que te manden a la última parroquia y que allá te entierren", ¿le podemos desear eso a un sacerdote que vaya por allá y que lo entierren en vida en el último lugar? ¿Es eso humano?

Para encontrar la sensatez de la propuesta de Cristo hay que encontrar primero la locura a la que lleva lo de los primeros puestos, locura que incluso se vuelve muerte, se vuelve suicidio.

Hace un par de años tuve ocasión, para mí invaluable, de colaborar en un curso de formación permanente para misioneros en el Extremo Oriente, estuve en Hong Kong, en Macao, en Taiwán, una experiencia fascinante de la que le doy gracias a Dios.

¡Cuánto se puede aprender en un tiempo de esos! Y me impactó muchísimo lo de Taiwán porque Taiwán, ustedes saben que es como una hormiga frente a un elefante, y ya saben cuál es el elefante, China, por supuesto.

Entonces Taiwán tiene que hacer lo máximo y lo mejor y lo último por vencer a su archi enemigo, o por lo menos para mostrarse del mismo nivel, y con ese propósito la educación taiwanesa es una cosa enloquecedora, dicen ellos mismo que los niños no tienen vida, ni los adolescentes, ni los jóvenes, es decir, la gente empieza a tener vida cuando termina la educación superior, porque hasta ese punto sólo existe una obsesión y esa obsesión es trabajar, competir, luchar y reventarse.

Y efectivamente, se revientan muchos, tanto en Japón como en Taiwán, como en Vietnam y otras de estas naciones que tienen unos desempeños académicos impresionantes, muy superiores a lo que estadísticamente daría su población, hay una cantidad de suicidio juvenil, los muchachos en el colegio se revientan, muchos de ellos tienen unas jornadas que serían agotadoras para cualquiera de nosotros, yo por lo menos no lo resistiría, desde muy temprano en la mañana, a las siete de la mañana a tus clases, y bueno, comes algo en el colegio y sigues hasta las tres de la tarde.

Pero luego todos, prácticamente todos, tienen una educación complementaria, entonces luego de cuatro a ocho de la noche vas a aprender un segundo idioma o tercer idioma, todos tienen que tener por lo menos tres o cuatro idiomas, vas a aprender piano, vas a aprender danza, vas a aprender programación de computadores, y luego llegas a la ocho y tienes que hacer tus deberes escolares para acostarte, dormirte pronto y sigue y sigue y sigue y eso no para nunca.

Algunos muchachos exasperados por la tensión no le tienen otro terror sino a que llegue el momento de los resultados del colegio y el papá le pregunte: "¿Por qué después tres meses sacando el primer premio ahora me has sacado solamente el tercero? ¿Qué está mal contigo? ¿Que pasa contigo?"

Los papás no tienen otra pregunta, entonces uno empieza a ver que esa lógica del primero y el primero y el primer puesto revienta a la gente, y la lógica del primer puesto también revienta a los sistemas económicos, creo que todos estamos de acuerdo en que una buena parte, si no todo de esta crisis financiera mundial tiene que ver con la locura de ser el primero, y para ser el mejor banco entonces hay que hacer todo tipo de trueques y trampas y triquiñuelas que finalmente revientan el sistema.

Resulta que por lo menos en Estados Unidos, por dar solo un ejemplo, los bancos hacía mucho tiempo se estaban vendiendo deudas, es decir, si una cantidad de gente le debe por vía tarjeta de crédito o de hipoteca, le debe a un banco una suma de miles de millones, eso se convierte como en una moneda, en un cheque que ese banco le vende al otro banco, es decir, se estaban vendiendo deudas, dinero que no existía.

Cuando los que realmente trabajan, cuando los que realmente producen el dinero empezaron a reventarse con sus hipotecas, entonces, resulta que todo ese dinero que nunca existió, pues efectivamente dejó de existir en las hojas de balance de los bancos, y entonces la competencia por ser el primero se convirtió en que se reventaron los bancos.

Y cuántas veces encontramos lo mismo en otras cosas, la persona que quiere ascender en su carrera, no sé como sea la situación aquí, pero en una cantidad de países que he conocido, ascender en el sistema de ser actriz o de ser cantante, significa acostarse con una cantidad de gente, y si no lo haces, no subes. Entonces, para ser el primero tienes que dejar a pedazos tu dignidad de mujer, tu dignidad de persona en no sé cuantas camas, eso es ser el primero.

Cuando uno ve la locura de ser el primero, cuando uno ve los suicidios, la degradación, cuando uno ve la destrucción que produce esa lógica, que finalmente se vuelve homicida, uno empieza a reconsiderar el mensaje de Cristo, porque uno ve que el mensaje de Cristo no es cobardía sino que es sensatez, uno ve que el pretender ser el primero en todo significa volverse sordo a la necesidad del pequeño, pero como a su vez todo el sistema económico y todo sistema de poder es piramidal, entonces tenemos que volverme sordo a la base de la pirámide y a la vez explotarla, y eso no puede producir sino desastres.

Entonces uno descubre que también desde un punto de vista racional, también desde el mundo del pensamiento, la propuesta de Jesús es lo más inteligente del mundo, porque cuando habla Jesús de ese volver a ser como niños, es recuperar todos la horizontalidad básica de sabernos hijos de un mismo Padre; y por consiguiente, hermanos que cooperamos en un mismo proyecto, el proyecto de la creación, el proyecto de la familia humana.

Entonces, Jesús se nos antoja no solamente un personaje santo, sino un personaje infinitamente sabio, aquel que puede dar la verdadera clave a la vida humana. Gente que como Santa Teresa del niño Jesús parece que recibió del Espíritu Santo una intuición muy profunda de lo que significan las palabras de Cristo.

Pidamos al Señor que esa sensatez, porque no es idealismo, no es poesía, no es romanticismo lo de Cristo, no es cobardía, como lo decía Nietzsche. Esa sensatez de Jesús llegue pronto a esta tierra, antes de que nos acabemos unos a otros o acabemos con el planeta.

Amén.