Sten004a

De Wiki de FrayNelson
Revisión del 10:38 28 sep 2010 de Ayxa (Discusión | contribuciones)

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20011001

Título: ¿Que es la Infancia espiritual?

Original en audio: 16 min. 5 seg.


Vamos a compartir unos pensamientos sobre esta santa que la Iglesia Católica está recordando en el día de hoy, se llama Teresa, Teresa del Niño Jesús.

No hay que confundirla con Teresa de Jesús. Santa Teresa de Jesús fue una española que vivió en el siglo XVI; Santa Teresa del Niño Jesús, también llamada Santa Teresita, por una especie de cariño, de cercanía, fue una religiosa francesa, nació en 1873 y murió pocos años antes de empezar el siglo XX, cuando ella apenas tenía veinticuatro años de edad.

Hay tantas cosas tan bellas en la vida de Santa Teresita, les confieso que para mí ha sido un descubrimiento esta mujer, un descubrimiento que a veces no resulta sencillo, porque su manera de expresarse, las cosas que cuenta son a veces tan pequeñas, tan sencillas, es un lenguaje de cosas tan cotidianas, que uno no se imagina lo que hay detrás de ese lenguaje.

Es un error que cometemos, cuando creemos que las cosas grandes sólo tienen un ropaje grande; muchas veces las cosas grandes tienen un vestido sencillo, y las cosas importantes son discretas, y las cosas más sabias son también humildes. Así, Teresa del Niño Jesús, Santa Teresita, nos da una primera enseñanza.

De ella se conservan algunos escritos, por ejemplo, una autobiografía, que les recomiendo para su lectura espiritual. Así como las personas que van al gimnasio hacen ejercicios para embellecer y fortalecer su cuerpo, y tienen que imponerse una disciplina, así también un cristiano fervoroso sabe que necesita alimento y que necesita ejercicios, San Ignacio de Loyola los llamaba "ejercicios espirituales".

Si una persona no va nunca al gimnasio, si nunca hace ningún ejercicio físico y alguna vez le tocara presentarse a alguna competencia, ¿cómo creemos que le iría a esa pobre persona? Pues muy mal, porque está sin entrenamiento.

Así nos pasa a nosotros, cuando llega el momento de la prueba, que puede ser una tentación que se nos presenta, que puede ser una tristeza que nos llega, que puede ser una traición, que puede ser cualquier género de adversidad, entonces la prueba nos toma por sorpresa, estamos en mala forma y perdemos la carrera.

Hay que hacer ejercicio, hay que leer, alimentar el espíritu leyendo; ¿cuál fue el último libro espiritual que usted leyó completo? ¿Cuándo fue la última vez que usted hizo un buen ejercicio, un buen ejercicio espiritual, un buen retiro? ¿O es que eso se queda únicamente para la gente desocupada, o para las viejitas que ya se van a morir, o para los sacerdotes por oficio?

Teresa empezó a interesarse por Dios no cuando estaba en el convento, cuando ella tenía unos trece o catorce años de edad, tenía prisa por hacerse religiosa; ya tenía unas hermanas de ella que eran monjas de clausura, monjas carmelitas descalzas de clausura. y Teresa, a los catorce años ya quería entrar al convento; pero a esa edad no se lo permitían, entonces le escribió al Papa, porque ella tenía prisa por Dios. ¡Qué enseñanza tan bella!

¿De qué tienen prisa ustedes? "-Tengo prisa en hacer plata", "-tengo prisa en tener novio, en tener novia". A veces tiene uno la sensación de que los niños tuvieran ya prisa por ser adolescentes.

Y ya desde los ocho, nueve, diez años, o no sé si ya desde el jardín infantil, están jugando a que "mi novia", o que "mi novio" y a que "nos abrazamos" y a que "nos besamos", y con una prisa por vivir sensualidad, por vivir sexo, por vivir afecto humano, por vivir caricia.

Teresa tenía esa prisa, pero no por las caricias de un hombre, sino por las caricias de Dios; el Espíritu Santo obraba en ella, y ella tenía deseo, hambre, anhelo de Dios.

Cómo es de poderoso el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios obró con mucha fuerza en esa familia de Teresa, si no me falla la memoria, por lo menos cuatro de las hijas de ese hogar, un hogar numeroso, fueron religiosas; papás santos, papás de oración, papás de testimonio.

Las hijas comprendían que así como hay una belleza del cuerpo, hay una belleza del alma, y los papás las habían educado en el amor a la belleza espiritual.

Papás, ¿cómo están creciendo las hijas de ustedes? ¿Qué valores ven ustedes que están creciendo en sus hijas? ¿Ustedes para quién están educando a sus hijas? Los papás de Teresita quisieron educar a esas niñas para el cielo, para que Jesús las besara, ¿ustedes educan a sus hijas para que las bese quién? ¿Quiénes tienen derecho sobre el alma, sobre el corazón, sobre el cuerpo de sus hijas, de sus sobrinas, de sus alumnas?

Los papás de Teresita hicieron de ese hogar como un santuario, y esas niñas aspiraron a la belleza espiritual. ¡Mira cuántas enseñanzas nos va dando esta santa de hoy! Yo no tengo hijos, yo no tengo hijas, pero ustedes sí tienen hijos y tienen hijas, ¿cómo están creciendo sus hijos e hijas? ¿Para qué las están formando? ¿Para quién van a ser?

Teresita es famosa por una expresión: “La infancia espiritual”. Teresita es famosa, y el Papa Juan Pablo II la declaró Doctora de la iglesia, Doctora no significa médica, Doctora quiere decir, de acuerdo con su raíz en latín, la que puede enseñar, viene de la misma palabra que docencia, un docente, un maestro.

Juan Pablo II declaró a Santa Teresita, Maestra en la Iglesia, y la enseñanza principal de Santa Teresita es “la infancia espiritual”.

Vemos en el Evangelio cómo los discípulos parece que se pasaban los días discutiendo quién era el más importante, estaban afanados por la grandeza, ser grandes, ser importantes. Teresita nos habla de “la infancia espiritual”

¿Qué es esta enseñanza? En los escritos de Santa Teresita, creo que no he mencionado ninguno, el más famoso se llama “Historia de un Alma”, es la vida de ella contada por ella misma; usted lo puede adquirir, usted puede comprar ese libro.

Entre otras cosas, ¿usted en qué gasta el dinero? ¿Usted sabe que un libro de Santa Teresita vale lo mismo que un CD de trans o de rock? Qué cosa, ¿no? ¿En qué gastamos el dinero?

Santa Teresita nos habla de la infancia espiritual, que no es infantilismo, no es volvernos irresponsables; Jesús mismo nos invitó a tomar el ejemplo de los niños, pero se sobreentiende que cuando a uno le dicen que siga uno el ejemplo, es que siga uno el ejemplo de las cosas buenas.

Por ejemplo, los niños son distraídos, por lo que yo veo, los niños se distraen fácilmente, ¿será que Jesús quiere que nosotros seamos distraídos? No creo yo; a veces los niños son crueles, ¿será que Jesús quiere que nosotros a veces seamos crueles como los niños? Pues no; los niños a veces son desordenados, ¿será eso que hay que imitarle a los niños? Desde luego que no.

¿Qué es la infancia espiritual? No es otra cosa sino tomar en serio que Dios es nuestro Papá y que nosotros somos sus hijos, y por consiguiente, la relación que este hermosísimo niño, que se llama Jesús, tuvo con su Papá, es la fuente, el modelo, el ejemplo de la relación que nosotros podemos tener.

¡Que alegría! Estamos llamados a tener una relación con Papá Dios como la que tuvo Jesús, porque el mismo Espíritu Santo que obró en Jesús, obra en nosotros, entonces podemos orar con la confianza de Jesús; entonces podemos llamar a nuestro Papá con la certeza, con la alegría, con la cercanía de Jesús.

Es que los males de esta tierra nacen de la soberbia humana. Póngase usted a analizar, toda forma de violencia, toda forma de injusticia, toda forma de explotación, y siempre hay una raíz que se llama la soberbia.

La infancia espiritual consiste en decapitar el pecado de la soberbia, yo voy a entrar en una relación nueva de humildad, de confianza, de alegría, de oración, de amor de intimidad con mi Papá Dios; y por consiguiente, entiendo que todo lo que yo soy, todo lo que yo tengo y todo lo que yo puedo es un regalo que viene de Él; y por consiguiente, amo lo que Él a hecho en mí, amo sus obras, amo a mis hermanos.

Hay tanto que decir de la infancia espiritual, por hoy dejemos así, pero dejemos así. Está invitación: ¿Qué estás haciendo por tu alma? Y esa pregunta la hacemos a los que vienen a Misa, pero esa pregunta taladra mi corazón sobre todo por aquellos que nunca se acercan a la iglesia.

Del fundador de mi comunidad, Santo Domingo de Guzmán, se cuenta que lloraba de amor y dolor por las noches, y le decía a Dios: "¿Qué será de los pecadores?" ¡Cuántas cosas bellas perdemos, y están ahí en la Palabra, y están ahí en la vida de los santos, están ahí.

Aquí, sobre este altar sucede el milagro de la Eucaristía, ¡a cuántas personas eso no les interesa! Pero en fin, el amor de Dios es inmenso, es generoso y es paciente, ¿acaso yo era siempre como soy ahora? Yo creo que Dios a todos nos ha tenido mucha paciencia.

Alabemos su misericordia, alegrémonos en su amor y sigamos nuestro camino al ritmo de santidad que nos muestran, por ejemplo, estos santos, como la bella Santa de hoy: Teresa del Niño Jesús.