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Fecha: 19971001

Título: Santa Teresita del Nino Jesus, Patrona de la ternura

Original en audio: 10 min. 5 seg.


Esta Santa se llamaba Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, este era el nombre completo que ella tenía como religiosa.

Desde temprana edad, desde los quince años, vivió en un monasterio junto con otras religiosas dedicada a la oración. Tuvo muchos sufrimientos espirituales porque a veces no sabía cómo orar. A ella le sucedía lo mismo que nos pasa a veces a nosotros, que venimos a la iglesia y no sabemos cómo comunicarnos con Dios, incluso en ocasiones hasta nos aburrimos. Así le pasaba a esta Santa, pero ella no se quedó en su aburrimiento, en su cansancio, en su distracción sino que siguió buscando a Dios y Dios le mostró su Rostro.

Ella murió enferma de tuberculosis cuando apenas tenía veinticuatro años de edad. Ayer 30 de septiembre de 1997 se cumplieron los cien años del fallecimiento de Teresa del Niño Jesús.

Fue una mujer que estuvo buscando cuál era su verdadera vocación. Ella quería servir a Dios pero no sabía cómo hacerlo, entonces leía las vidas de los santos y veía que había misioneros, mártires y apóstoles; y decía: "¿Y mi vida para qué va a ser? ¿Para qué sirve mi vida?". Esta era una pregunta que ella se hacía cuando estaba en el monasterio, y se puso a rezar mucho a Dios pidiendo luz por esa pregunta que tenía.

También leía la Biblia buscando respuesta a esa pregunta que tenía y un día encontró la respuesta que estaba buscando. Porque resulta que el Apóstol San Pablo dice en la Primera Carta a los Corintios que la virtud más grande que puede haber en el corazón humano, dada por Dios, es el amor; y Teresa del Niño Jesús, a la que cariñosamente llamamos Santa Teresita, dijo para su corazón: "Ahora sí encontré cuál es mi vocación, mi vocación es el amor y mi lugar en la Iglesia, el lugar que yo tengo que ocupar es el corazón".

Porque San Pablo compara a la Iglesia con un cuerpo: hay algunos que hacen el oficio de la boca porque predican, otros hacen el oficio de las manos porque trabajan en cosas de Dios, otros hacen el oficio de los pies, porque se mueven para llevar el Evangelio.

Teresa del Niño Jesús, Santa Teresita dijo: "En el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, mi lugar es el corazón y lo que yo tengo que hacer es amar, amar mucho, esa es mi vocación".

Teresa del Niño Jesús llenó su vida de muchísima oración, fue una persona muy sencilla, muy humilde, una vida que aparentemente no tenía nada de extraordinario. Pero precisamente la enseñanza de Santa Teresita es, cómo se vuelven de extraordinarias las cosas ordinarias cuando las hacemos con amor, cómo se vuelven de bellas las cosas más pequeñas cuando las ofrecemos a Dios con todo el amor.

Como ella era joven, estaba débil y enferma, no podía hacer muchas penitencias ni muchas cosas, pero lo poquito que ella podía hacer, todo se lo ofrecía a Dios con mucho amor. Y todos sabemos, que cuando nos dan un regalo, lo que más nos interesa es con qué corazón y con qué amor nos lo han dado.

Queridos amigos, agradar a Dios no es difícil, muchos de nosotros nos parecemos a Santa Teresita, no podemos hacer cosas muy grandes pero lo importante no es hacer cosas muy grandes sino las cosas que nosotros hagamos, así parezcan pequeñas, ofrecérselas a Dios con muchísimo amor. Las cosas buenas que nos pasan y también las cosas malas.

Porque cuando nos suceden cosas malas y sufrimos nos podemos acordar de los sufrimientos de Jesucristo y decirle a Jesús: "Mis sufrimientos son pequeños porque yo soy muy débil, pero yo quiero unir mi sufrimiento y mi dolor al amor de tu Cruz". Y eso fue lo que vivió Santa Teresita.

Santa Teresita del Niño Jesús podemos decir que es como la Patrona de la ternura. Porque hay dos maneras de ternura: hay una ternura que se vuelve puro consentimiento. Es decir, a todos nos gusta que nos consientan, a todos nos gusta que nos mimen, que nos acaricien, que nos digan cosas bonitas, que nos abracen; a todos nos gusta que nos consientan y esa ternura es importante en la vida, pero esa no es toda la ternura.

Porque hay veces, que cuando una persona es demasiado consentida, entonces se vuelve malcriada; hay personas que son tan consentidas, que entonces ya no soportan sufrir nada; hay personas que son tan consentidas, que creen que se lo merecen todo y entonces se vuelven egoístas con otras personas. Ese consentimiento y esa ternura no vienen de Dios, esos no son los que le gustan a Dios.

En cambio Santa Teresita es la Patrona de la verdadera ternura, ¿y en qué consiste la verdadera ternura? En tener el corazón muy sensible para las cosas bonitas, para las cosas bellas, para las cosas pequeñas. Es tener un corazón en donde todos los dolores puedan encontrar eco y donde todas las bellezas puedan encontrar un lugar.

A veces nosotros pasamos por encima de las bellezas, de las cosas bonitas de la vida y ni siquiera nos damos cuenta. Dios nos ha dejado palabras de su amor en las ternuras que tiene la naturaleza, por ejemplo, en las cosas pequeñas como son las flores, las hojas, las hierbas. Si aprendemos a abrir nuestros ojos y a querer a Dios, a buscarlo en la naturaleza, nos vamos a volver tiernos, en el buen sentido de la palabra, porque vamos a ser sensibles.

Pero también hay que tener la ternura y la sensibilidad para descubrir la ternura de un corazón lindo, la belleza de una vida generosa. Hace poco, por ejemplo, murió una mujer que todos conocimos y quisimos mucho, estoy refiriéndome a otra Teresa, que seguramente es Santa también, la madre Teresa de Calcuta.

Tener un corazón verdaderamente tierno y verdaderamente sensible es tener un corazón que se alegra con la belleza de otro corazón que sí es bello. Admirar lo hermoso que Dios nos da en la naturaleza y en las vidas de las personas y pedir un corazón que sepa apreciar, que sepa solidarizarse con el dolor de los otros, esto es tener verdadera ternura.

Hay veces que nosotros sólo admiramos las cosas grandes y los santos grandes que han tenido ideas grandes y proyectos grandes. Santa Teresita, incluso con diminutivo por el cariño, no porque sea pequeña, es una Santa muy grande. Santa Teresita no era grandota en esas cosas, sólo era grandota, era una gigante, en el amor y la unión con Dios. Y ella nos enseña a aceptar las cosas pequeñas de nuestra vida, nos lleva por un camino de mucha humildad, de mucha oración, de mucha alegría y de profunda confianza en Dios.

Les tengo una noticia muy linda, el Papa Juan Pablo II va a declarar a esta Santa que celebramos hoy, a Santa Teresa del Niño Jesús, la va a declarar Doctora de la Iglesia. En este mes, el día 19 de octubre de 1997 el Papa Juan Pablo II va a declarar Doctora de la Iglesia a Santa Teresita. Hay que alegrarse con todas las personas que se llaman Teresa y felicitarlas.

Una Doctora de la Iglesia, ¿quién es? Es una persona, que con su enseñanza, le ha abierto un camino de luz al Espíritu Santo en la Iglesia para que nosotros podamos conocer y amar mejor a Dios, esa es una Doctora de la Iglesia. La Iglesia Católica sólo tiene ahora tres Doctoras; una se llama Teresa de Jesús, otra que se llama Teresa del Niño Jesús, son distintas pero ambas Teresas, y hay otra que se llama Catalina de Siena. Tres Doctoras de la Iglesia, tres mujeres llenas de luz, tres mujeres llenas de Dios.

Nos alegramos en esta fiesta y seguimos la celebración de la Eucaristía.

Que Dios nos bendiga por la intercesión de esta Santa tan linda, tan amable, tan tierna y tan cercana.