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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20030629

Título: El ambiente propicio para responder quien es Jesus

Original en audio: 6 min. 16 seg.


¿Por qué Jesús hizo esta pregunta cuando llegaron a ese lugar? Llegaron a la región de Cesarea de Filipo, y cuando llegaron, Jesús hizo la pregunta que acabamos de escuchar: "¿Quién dice la gente que soy yo?" San Mateo 16,13

Como lo indica el nombre de esa ciudad, se trataba de un lugar básicamente fundado por paganos, y en posesión de paganos. Cesarea, pues, alude al César, y Filipo es un nombre griego por excelencia. Filipo se llamaba, por ejemplo, el papá de Alejandro Magno. La región de Cesarea de Filipo era una región entonces, desde antiguo, pagana, una región alejada del pueblo de la Alianza.

Y es ahí donde no hay una tradición de espera del Mesías; es ahí donde el ambiente parece menos favorable; es ahí donde Jesús hace su pregunta.

El ambiente es pagano, el origen es distante del pueblo de la Alianza. No está la popularidad, no están las multitudes, no están las aclamaciones, no está el entusiasmo de la gente curada, no están los vítores queriendo que Él sea el Mesías.

Podríamos decir que fue un momento y un lugar de baja popularidad. Eso fue lo que Jesús escogió, donde no había mucho ruido, donde no era muy popular, y donde el ambiente no daba fácilmente la respuesta.

Porque si Jesús hace esta pregunta después de una de esas sesiones de milagros que solía gastarse, pues, inmediatamente, la respuesta estaba ahí: "Tú eres el Mesías". Pero Jesús hace la pregunta en un momento y en un lugar, donde no había ni mucha gente, ni mucha popularidad, ni el ambiente se prestaba para esa respuesta.

Esta es la primera enseñanza para nosotros. Es fácil responder, quién es Jesús, cuando le vemos obrar maravillas y milagros. Ahí es fácil reconocerlo. Pero Jesús hace la pregunta, donde no es fácil reconocerlo, donde no había gente que lo conociera, donde no había una tradición, donde no había un ambiente; ahí, donde no estaba multiplicando sus maravillas, ahí donde no parecía mayor cosa, ahí es donde pregunta.

Apliquemos eso a nuestra vida. Nosotros tenemos momentos, en que es muy fácil responder quién es Jesús, porque, como dice la canción, "está tan cerca de mí, que hasta lo puedo tocar". Pero lo interesante es responder, cuando no lo sentimos tan cerca.

Lo interesante es, qué respuesta damos, cuando no aparece como el "Jesucristo Super Estrella", el que está multiplicando maravillas, sino que es ese Jesús que casi se disuelve en la multitud, que casi se vuelve anónimo. Es ahí, cuando la pregunta adquiere todo su relieve. ¿Quién es Jesús en ese momento?

Es fácil responder, quién es Jesús aquí, en esta iglesia, y en el contexto de un retiro espiritual. Pero hay que responder quién es Jesús cuando estemos en el trabajo, cuando estemos en la oficina, cuando la gente que esté a nuestro alrededor no esté esperando una respuesta piadosa, sino tal vez, tenga en la boca un chiste para burlarse de la Iglesia, de los sacerdotes, de la fe, de la Biblia o de Dios.

Es ahí donde toca responder, quién es Jesús, es ahí, donde no brilla, donde no aparece, donde el ambiente no da la respuesta, en medio de los que no creen, en medio de los que se burlan, en los ambientes fríos y distantes.

Es ahí donde toca responder quién es Jesús. Y esa es la grandeza de Pedro. Yo creo que Jesús lo pensó bien. Dijo: "Esta pregunta no se la puedo hacer a esta gente, cuando el ambiente les da la respuesta". Se los llevó por allá lejos, donde nada hablaba de victoria, ni de triunfo, ni de Mesías, donde ni siquiera había una tradición de escucha de la Palabra de Dios.

Allá se los llevó, y ahí les hizo la pregunta. Y por eso puede decirle a Pedro: "Bienaventurado eres, porque esto te lo reveló mi Padre que está en el Cielo" San Mateo 16,17.

Aquí, la respuesta no es la del ambiente, no es la inercia social, no es la costumbre, no es la tradición. "Es tu respuesta, y la estás dando, porque Dios te la ha inspirado".

Esa calidad de fe de Pedro, que es un regalo de Dios, es la calidad de fe que le permite a Pedro su ministerio propio, que es confirmar en la fe a sus hermanos, como estamos celebrando hoy.

Quedémonos sólo con esa reflexión. ¿En dónde tengo que responder quién es Jesús? Allí donde no se conoce y no se ama a Jesús. Es allí donde mi respuesta brilla; es allí donde mi respuesta se convierte en antorcha; es ahí donde mi fe puede marcar una diferencia.