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Fecha: 19980629

Título: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe"

Original en audio: 25 min. 34 seg.


Las dos lecturas propias del día de la solemnidad de estos santísimos Apóstoles, nos los presentan al borde de la muerte.

Porque así como Jesús dijo tantas palabras llenas de ternura, sabiduría y poder en esa Cena de despedida, así también cada persona, cuando se acerca la hora de la muerte y sabe que va a morir, de alguna manera hace su testamento, hace su resumen, recoge lo fundamental de sus opciones, intenta encontrar un sentido al conjunto de lo que ha sido su vida.

Y esa es la imagen que nos aparece aquí, dos Apóstoles perseguidos y ambos cercanos a la muerte.

Sus actitudes, entonces, frente a la muerte y lo que acontece con ellos cuando están cerca de la muerte, es una enseñanza para nosotros, es como el testamento espiritual de ellos. Cuando una persona va a morir hace testamento, pero más que repartir cosas lo que hace es expresar su voluntad, con esas cosas está diciendo sus afectos, a quién y de qué manera tiene presente.

El Apóstol Pablo es elocuente en sus palabras: "He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe" 2 Timoteo 4,7 , él mira el conjunto de su vida, y de hecho puede hacer ese balance, está lleno de confianza y de paz, tanta confianza como la que podía tener el Apóstol Pedro, que un día antes de que lo mataran, estaba durmiendo.

Cómo cumple de bien el Apóstol Pedro aquello que dice el Salmo; "En paz me acuesto y en seguida me duermo" Salmo 4,8, es el salmo de las personas en buena conciencia.

Otros, en cambio, a veces pasamos malas noches; pero bueno, el hecho es que Pedro duerme plácidamente porque más que estar entre soldados, está rodeado de Ángeles; y más que estar atrapado de cadenas, está atrapado por el amor de Cristo. Es un prisionero, no del poder de Herodes, sino del poder del Evangelio y por eso duerme plácidamente.

Pablo, a las puertas de la muerte, utiliza expresiones que denotan la misma confianza: "Me aguarda la corona merecida con la que el Señor me premiará en aquel día, y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida" 2 Timoteo 4,8. Miren estas palabras que Dios nos conceda decir al final de nuestros días.

"El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo" 2 Timoteo 4,18.

El Apóstol, a las puertas de la muerte, sabe que no es un bocado para el abismo, no es alimento para el vientre insaciable de la muerte, sino que, más bien, es alimento de la proclamación del Evangelio, su muerte va a ser fecunda.

Ya en otras ocasiones, apresado entre cadenas, había dicho el Apóstol San Pablo: "Yo estoy apresado, pero la Palabra de Dios no está encadenada" 2 Timoteo 2,9. Él quería, a toda costa, que el Evangelio se difundiese, esa es una primera enseñanza que podemos tomar de esta hermosa fiesta.

Fundados en Jesucristo, con su muerte, con su testimonio de sangre, le dan piso a nuestra fe. ¡Benditos Apóstoles!

Hay una segunda enseñanza que podemos tomar en esa primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, yo pienso que hay mas de lo que parece, recordemos que para buscar el sentido de las palabras de la Escritura, casi me atrevo a decir, que hablan más los detalles, que aquello que parece más inmediato.

Lo más inmediato sí es la fe del Apóstol y la liberación milagrosa que Dios hace, pero hay tantos detalles, que están dispuestos de tal manera, que un corazón amoroso busca comprender más, ¿como qué género de detalles?

Era la semana de Pascua, Herodes en Pascua encarcela al Apóstol Pedro, no podemos olvidar que fue también la Pascua el contexto, el ambiente en el que sucedió la Pasión de Jesucristo, en el que fue ajusticiado; y fue también el ambiente en el que Cristo dio plenitud a los antiguos ritos judíos.

Ahora dice aquí: "La noche antes de que lo sacara Herodes" Hechos de los Apóstoles 12,6, y cuando lo iba a sacar Herodes eso también lo dice: "Tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua" Hechos de los Apóstoles 12,3.

Las fiestas de Pascua terminaban, de acuerdo con la Ley, el día en que se comía el cordero pascual, quiere decir que la noche en la que Pedro estaba durmiendo, era la noche en la que se comía el cordero Pascual, era precisamente lo que nosotros llamamos la noche de la Vigilia Pascual, fue esa noche de Vigilia Pascual cando sucedió este milagro, el paso del Señor.

Entonces va adquiriendo más sentido la liberación de Pedro, porque vemos que Herodes, que fue uno de los cómplices en la muerte de Cristo, con motivo de una Pascua, ahora tiene apresado al primero de los Apóstoles y piensa ajusticiarlo, también en el contexto de una Pascua; pero Dios realiza su verdadera Pascua.

Mientras Pedro estaba en la cárcel, la Iglesia oraba a Dios por él" Hechos de los Apóstoles 12,5.Uno piensa que en casi todas las celebraciones de Laudes y de Vísperas, y en cualquier caso, en todas las celebraciones Eucarísticas, nosotros oramos por el sucesor de Pedro, entonces también esto adquiere como otra connotación.

La Iglesia oraba por Pedro, ¿para que? Para que fuera libre del poder de Herodes, para que pudiera dar testimonio con plena libertad, como primero entre los testigos, pudiera dar testimonio de la gloria del Resucitado, porque ese es un bien para toda la Iglesia.

Y la Iglesia sigue orando insistentemente por Pedro, tanto, que en todas las Eucaristías oramos por el sucesor de Pedro, en todas, con lo cual imitamos a Jesucristo que le dijo a Pedro: "Yo he orado por ti para que tu fe no desfallezca" San Lucas 22,32.

Pedro sostiene a la Iglesia con la confesión de su fe y la Iglesia sostiene a Pedro con su oración, es hermoso. Nosotros oramos por el sucesor de Pedro ¿y acaso está apresado, acaso está encadenado? Gracias a Dios, no.

Pero sí necesitamos orar para que con toda la libertad que Dios le ha dado y toda la libertad que Dios le dé, el sucesor de Pedro sea el primero entre todos los bautizados, el primero en confesar, con entera y abierta libertad, la gloria de Jesucristo, por encima de todos los Herodes de todos los tiempos, eso es bello.

La Iglesia oraba a Dios por Pedro, el Apocalipsis nos habla de que los Ángeles presentan nuestras oraciones ante Dios, de manera que son Ángeles seguramente los que escuchan estas oraciones de la Iglesia y las presentan ante Dios.

Podemos decir, que en algún sentido, los Santos Ángeles son como los primeros oidores, los primeros escuchadores de nuestros ruegos, esto no debe quitar ni disminuir, ni confundir la mediación única de Jesucristo.

Pero es que los Ángeles no están a nuestro lado oyendo las oraciones y presentando las oraciones como intermediarios, no es esa la palabra correcta, no son como mediadores en el sentido y en la calidad única y esencial que tiene Jesucristo.

Entonces yo escucho este texto y me pregunto cuál es el papel de los Ángeles en nuestras oraciones, porque da la impresión de que hay como esta correspondencia: la Iglesia ora, los Ángeles escuchan y presentan esas súplicas al Padre celestial; el Padre celestial responde a esas oraciones y súplicas, y por el ministerio de los Ángeles, realiza lo que la Iglesia ha pedido.

¿Cómo no ver en esto una señal de que los Santos Ángeles están unidos a la caridad, a los mismos intereses de Dios a favor de nosotros? Es lo que dice explícitamente la Carta a los Hebreos: "Son espíritus que están al servicio de la salvación de los que creen" Carta a los Hebreos 1,14.

Entonces la Escritura nos dice esas dos cosas: que los Ángeles se asocian a nuestras plegarias, a nuestras súplicas hacia Dios, y que los Ángeles se asocian a los designios de Dios a favor de nosotros; pero aquí es el Ángel el que está al servicio de Pedro, no Pedro el que está al servicio del Ángel.

De algún modo este Apóstol, liberado por la Pascua de Cristo, lleva una presencia singular de Cristo, que hace que la única Iglesia en la tierra y en el cielo, tenga como su presidencia en él.

Nosotros hablamos del sucesor de Pedro como vicario de Jesucristo, pero tal vez pensamos este término sólo como de alguna manera organizativa para esta tierra. Hay un ministerio petrino, hay un ministerio del Vicario de Jesucristo que tiene que ver con los Santos Ángeles, porque la Iglesia no es sino una en la tierra y en el cielo.

Por lo tanto, aquel que de un modo completamente singular, representa la firmeza de la fe y de la unión con Cristo, también tiene de algún modo algún género de presidencia sobre estos espíritus bienaventurados.

Pero nuestra pregunta que se quedó sin respuesta es, ¿qué hacen los Ángeles si no son propiamente intermediarios? Si no debemos utilizar la palabra "mediadores", ¿no sería la palabra más feliz? ¿Qué hacen los Ángeles en ese oír nuestras súplicas y en ese ayudarnos a comprender y a obedecer los designios de Dios?

"Estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas, los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel" Hechos de los Apóstoles 12,6, y los que quieren el mal de Pedro están despiertos, también los que quieren el bien de Pedro están despiertos, pero Pedro dormido.

Los que quieren el mal, que son estos centinelas, están despiertos a las puertas de la cárcel, y los que quieren el bien de Pedro, Dios, sus Ángeles y la Iglesia que ora insistentemente por él, están despiertos, y tan despiertos están, que si nosotros leemos la continuación de este capítulo 12 de los Hechos de los Apóstoles, cuando Pedro llega, la gente está despierta y está orando.

Ese Pedro que duerme en medio de dos luchas, en medio de una batalla del encuentro de los poderes del cielo y de la tierra, de toda la bondad de los cielos y de todo el poder de las tinieblas, Pedro estaba durmiendo. Se desencadena el infierno para destruirlo, Dios vela y mantiene en vela a la Iglesia orando, y envía a sus Ángeles, y Pedro durmiendo. Ahí tiene que haber una enseñanza.

El débil de toda esta historia es Pedro, pero es al mismo tiempo, como un niño que confía, él es el débil. Este texto, inspirado por el Espíritu Santo, nos invita a reconocer la grandeza del ministerio de Pedro y al mismo tiempo, la pequeñez y fragilidad de la persona de Pedro para amar y servir en la Iglesia; para obedecer y atender al sucesor de Pedro, jamás olvidemos eso.

La grandeza de su ministerio, que en cierto modo casi parece que preside a los Ángeles, como ya lo explicábamos hace unos momentos, grandeza de su ministerio y al mismo tiempo fragilidad, pequeñez de su persona, es en sí mismo pequeño y lleno de confianza.

Y es ante la Iglesia de esta tierra y ante la Iglesia del cielo, inmenso en su ministerio, es muy grande el misterio que encierra la persona del Papa, muy grande; es una persona tan pequeña como un niño dormido, y es una persona tan grande, que hasta los Ángeles están a su servicio.

"Se presentó el Ángel del Señor y se iluminó la celda" Hechos de los Apóstoles 12,7.

¿Qué pasó con los soldados? Tuvo que despertar a Pedro, seguramente los soldados estaban despiertos, ¿qué fue lo que sucedió ahí? Psicológicamente no podemos explicarlo, físicamente tampoco podemos explicarlo, no sabemos que pasó: "Despertó al que estaba dormido" Hechos de los Apóstoles 12,7.

Yo presiento que los soldados ni siquiera estaban dormidos, por lo menos los de afuera no estaban dormidos, "las cadenas se caen de las manos, las puertas se abren solas, el portón queda expedito para que el Apóstol salga" Hechos de los Apóstoles 12,7-12.

Pero sólo Pedro ve al Ángel, los otros no reaccionan, están como despistados, como hipnotizados, están ajenos a ese misterio de amor y de salvación que Dios está realizando en la persona de Pedro, no pertenecen a ese orden de cosas.

¿Qué hace el Ángel cuando escucha nuestras oraciones? ¿Qué hacen los Ángeles a nuestro lado? Yo les voy a contar la única respuesta que he podido encontrar a este interrogante. En los momentos de gravísima dificultad, cuando se agotan los recursos humanos, aparecen los Ángeles; ahí está Gabriel anunciándole a María.

Los Ángeles son los primeros evangelizadores de la resurrección del Señor, también fueron los primeros evangelizadores del nacimiento del Señor, y los primeros de anunciar la concepción del Señor, y los primeros en anunciar la misión después de la ascensión, son ángeles los que les dicen a los Apóstoles: "Ya no miren más el cielo, ahora hagan esto" Hechos de los Apóstoles 1,11

Ellos están ahí, entonces hay que descubrir el papel de los Ángeles, es necesario, estamos andando demasiado despacio en la Iglesia, demasiado despacio, en cambio los Ángeles tienen prisa: "Date prisa, levántate, ponte el cinturón y las sandalias, vamos" Hechos de los Apóstoles 12,8.

Dios hubiera podido utilizar otros recursos, claro que sí, hubiera podido cambiar el corazón a Herodes para que Herodes dijera: "Bueno, denle otra azotada y váyase otra vez", pero esta vez Dios no utilizó este recurso, esta vez fue un Ángel. ¿Por qué los Ángeles? ¿Qué hacen los Ángeles con nuestras oraciones?

A mí lo único que se me ocurre es esto: los Ángeles aman a Dios y nos aman a nosotros, su amor modula nuestras palabras, no las cambia, sino que las modula, las mismas cosas se pueden decir con distintos tonos.

A mí me parece que los Ángeles no cambian lo que nosotros decimos ante Dios, pero unen de tal manera su amor a nuestras intenciones, que hacen que nuestras voces se oigan con otro tono, y yo pienso que algo semejante hacen los Ángeles en el servicio de comunicarnos los designios celestiales.

El designio de Dios es uno, pero el alcance que ese designio, que esa palabra puede tener en la vida de cada uno de nosotros, puede ser modulado; ellos no cambian la Palabra de Dios, eso sería desobedecerla, pero la modulan para que enamore nuestro corazón, para que se busque nuestro ser, para que nos gane.

Yo pienso que el amor de los Santos Ángeles, cuando acoge las oraciones de la Iglesia, lo que hacen es eso, unir en la caridad de ellos nuestro amor para modular, para perfeccionar, no en lo que se dice, sino en el modo en que se dicen las cosas para conquistar, para ganar, presentar, pulir.

-¡Se me acabaron las palabras!-, lo que nosotros le decimos a Dios, y para que lo que Dios nos dice a nosotros, nos seduzca y nos gane y tenga poder en nosotros hasta el último rincón de nuestro corazón.

Es una presencia tan leve, es una presencia tan discreta, tan sutil, tan humilde, que uno puede creer que no está, como cuando hay un vidrio tan completamente pulimentado, que parece que no estuviera, así, la presencia de los Ángeles, infinitamente discreta y humilde, parece que no estuviera.

Y yo creo que de alguna manera, sí pueden sonreír, sonríen de que nosotros, sin que ni siquiera descubramos que están, porque esa es como una señal de lo perfectas que están haciendo las obras.

Pero hoy, en el día de estos Santos Apóstoles, en el día de alegrarnos con toda la Iglesia, yo no quería dejar pasar a ese Ángel, yo no quería que se fuera tan rápido, pero como son tan afanados, mire: "Echa tu manto y sígueme" Hechos de los Apóstoles 12,8.

Pedro salió detrás creyendo que lo que hacía el Ángel era una visión y el Ángel no se puso a explicarle, no hizo una larga homilía como ésta, ¡sígueme cuanto antes! Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón que llegaba a la calle, salieron y al final de la calle se marchó el Ángel Hechos de los Apóstoles 12,8-11.

Hoy yo no quería que se marchara tan rápido el Ángel, porque necesitamos mucho de ellos, ellos pertenecen en el orden de la caridad, a la misma Iglesia, en la que nosotros hemos sido bautizados, y estas no son palabras bonitas, contemplar a Dios, enseña Santo Tomás de Aquino, siempre es una gracia, siempre.

Ninguna naturaleza por sí misma está hecha para contemplar la naturaleza divina, de manera que es por gracia por la que los Ángeles contemplan a Dios, y es por gracia, también, por la que nosotros nos convertimos, nos consagramos, y con la gracia llegamos a ser santos, para verle también en la gloria.

De manera que, si podemos decirlo enteramente, son Iglesia como nosotros, porque ellos, lo mismo que nosotros, por gracia, estamos llamados a alimentarnos de un mismo Dios y a contemplar a un solo Dios. Una presencia discreta de la Iglesia, una presencia maravillosa que hoy no queríamos que se fuera tan rápido.Salmo 4,8