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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19980425

Título: La Labor del Evangelizador

Original en audio: 7min.19seg.


Somos invitados en este día a celebrar la obra y la gracia de Jesucristo en un Evangelista. Y por lo mismo, somos invitados en este día a agradecer el Evangelio que hemos recibido(véase Marcos 16, 15-20) y a pedir al Señor que nos haga instrumentos eficaces en la propagación de ese mismo Evangelio. Y también a meditar sobre qué significa evangelizar y cómo podemos evangelizar nosotros.

Evangelizar es narrar unos hechos, dar fé de unos hechos, en los cuales se manifiesta la suprema gracia, el incalculable amor de Dios. Evangelizar es decir con un lenguaje comprensible para nuestros oyentes, decir aquella noticia de amor que puede abrir las puertas de ese corazón, para que Dios mismo obre en él.

A medida que se va especializando la Medicina, se van especializando también las tareas que deben hacerse para cuidar la salud de las personas. En una operación, por ejemplo, una operación quirúrgica, hay una persona que es el anestesiólogo, al cual le corresponde disponer todo de la mejor manera para que el cirujano pueda obrar en ese paciente.

Se necesita llevar a la persona como a una especie de sueño, de sueño artificial, llevarla ahí. No puede estar muy despierta ,porque , entonces, le dolerían todas las intervenciones y todos los tratos y maltratos que tiene que hacer el cirujano allá. Tiene que estar dormida, pero tampoco puede dormirla demasiado, porque, entonces, queda ya para despertar el Día de Jesucristo. Y no es ésa la idea del anestesiólogo.El anestesiólogo tiene que disponer al paciente para que sea operable.

Yo creo que la labor del evangelizador se parece a la labor del anestesiólogo. Eso no significa que los evangelizadores tengamos que dormir a las personas, pero sí significa que tenemos que llevarlas hasta entregarlas al Cirujano, hasta presentárselas a quien puede operar en ellas.

Si el anestesiólogo recibe al paciente y ,sin más preguntas, va cogiendo bisturí o lo que sea, y lo abre así, suplantando al cirujano, y si el paciente se deja ,entonces el cirujano se disgusta. El anestesiólogo no debe reemplazar al cirujano. Debe hacer bien su tarea , porque si la hace mal, el cirujano tampoco podrá obrar.

Yo creo que éso es lo que nosotros hacemos como evangelizadores. Y éso es lo que hace San Marcos (véase Marcos 16 , 15-20): Va contando la noticia, y con esa noticia las personas quedan como dispuestas, como dormidas a las cosas de esta tierra, como desentendidas de sus intereses de siempre.

En ese sentido se parece el sueño del anestesiólogo a lo que hace el evangelizador. El evangelizador debe procurar con mucho fuego, pero sobre todo con mucho amor, debe procurar que sus oyentes puedan, por un momento, desentenderse de los intereses en los que viven metidos ; separarlos, por un instante, de esos intereses ,y disponerlos con ese sosiego y con esa paz, con los que queda el paciente allá en la camilla de operaciones, para que el cirujano pueda hacer todo lo que quiera.

En este caso ,el cirujano es el mejor cirujano, es el mismo Cristo Médico. Y el instrumental de ese Cirujano no es otro que todas las gracias, los dones, la fuerza, el amor, la energía del Espíritu Santo.

Es una labor muy linda. El predicador, el evangelizador intenta con el testimonio de su vida, con su intercesión, con su penitencia, con perseverancia, intenta, movido por amor que viene del Corazón de Jesús, que sus oyentes puedan dormirse un instante a las cosas, a los intereses que siempre tienen; que puedan dejar, por un momento, esas cosas; que puedan volverse a Dios, descansar en Él y ponerse en sus manos, para que sea Dios y sólo Dios, el que haga su preciosa obra.