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Fecha: 20010319

Título: Jesus, que hizo madre a Maria, hizo padre a Jose, con un genero de paternidad que va mucho mas alla de putativo o adoptivo

Original en audio: 26 min. 43 seg.


Aunque la Sagrada Escritura no habla mucho de José, sí es lo suficiente como para que descubramos la obra que Dios hizo en él y la obra que José mismo hizo dentro de la historia de salvación; lo mejor es unirnos a la Biblia.

Lo que yo voy a plantear aquí es lo que se predicaba sobre José hace bastantes años; pero que luego, por obra de una crítica literaria y teológica muy dura hasta ser injusta, dejó de decirse.

Me explico: tomemos la infancia de Cristo, tomemos la concepción de Nuestro Señor Jesucristo, tomemos en serio ese relato y miremos lo que eso significa para la vida de la Virgen y para la vida de José. Cuando el Ángel Gabriel le habla a María y le dice: “Vas a concebir” San Lucas 1,31.

María estaba desposada con José; pero hay una pregunta de la Virgen: “¿Cómo será esto si no conozco varón?” San Lucas 1,34. Esa pregunta es fundamental.

María estaba desposada con José, no vivían juntos, porque las costumbres de los judíos en aquella época eran esas, primero existía la realidad matrimonial y luego existía la realidad de la convivencia.

Pues bien, ellos estaban desposados, ¿lo natural qué era? Lo natural era que después de un tiempo, que nunca era mayor que un año, los desposados empezaban a convivir. Aquí es donde entra la pregunta de María: "¿Cómo será esto?" San Lucas 1,34.

¿Que fue lo que le dijo el Ángel? No le dijo: "Estás embarazada", sino le dijo en futuro: "Vas a concebir" San Lucas 1,31. Y la pregunta de María también se refiere al futuro: “¿Cómo será esto?” San Lucas 1,34, pues en el futuro se suponía que Ella iba a convivir con José.

Esa pregunta de María no tiene ningún sentido a menos que hubiera en Ella, y por lo tanto en José, una decisión de permanecer vírgenes para Dios.

Créanme que he tenido ocasión de leer, buscar e investigar bastante sobre estos versículos de los que estoy hablando, y créanme que por más teorías enrevesadas que quisieran decir los especialistas, nadie puede responder a la pregunta que estoy haciendo.

Si María iba a convivir con José, ¿qué sentido tiene que pregunte: "¿Cómo será esto?" San Lucas 1,34, si Ella iba a convivir y a tener relaciones con su esposo?

Pues su pregunta no iba a tener sentido. “-Vas a concebir” San Lucas 1,31. "-Pues claro voy a concebir, voy a tener relaciones con mi esposo y voy a concebir; pero ella pregunta: “¿Cómo será? San Lucas 1,34, es decir, "¿cómo entra esta palabra tuya, Gabriel, ahí en el plan que Dios ha revelado? Esta propuesta tuya, Gabriel, ¿cómo entra en el plan que Dios me ha mostrado?"

La pregunta de María, y así lo enseñó la Iglesia Católica durante siglos; pero después la Iglesia Católica se acomplejó delante de la crítica bíblica protestante y ahora estamos tratando de desacomplejarnos.

La pregunta de María lo que indica es, que ese Hijo, Ella no espera que sea Hijo de las relaciones con José, su esposo; si Ella hubiera pensado que ese Hijo iba a ser de las relaciones con José, su esposo, la pregunta no tenía ningún sentido.

Pero María hizo esa pregunta, esa pregunta muestra que ahí hay un misterio que pasa por la acción del Espíritu Santo y que pasa por la decisión de María y de José con respecto de ser vírgenes para Dios.

Por eso, aunque esa pregunta la hace María y se la hace al Ángel, esa pregunta nos dice algo sobre José. Es evidente que María no pudo haber tomado esa decisión, la decisión sobre cómo responde la pregunta.

María no pudo haber tomado esa decisión Ella sola. Era una cosa tan supremamente singular, tan rara, por decirlo abiertamente, tan completamente inusual, que una mujer quisiera ser virgen, era algo tan completamente raro, que indudablemente tiene que haber un acuerdo con su esposo.

En todo el Antiguo Testamento la esterilidad, el no tener hijos, era visto como una maldición, era visto como la señal de denuncia de una esterilidad, por ejemplo, en la fe del pueblo, caso que sucedió con Jeremías, en el Antiguo Testamento no encontramos gente que se consagrara virginalmente a Dios.

Algo así es lo que asoma en la pregunta de María, y por eso suponemos que hay un don especial en Ella y en él, su esposo, para tomar ese camino.

A nosotros nos puede parecer que esto es completamente absurdo; pero no es más absurdo que lo que predica la Biblia, un hijo concebido por obra del Espíritu Santo.

Si a nosotros nos parece que es inusual que una pareja quiera permanecer virgen para Dios, no debe parecernos menos inusual que Dios quiera darle un hijo a esta pareja, con la acción del Espíritu Santo, porque ese es el otro punto que tenemos que aprender de la concepción de Jesucristo.

La concepción de Jesucristo no sólo hizo a María madre, también hizo a José padre. Cristo fue la bendición de Dios Padre para María y para José; Cristo es la bendición de Dios a la virginidad de María y a la virginidad de José.

Cristo no es el Hijo de una señorita que vive con un guardaespaldas, que la protege y que la cuida. José no tiene el oficio simplemente de cuidarla, de defenderla y de darle un lugar social aceptable en medio de aquel pueblo.

Tomemos el evangelio que hemos escuchado hoy, el de Mateo: "José había tomado la solución de repudiar a María, apenas había tomado esa resolución se le apareció en sueños un Ángel del Señor: "No tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo" San Mateo 1,20.

Tomemos ese versículo y examinemos qué significa, no solamente para la vida de María, Ella aparece como sagrario del Espíritu, como lugar privilegiado del la acción del Espíritu Santo, eso para María, bendita sea, ¡qué hermoso!

Pero para José, ¿qué significa eso? Este Ángel que le habla a José le dice: “No tengas reparo en llevarte a María, tu mujer” San Mateo 1,20. Luego nos aclarará la Biblia el sentido que tiene esa expresión “tu mujer”.

De acuerdo con el plan de Dios en el matrimonio, la carne, el cuerpo de la mujer pertenece al hombre y el cuerpo del hombre pertenece a la mujer, así lo enseña incluso expresamente el Apóstol San Pablo y es el sentido profundo de aquello del Génesis: “Serán los dos una sola carne” Génesis 2,24.

"Lo concebido en ella, la criatura que hay en ella, viene del Espíritu Santo" San Mateo 1,20. "En ella, en tu mujer, en tu carne, en esa carne que es tuya por el matrimonio.

Jesús es el regalo de Dios para José, porque la carne de su esposa, el cuerpo de su esposa, que le pertenece, ese cuerpo que es suyo, no por obra del sexo, sino por obra del matrimonio, ese cuerpo que es suyo, ha sido bendecido con el amor, ha sido bendecido con la acción del Espíritu.

Lo que le está diciendo el Ángel a José es: "Mira, tu carne, tu vida, tu amor, ha sido bendecido". El Espíritu Santo no viene a esta relación entre José y María, no viene a quitar de un codazo a José.

El Espíritu Santo no viene a quitar a José, no viene a reemplazar a José, el Espíritu Santo viene a bendecir a José, viene a santificar la carne que pertenece a José por obra del matrimonio.

El Espíritu Santo toma el amor de José y lo hace fecundo, inesperada, maravillosa, increíblemente fecundo; el amor de José, la carne de José se hace fecunda con la acción del Espíritu.

Para nosotros, o por lo menos para mucha gente de nuestro tiempo, no es posible tener la carne de otra persona, se entiende que en el matrimonio no es posible tener esa carne si no es a través de la posesión sexual, por eso es para nuestro tiempo, que tiene que saturar todo de erotismo y de sexo.

Pero así no pensaban los judíos, los judíos pensaban que era el matrimonio, era la palabra de desposorio lo que hacia que esa carne pertenecieraa al esposo, era el poder de la palabra y no el poder del sexo lo que hacía que la carne de él perteneciera a ella, y la de ella perteneciera a él.

Esto explica por qué José pasa por este sufrimiento, pasa por esa duda: "¿Qué hago?" Efectivamente, si María está embarazada, José, que no había entendido de qué se podía tratar eso, lo que piensa es: “Esa carne no es mía, entonces esa criatura no es mía"; pero el Ángel dice: “Recibe a tu esposa” San Mateo 1,20, y José la recibe.

¿Qué quiere decir eso? Que el Espíritu Santo no le quitó la esposa, que el Espíritu Santo vino no a quitarle esa carne que le pertenecía a él, que el Espíritu Santo vino a bendecir el amor que había entre ellos.

Y que hizo fecundo el amor de ambos y lo hizo fecundo de una manera nueva, sin sexo, de una manera virginal, de una manera milagrosa e inexplicable; el amor de ambos se hace fecundo y esa es la carne de Nuestro Señor Jesucristo.

José, por eso es mucho más que el padre adoptivo o que el padre putativo de Jesús; el padre adoptivo es uno que no engendró, "pero bueno, venga para acá yo lo admito en mi casa".

La palabra "putativo" lo que significa es el que te tenía, el que la gente tenía por padre, se refiere a la opinión de la gente. José no es el padre putativo de Jesús, no es el padre adoptivo de Jesús, tampoco estoy diciendo esa otra tontería, me perdonan, que dirían otros estudiosos, que en realidad, pues, Jesús sí había nacido de la carne de José y de María.

La Biblia es demasiado clara y nos muestra que se trata de una concepción virginal, ahí no hay relación de carne entre ellos, pero sí es una relación de amor que el Espíritu Santo toma y que hace fecunda para ambos.

José no podía recibir a María porque pensaba: “Ese hijo no me pertenece”, pero el Ángel le dice: “recíbela” San Mateo 1,20, eso significa que: "Ese Hijo sí te pertenece, ese hijo sí es tuyo; no salió de tus células, de tus tejidos, pero ha salido de tu fidelidad, de tu palabra, de tu amor, de tu obediencia, de tu relación con Dios".

"Dios te está haciendo fecundo de una manera nueva, de una manera virginal, lo mismo que a María, porque Jesús nace de la carne de María, pero no es que Dios haya reemplazado la parte del hombre; Jesús es una especie de creación nueva a partir de la carne de María, bendiciendo el amor de José y de María.

¿Que aprendemos de estos estudios? ¿Qué aprendemos de estas reflexiones? ¿Qué recibimos nosotros de aquí? Encontramos una relación muy profunda entre José y Jesús, ya vemos que es Jesús, es la bendición de Dios para el amor de José.

Jesús es la manera como Dios quiso hacer fecundo el amor de José, vemos eso, pero vemos más que eso. Cuando el Niño Jesús se queda en Jerusalén y los papás vuelven y se encuentran con Él al tercer día.

María le habla a Jesús y le dice: “Tu padre y yo te andábamos buscando”, “Tu padre y yo...” San Lucas 2,48, ahí vemos cómo María siente que Jesús es el que la ha convertido a ella en madre, y el que convertido a José en padre.

En ese relato del final del capitulo segundo de Lucas, sabemos cuál fue la respuesta que dijo Jesús: “¿No sabíais que yo tengo que ocuparme de las cosas de mi Padre?” San Lucas 2,49, se refería Jesús a su Padre Dios, y bueno, ¿y que pasó? Que "ni José ni María comprendieron que les estaba diciendo" San Lucas 2,50.

¿Qué aprendemos de ahí? Que Jesús sabía que tenía que ocuparse de las cosas de su Padre Dios, que le debía obediencia a su Padre Dios, Jesús sabía eso; pero luego el relato dice: “Fue a Nazaret y estaba bajo la autoridad de ellos” San Lucas 2,51.

¿Eso qué quiere decir? Quiere decir que Jesús, que ya tiene claro que estaba buscando la voluntad de Dios Padre y que sólo tiene que obedecer a Dios Padre, reconoce en José la presencia, la palabra, la guía de su propio Padre.

Si Jesús tiene claro que tiene que buscar la voluntad de Dios Padre y si Jesús esta bajo la autoridad de José y de María, ¿qué quiere decir eso? Que Jesús ve la guía, ve a Dios su Padre ahí, en José.

Por favor, calibremos lo que esto significa, entendamos cuál es la santidad de José, entendamos que José fue como la presencia de Dios Padre para el niño Jesús; porque Jesús, que ya conocía qué era obedecer a Dios Padre, se puso bajo la obediencia de José.

Entendamos cuál es la santidad de José, entendamos cuál es la grandeza de la santidad de José, un nombre lleno de la presencia de Dios Padre, un hombre lleno de la sabiduría de Dios Padre, un hombre lleno de la autoridad de Dios Padre.

Porque Jesús, que ya sabia qué era la obediencia de Dios Padre, se puso bajo la obediencia de José. ¡Qué grande es la santidad de José! ¡Qué grande es ese corazón! Que tenia unión con Dios la que tiene José.

Hoy, pues, hemos aprendido o hemos repasado dos cosas: primera, que Jesús es la bendición del amor de Dios para el amor de José y María. Jesús, que hizo madre a María, hizo padre a José, con un género de paternidad que va mucho más allá de putativo o adoptivo.

José es mucho más padre que eso, muchísimo más, es mucho mayor la unión entre José y Jesús, muchísimo más. Segunda cosa que hemos aprendido y recordado, en José hay una presencia intensa, particular, singular de Dios Padre; tanta, tan grande, que Jesús, que sabía bien qué era obedecer a Dios, se puso bajo la obediencia de José.

José es un gigante de la fe, un gigante del amor, José es muy grande y está muy cerca de Dios.