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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20010611

Título: Saber aparecer y saber disolverse

Original en audio: 5 min. 24 seg.


Una de las señales de buena salud en la vida cristiana, es que cada vez vamos sintiendo que estos hermanos nuestros, los Santos, son más familiares, más cercanos a nosotros.

Por ejemplo, Catalina de Siena le tenía nombres cariñosos a los Santos, a los Apóstoles. Recuerdo a San Pedro, a quien le llamaba el "Viejito"; este era el nombre que ella le tenía a Pedro.

Esa intimidad, esa familiaridad es una de las expresiones de lo que llamamos la Comunión de los Santos; es decir, la unión que Dios quiere que exista entre todos nosotros, los redimidos.

Y personalmente, debo decir que Bernabé, de ser un nombre más a mis oídos, poco a poco se ha ido convirtiendo en un modelo de muchas cosas. Por ejemplo, el elogio que la Biblia hace de Bernabé es uno de los más grandes.

La Biblia casi no elogia a nadie. La Biblia tiene alabanzas para Dios, pero es muy discreta, y es, podríamos decir, muy medida en las palabras de ponderación para los seres humanos.

Y mira este elogio que dice de Bernabé: "Era un hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y lleno de fé" Hechos de los Apóstoles 11,24. No son muchas las personas de las que se puede decir eso, y ese elogio se hace de Bernabé.

El nombre Bernabé es también significativo. La Biblia lo explica en alguna ocasión. Bernabé quiere decir "el que ha recibido consuelo, el que ha encontrado consuelo, el consolado" Hechos de los Apóstoles 4,36, eso significa Bernabé.

Y ese nombre también quiere decir mucho, porque el Espíritu Santo es llamado Espíritu Consolador, y cuando Dios va a restaurar a su pueblo, como nos cuenta el Profeta Isaías, utiliza palabras de consuelo. Ese capítulo inolvidable de Isaías, el capítulo cuarenta dice: "Consolad, consolad a mi pueblo" Isaías 40,1.

Experimentar el consuelo de Dios, es experimentar el Espíritu de Dios. Entonces el nombre de Bernabé también tiene su significado.

Bernabé fue hasta cierto punto maestro de San Pablo. Luego el discípulo Pablo, con su brillo propio, recibido de Dios, podemos decir que opacó a su maestro. Pero Bernabé, como consta en la Lectura que hemos oído, fue el que inició a Pablo en un ministerio más profundo, más comprometido, y también, más extenso Hechos de los Apóstoles 11,25-26.

Pero no sólo tuvo como el tino de animar, de empujar a Pablo en esos comienzos de la vida apostólica de este hombre, sino que luego tuvo la humildad de dejarlo crecer y surgir. En ese sentido, Bernabé se nos parece como a un Juan Bautista con esa frase que dijo refiriéndose a Nuestro Señor Jesucristo: "Que Él crezca y que yo disminuya" San Juan 3,30.

Decía San Francisco de Sales: "Tal vez Dios va a recibir más gloria de otras personas que de nosotros", y hace una explicación muy bonita este Santo, aludiendo a que uno tiene que saber, en ciertos momentos, brillar y en otros momentos, ser paisaje.

Uno no siempre es el personaje. Y Bernabé supo hacer las dos cosas: supo predicar, supo dar testimonio, supo liberar, pero luego también, supo volverse paisaje hasta el punto de prácticamente desaparecer, disolverse.

Tener la grandeza del Apóstol es cosa notable, pero unir a la grandeza del Apóstol la humildad del anonimato, es una cosa todavía más significativa, y ésa la tiene Bernabé.

De hecho, estábamos ahorita verificando en la Escritura, cuando se inicia la misión,que siempre se empieza por aludir a Bernabé: "Bernabé trajo a Saulo, o sea a Pablo, y lo trajo a Antioquía" Hechos de los Apóstoles 11,25-26. Bernabé fue, pues, quien inició, quien impulsó.

El Espíritu Santo, cuando los mandó a esa misión, dijo: "Separadme a Bernabé y a Saulo" Hechos de los Apóstoles 13,2; siempre se menciona a Bernabé en primer lugar. Pero en el curso de esa misión, ya entonces empieza Pablo a predicar, empieza Pablo a aparecer, y Bernabé va pasando a segundo plano.

Tenemos que pedirle, entonces a Dios Nuestro Señor, por intercesión de Bernabé, que nos haga hombres y mujeres de bien, que estemos llenos del Espíritu Santo y llenos de fe, y que amemos de tal manera a Dios, que si nos necesita para que aparezcamos, ahí estemos listos, y si nos necesita para que seamos paisaje, pues entonces también estemos preparados, con tal de que aparezca y brille la gloria de Dios.