Pasion de Cristo 27

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Pasión de Cristo # 27

Tercera Hora de Agonía en la Cruz. Sexta palabra: “Todo está cumplido”.

Tiempo en audio: 13 min. 01 seg.

Fecha: 20070906

Juan 19,30

Queridos amigos, con ustedes Fray Nelson Medina de la Orden de Predicadores.

Si nosotros buscamos cuáles fueron esas últimas palabras, las que quedaron como un testamento del amor de Cristo en la cruz, encontramos a lo largo de los evangelios siete textos, y por eso se habla de las siete palabras de Jesús, siete veces en que las personas que estaban alrededor de Él, pudieron escuchar algo dicho por Él.

Y hoy queremos reflexionar algo sobre la sexta palabra en la cruz, y es literalmente una palabra, una sola palabra en el texto griego”tetelestai”, una palabra que se suele traducir con la expresión “Todo está consumado”; en el texto griego repito es solamente un vocablo “tetelestai”, que lo que quiere decir precisamente es “consumado, cumplido, acabado, perfeccionado”.

Es tan flexible la lengua griega y el texto que tenemos del evangelio de Juan – esta en griego- es tan flexible esa lengua, que a veces nos cuesta trabajo percibir toda la riqueza que allí se encuentra, en griego cuando se habla del “telos” de algo es como la meta, como la fidelidad; es la misma raiz que esta en palabras como televisión o como telefono, un telefono –phonos- es un sonido a distancia, la televisión es la visión a distancia.

Pero más que una finalidad, se trata de una meta, se trata de un fin, ése es el telos, por eso se habla a veces de teleología, la teolología, es la convicción de que las cosas tienen un objetivo, tienen una meta; y esa es la misma raiz que se encuentra en esa palabra que utiliza Cristo: “Tetelestai”, esto a llegado al final, esto a llegado a su plenitud, esto a llegado a su cumplimiento, se ha alcanzado la meta.

¡Es impresionante, mis hermanos¡ la fecundidad que tiene ése único vocablo “Tetelestai”, sobre todo puesto en los labios de nuestro Señor Jesucristo, puesto en el momento en el que Él está ofrendando su propia vida, su propio cuerpo, su propia sangre, al Padre celestial como un acto maravilloso de amor a Él y como un acto maravilloso de amor a nosotros.

Todo esta consumado, todo esta cumplido, hay dos líneas de interpretación, ambas validas y ambas hermosas, sobre esta palabra de Jesús en su Pasión: La primera es, hasta aquí, hasta aquí llega; este es el final. Efectivamente es el final de la vida de Cristo en esta tierra, pero también es el final, es el freno del poder de las tinieblas sobre la especie humana.

Recordemos que en el mismo Evangelio de Juan, Cristo había dicho: “Ahora el principe de este mundo va a ser juzgado” y cuando luego dice ya en la cruz “Tetelestai”, pues también se está refiriendo a ése juicio a ésa condena que se pronuncia sobre el enemigo del genero humano.

De manera que, “Tetelestai” significa un fin en el sentido de un término, algo que termina, “aquí termina el poder de las tinieblas”, aquí nos está diciendo Cristo en la cruz: “aquí en esta cruz de dolor pero sobre todo de amor, aquí terminael poder del pecado, aquí termina la arrogancia de Satanás, aquí terminael dominio de la muerte, aquí terminael miedo, aquí termina la insegurida, aquí termina todo aquello que encadenaba a la raza de Adán”.

Es el final, con su propio final, con el final de su existencia Cristo esta poniendo su propio final a todo aquello que en otro tiempo amenazaba o destruía nuestra vida “Tetelestai, hasta aquí llega”; pero luego “Tetelestai” también significa: “La misión cumplida”, es lo que significa en la traducción oficial “Todo está consumado”, se podría traducir así : “Misión cumplida”, lo que esta diciendo nuestro Señor Jesucristo es precisamente eso: “Misión cumplida”.

Y me parece bellísimo, que al final de su existencia en esta tierra, Jesús le dice al Padre celestial, pero nos dice también a nosotros: “Misión cumplida” ¡ Qué hermoso que él le pueda decir eso a Papá Dios¡ ¡ Qué hermosos que él le pueda decir al Padre celestial: “Misión cumplida”¡. Porque recordemos aquel Salmo que la Carta de los Hebreos aplica a nuestro Señor Jesucristo: “Tú no has querido sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado en cuerpo y por eso aquí estoy para hacer tu voluntad”.

La Carta a los Hebreos pone el texto de ese salmo en los labios de Cristo o mejor aquello que al entrar Jesús a éste mundo dice: “Aquí estoy para hacer tu voluntad”. Y al salir de éste mundo, cuando está muriendo, lo que dice Jesús es: “ Hice tu voluntad”.

¡Qué hermosa esa unión, entre el comienzo y el final de la vida de Cristo¡. Al final Él puede decir: “He hecho tu voluntad” y al principio había dicho: “Voy a hacer tu voluntad”. Porque ése es el llamado verdadero de la vida humana, de eso se trata la vida humana; nuestra plena felicidad, nuestra plena realización, el verdadero florecimiento de nuestra especie consiste en eso; en cumplir el plan de Dios.

Y hay uno, por lo menos uno, Jesucristo, que puede decir al final de sus días: “Padre he hecho tu voluntad, he cumplido lo que me has mandado”. ¡Qué hermosos es eso¡, eso le dice como un tributo, como un beso de amor al Padre celestial, pero eso lo dice también como una lección magnífica a cada uno de nosotros, para que también nosotros cuando lleguemos al final de nuestra propia existencia, podamos decir: “Padre todo está consumado, Padre msioón cumplida, Papá Dios he cumplido tu voluntad”.

Ese es el ideal de vida humana, la meta se ha alcanzado; y por eso “Tetelestai”, por eso esa palabra que dice Jesucristo, es también un grito de victoria, la misión se ha cumplido a pesar de todas las trampas, a pesar de todas las tentaciones de todos los engaños, de todas las artimañas y de toda la violencia del diablo, la misión se ha cumplido.

“La misión se ha cumplido” es un grito de victoria que da nuestro capitán que se llama Jesucristo, un grito de vigor que nos llena a nosotros de fuerza, porque nosotros que estamos todavía peregrinando en ésta tierra y que estamos todavía sometidos al vaivén de tentaciones y de peligros y estamos siendo amenazados por nuestros temores reales o imaginarios, necesitamos ese coraje, esa vida, esa fuerza que nos da nuestro líder, nuestro jefe y general, el Santísimo Señor Nuestro Señor Jesucristo.

La misión se ha logrado, sí se puede, ese rotundo SÍ de Jesucristo es de lo que también nos habla San Pablo, cuando dice que Jesús es el Amén de Dios. En Cristo, Jesús nos está dando un vigoroso SI, nos está dando un vigoroso AMÉN, nos está dando ésa fuerza, esa victoria, esa energía que necesitamos para entrar también nosotros en nuestro propio combate y salir victoriosos como Jesús.

Es hermoso ver que en la vida de los santos se cumple esto mismo, pensemos en San Pablo, pensemos como él cuando llega ése momento, cuando llega ése final de su propia vida, él también puede decir: “Todo se ha consumado”, lo dice con otras palabras (véase 2 Timoteo) ahí dice San Pablo: “he luchado bien mi combate, he mantenido la fe, he terminado mi carrera”. Y hace también una ofrenda de su propia vida, una ofrenda que debemos considerar sacerdotal, porque es verdaderamente tomar lo que nosotros somos, y ofrecerlo a Cristo y ofrecerlo con Cristo.

A Cristo en testimonio de gratitud, por su amor, por su sangre, por su espíritu, que hacen posible la victoria en nosotros; pero es una ofrenda con Cristo, proqeu en realidad lo que nosotros hacemos es fundirnos en un abrazo de amor con Jesús, para ser uno con Él y para presentarnos como hostias vivas para la gloria del Padre.

Hermanos, ¡Qué escena preciosa, qué escena tan bella la que nos presenta éste pasaje¡. Juan 19,30; es solamente una palabra, pero en esa palabra cuánto nos dijo Jesús, en esa palabra cuanta fuerza, cuanta vida, cuanto amor.

Estuvo con ustedes Fray Nelson medina de la Orden de Predicadores.