Pasion de Cristo 15

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Fecha: 20080829

Título: Pedirle a Dios la gracia de reconocer y buscar a jesus por lo que El es

Original en audio: 18 min 46 seg.


Este es un momento bendecido, porque es el momento en que nos acercamos a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Hoy, por ejemplo, en el evangelio según San Lucas, capítulo 23, versículos del 6 al 12, estamos contemplando un hecho, una escena vergonzosa, denigrante: Jesús ante Herodes.

Y tal vez nuestro primer impulso es sentir por Herodes más desprecio del que él mismo pretendió sentir hacia Jesucristo; pero yo estoy seguro, que si el Espíritu Santo quizo que se consignaran estas palabras y quedaran ahí en el Santo Evangelio, no es, nopuede ser para que nosotros nos llenemos de desprecio, un desprecio que estaría necesariamente unido al orgullo.

Miremos con ojos de redimidos, miremos con ojos de creyentes esa escena, a pesar de ser bochornosa, a pesar de ser humillante y busquemos, con la ayuda del Espíritu Santo, qué encontramos del amor de Dios ahí, qué encontramos de nuestra salvación ahí, y también qué lecciones podemos aprovechar para nuestra vida.

Ante todo, ubiquemos a los personajes. ¿Quién era este Pilato? Uno oye hablar de Pilato o Pilatos,–las dos expresiones son correctas-, uno oye hablar de este hombre y sabe que él representaba a la autoridad romana. Efectivamente, Pilato era el Procurador, –era su nombre técnico-, el Procurador romano, era el representante, finalmente, del poder del Imperio.

De manera que tenia poder, por ejemplo, para condenar, lo cual significa que tenía poderes de juez; tenía poderes militares, tenía soldados a sus órdenes; tenía poder ejecutivo, podía tomar decisiones sobre asuntos de cierta importancia, en esa tierra ocupada, invadida por el Imperio Romano. Este era Pilato

Pilato ha sido recordado en la historia como un hombre sanguinario, pragmático, egoísta y supersticioso; y precisamente porque era un hombre pragmático, él mismo ayudaba a que se sostuviera en el poder otro personaje que tenía el titulo de rey.

Notemos la tensión y la incongruencia que hay en esto. Pilato está representando al Emperador Romano, que es el que realmente ejerce el poder en esa región, porque era como dueño y señor de toda Palestina y prácticamente de toda la cuenca del Mediterráneo, –recordemos que los romanos hablaban del Mar Mediterráneo como "el mar nuestro”, "mare nostrum", lo llamaban.

De modo que Pilato está representando la autoridad del Imperio inmenso, y, sin embargo, Pilato hace un guiño al poder de un hebreo, de este rey Herodes, y por eso digo que aquí hay como una incongruencia, algo que pide explicación. Lo que sí está claro es que Herodes no tenía ningún poder real.

Es decir, de hecho quien ejercía el poder era Roma, de hecho quien tenía el poder era Roma, y lo que se dijera de este Herodes podía tener cualquier sentido simbólico, o cualquier sentido folclórico, incluso ridículo, pero no había poder real.

Y esto explica la tensión, la malquerencia que había entre Herodes y Pilato, porque Herodes tenía el titulo de rey, pero no tenía el poder efectivo; y Pilato tenía un título más bien humilde, un título de funcionario, Procurador, pero era el que tenía el verdadero poder, de modo que es natural que hubiera tensión, hubiera celotipia entre estos dos personajes, a cual más corrupto.

Sin embargo, Pilato envía a Jesús a que vaya donde Herodes, en lo cual se muestra que el mismo Pilato no sabía cómo abordar ese problema; él se daba cuenta, como aparece varias veces en el texto de la Pasión, él se daba cuenta que Jesús en el fondo era un inocente.

Tal vez lo que él podía pensar es que era un iluso o un loco: pero, indudablemente, para él jesús era un inocente, en el sentido de que no había cometido crímen que mereciera lo que estaban pidiendo las autoridades judías.

Entonces, Pilato manda a Jesús donde Herodes como quitándose un problema de encima, y esto es muy interesante, porque todos hemos oído hablar del Derecho Romano y todos hemos oído hablar de las grandes instituciones del Imperio Romano, pero, ¡qué mal que queda el Imperio Romano en estás escenas de la Pasión!

Porque lo que encontramos es que el que tendría que administrar justicia, el que tiene por oficio salvar al inocente y condenar al culpable, trata un caso de tanta gravedad, porque se trata de la pena capital, lo trata simplemente como un fastidio, y lo que quiere es quitarse ese problema de encima: que allá ellos hagan lo que les parezca, por eso resulta Jesús donde Herodes.

Pero hora hablemos de quién es este Herodes. Recordamos de los relatos de la infancia, que hay un Herodes, que precisamente busca matar a Jesús, –por eso la matanza de los inocentes-.

Ese Herodes es llamado Herodes el Grande. Herodes el Grande reinó durante muchos años, y por ganarse a los judíos, invirtió cantidades astronómicas de dinero y de recursos en la reconstrucción del Templo.

Es que esta historia es muy larga y tiene muchos detalles. Pero creo que es fascinante. Resulta que Herodes el Grande, -que es el papá de este otro Herodes del tiempo de la Pasión de Cristo-, son padre e hijo con el mismo nombre. Herodes el Grande, el que ayudó a reconstruir el Templo, el que quiso matar a los niños, -y de hecho así lo hizo., a los inocentes, este Herodes el Grande no era judío.

o sea, para añadirle otra incoherencia y otra incongruencia a esta historia, él no era judío. Si revisamos las genealogías, resulta que Herodes el Grande era de raza idumea, él era de la raza de Edom; y si noostros leeemos las Lamentaciones, o leemos al Profeta Jeremías, vemos que los hijos de Edom son considerados como descendientes de Esaú, no descendientes de Jacob.

Esaú tenía como otro nombre, Edom; Edom y Esaú son dos nombres de la misma persona, según la Sagrada Escritura. De manera que los israelitas, que son hijos de Jacob, Jacob e Israel son dos nombres para la misma persona.

Entonces los descendientes de Israel estaban siempre en pugna con sus vecinos, que eran los descendientes de Edom; como quien dice, los descendientes de Jacob y los descendientes de Esaú; o sea, los descendientes de Israel y los descendientes de Edom.

Y cuando los caldeos deportaron a los judíos, destruyendo a Jerusalén, en el Siglo VI antes de Cristo, los idumeos celebraron la caída, de Jerusalén, la destrucción de Jerusalén. Esos eran los idumeos, los descendientes de Edom.

y para máxima paradoja, este Herodes era un idumeo, y él aparece ahí como rey de Israel; evidentemente, no porque él fuera descendiente de David, si fuera descendiente de David sería judío. Y no era ningún judío.

Él pertenecía a un pueblo tradicionalmente adversario y enemigo. Por eso Herodes el Grande se pone en la tarea de la reconstrucción del Templo de Jerusalén. Eso no fue por generosidad, eso no fue porque él le tuviera cariño al pueblo judío, eso no fue por devoción.

La reconstrucción del Templo duró treinta y ocho años, según nos cuenta el evangelio según San Juan; esa empresa que requirió tanto dinero, y madera,y piedra, y trabajadores, y tantas cosas, eso lo logró fundamentalmente Herodes el Grande.

¿Y para qué lo hizo? Como el Templo de Jerusalén, como el Templo de los judíoa era la joya preciosa, era el alma de esa nación, entonces él, que había prácticamente usurpado el poder, comprando todo lo que compró para el Templo, y metiendo, inyectando dinero al Templo de Jerusalén, lo que hizo fue comprar la paz y comprar su título de rey a los judíos.

Porque los judíos lo detestaban. Los judíos lo repudiaban, sabían que él no era descendiente de David, sabían que él no merecía el trono.

Acuérdate que cuando Jesús empieza a hacer todos esos milagros maravillosos, entonces la gente le decía: "Hosanna al Hijo de David" San Mateo 21,9, reconociendo en Jesús, "este sí es el descendiente de David".

Todo esto significa que Herodes Herodes el Grande sabía que su trono estaba sobre bases terriblemente inseguras, y eso explica por qué él ordena la matanza de los niños en Belén; porque él sabía que su trono era un trono "de facto", era un trono tomado por la fuerza y sostenido a base de eso, de inyectarle dinero alproyecto del Templo.

Ese Herodes el Grande murió, y entonces quedó como rey uno de sus hijos, que también se llamó Herodes; y este es el Herodes que hereda todo lo que le ha dado su padre: su riqueza y también su situación inestable.

Por eso este Herodes es el que resulta castigado con la predicación de Juan Bautista, que le dice: "Oye, tú no puedes vivir con la mujer del hermano", porque él, efectivamente, se había casado con la mujer del hermano. Esto nos da una idea de la clase de persona que era.

Un hombre que, así como el papá mantuvo el trono con el asunto del Templo, éste quería mantener el trono a base de pura política, y por eso eran famosos los banquetes de él. Y ustedes recordemos que Juan Bautista fue decapitado en el transcurso de uno de esos banquetes.

Este Herodes tenía invitados a una cantidad de personajes de los judíos, porque él los invitaba para eso, para hacer política, para mantener una relación relativamente estable con esas autoridades.

Y en medio de su exceso, y en medio de su borrachera, y en medio de su lujuria, le dice a la hija de Herodías: "Pídeme lo que quieras; te doy hasta la mitad de mi trono" San Marcos 6,22, y entonces la niña, adoctrinada por la mamá, le dice: "Quiero la cabeza de Juan el Bautista" San Marcos 6,25.

Y entonces dice el texto del evangelio que este Herodes, -que es el mismo que tenemos en la escena del evangelio de hoy-, este Herodes, por vergüenza con los invitados, él en lo que pensó es: "Si yo fallo un juramento aquí, nadie me vuelve a creer una palabra".

Y como él sostenía su trono, que era un trono de mentiras, que era un trono de engaño, que era un trono usurpado; como él lo sostenía únicamente con su palabra, como lo sostenía únicamente con el poder de sus labios, porque él no tenía ningún título que realmente lo acreditara, él sabía: "Donde yo desdiga este juramento, se cae para siempre mi honra, y con eso se cae para siempre mi trono,y con eso, pues me mata esta gente". Por eso él manada a decapitar a Juan Bautista.

Este hombre luego, cuando empieza a oír habar de jesús, nos cuentan los Evangelios que dice: "Ay, ese debe ser juan Bautista que resucitó" San Marcos 6,16. Él quedó traumatizado, él quedo desquiciado, mentalmente fracturado.

Cuando una persona, en ciertas circunstancias, tiene que hacer algo radicalmente en contra de su conciencia, muchas veces pasa que la persona queda fracturada interiormente.

Por darles un ejemplo: cuando se hundió ese famoso barco, el Titanic, las primeras personas a las que se les permitió salir fue a las mujeres y a los niños, y hubo hombres que se disfrazaron de mujer para lograr un bote salvavidas.

Luego se dio el caso, que muchos de esos hombres disfrazados de mujer, pasaron el resto de su vida con un trauma terrible, no por el disfraz, sino por sentir que habían traicionado sus principios, que le habían, quizá, quitado el puesto a una mujer que sí lo necesitaba, y cosas parecidas.

Cuando uno obra brutalmente en contra de sus principios, la psiquis se trastorna, se destruye. Y esto le pasa, por ejemplo, a la mujer que aborta. Una mujer cuando aborta queda con un trauma terrible, porque está precisamente fracturando sus propios principios.

y luego es muy difícil, la gente le dice: "Dios ya te perdonó", pero la persona queda con una fractura interior. Por supuesto, el Señor siempre puede vencer esto. Pero es para que nos demos una idea.

Entonces, Herodes sentía que Juan el Bautista era un santo, era un verdadero santo, sentía que Juan el Bautista era tal vez el hombre más valioso que él había encontrado, y ver que él le hacia eso a su amigo, a su consejero, que pedía la cabeza y lo mandaba decapitar ignominiosamente, únicamente por sostener un trono que era de mentiras, porque ahí más incuso que la niña esa, lo que importaba era su honra, eso fue lo que le importó a él.

El hombre quedó traumatizado. Y Cuando él oía hablar de Jesús, entonces él pensaba: "¡Uyy, eso debe ser que Juan Bautista resucitó"" Él quedó medio enloquecido con esa fractura que causó en su propia conciencia.

Pero en vez de acercarse a un camino de conversión, entonces se volvió espiritista, se volvió supersticioso, y por eso cuando ya le presentan a Jesús, él está esperando es un mago, él está esperando es alguien que lo divierta.

¡Qué bajeza, qué tristeza y qué pesar! ¡Qué pesar tener al Hijo de Dios y solamente pensar en un mago! ¡Qué pesar tener el Hijo de Dios y no pensar que ahí mismo está la fuente del perdón, no sólo de nuestros pecados sino los del mundo entero! Enceguecido estaba este pobre ser humano; enceguecido estaba, no pudo reconocer a Jesús.

¿Y qué aplicar nosotrs a nuestra vida? Pues eso, mis hermanos. Pedirle a mi Dios la gracia, pedirle al Señor la gracia de reconocer a Jesús, y de buscar a Jesús por la intención correcta. No voy a buscar al Señor por sus milagros, ¡no! Lo que tiene que importarme es que esos milagros, cuando suceden, y sí suceden, me lleven al Señor.

Lo importante no son los milagros del Señor, sino el Señor que hace esos milagros; lo importante no son las obras que Él hace, sino el mismo Señor que las hace.

Así como uno en la naturaleza puede caer en idolatría, porque hay tantas cosas bellas ne este mundo, y entonces lo que Dios creó termina separándolo a uno de Dios, así también puede pasar con los milagros; hay gente que se obsesiona tanto con los milagros, que abandona al Señor de los milagros, por los milagros del Señor.

Que eso no nos vaya a suceder a nosotros, que siempre busquemos a Jesús con un corazón humilde y arrepentido, con un corazón deseoso de cumplir su voluntad, con un corazón que esté también rendido a sus pies, dispuesto a escuchar su Palabra, dispuesto a ser transformado por su amor.