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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20010601

Título: La Resurrecion de Cristo es la noticia mas fuerte que se haya podido decir a oidos humanos

Original en audio: 14 min. 46 seg.


Es muy interesante la primera lectura, tomada del capítulo veinticinco de los Hechos de los Apóstoles. Digo interesante, porque el hombre que habla ahí, Festo, cuenta las cosas cómo él las ve.

Festo era un funcionario del Imperio Romano, Festo era un pagano, y a este Festo se le presenta el caso de Pablo. Pablo tenía muchos enemigos entre los judíos y los judíos, pues, lo habían hecho encarcelar, por la revuelta esa que se presentó en Jerusalén.

Y como en Jerusalén tenían ya plan de matarlo, tuvieron que llevárselo medio escondido hasta Cesarea y allá en Cesarea se presenta esa escena.

Festo, que tiene un prisionero por un enredo religioso que él no termina de entender. Este capítulo veinticinco es único en la Biblia, porque es prácticamente la única versión del Evangelio nuestro que tenemos presentada, no por un creyente, sino presentada por un pagano.

Para Festo el asunto es una maraña que él no comprende; él no sabe qué es lo que está pasando, pero resume la cosa en estos términos: "Decían contra él cosas de su religión y de cierto difunto llamado Jesús, del cual Pablo dice que está vivo" Hechos de los Apóstoles 25,19.

Este pagano, aunque no logra entender cuál es el enredo, sí se da cuenta de que hay algo en el centro y eso que está en el centro es: "Un cierto difunto llamado Jesús" Hechos de los Apóstoles 25,19. Ahí está el problema: para él es un problema incomprensible: "¿Cómo puede esta gente tenerle tanto odio a Pablo, porque Pablo dice que un señor que estaba muerto, está vivo?"

Él no entiende; ¿cuál es el problema? Pero bueno, ahí ellos tiene sus discusiones de religión; mira lo que sigue diciendo: "Como yo no sabía qué hacer en este asunto", otra traducción dice: Yo, perdido en semejante discusión, le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén, pero él ha pedido que lo juzgue el Emperador" Hechos de los Apóstoles 13,20-21.

Efectivamente, Pablo acababa de llegar, bueno, acababa de llegar no, pero lo habían mandado de Jerusalén porque en Jerusalén había planes de asesinarlo. Entonces, Pablo dice: "En Jerusalén no; que me juzgue el Emperador", es decir, César. Por esta coyuntura, va a resultar Pablo camino hacia Roma, y eso son los últimos capítulos de los Hechos de los Apóstoles.

Pablo va hacia Roma, ahí es donde tiene ese famoso naufragio que le hace llegar a la isla de Malta, y luego de esa isla llega a Roma, y así se cumple lo que decía Cristo al principio del libro de los Hechos: "Ustedes van a llevar el Evangelio hasta los confines del mundo" Hechos de los Apóstoles 1,8.

Mire cómo las circunstancias son tan humanas y al mismo tiempo están bajo el gobierno de Dios. Pero lo más interesante para mí sigue siendo ese hombre perdido: "¿Yo qué hago en este caso? A este señor lo acusan de que alguien se murió, pero que está vivo".

Y claro, Festo era inteligente, Festo había percibido el centro del problema, aunque él no entendía por qué ese era el centro del problema, pero sí había entendido bien. Y se ve que Pablo hablaba de tal manera, que lograba que la gente entendiera que si Cristo está vivo, entonces ahí está toda nuestra fe.

Bueno, ¿pero qué tal que la pregunta ahora nos la pasaran a nosotros? Festo no tenía fe en Cristo, Festo era un pagano, Festo no creía en Cristo, y por eso Festo no entiende el problema. Pregunta: ¿nosotros sí lo entendemos? Porque nosotros sí creemos en Cristo; Festo no creía, pero nosotros sí.

Festo resume el problema diciendo: "Pablo dice que hay un difunto llamado Jesús que dizque está vivo" Hechos de los Apóstoles 25,19.

Y sí, ese es el corazón de nuestra fe, ¿pero entendemos porqué ese es el corazón de nuestra fe? ¿Entendemos por qué eso es tan grande? ¿Entendemos por qué Pablo llegó hasta donde llegó por esa situación? De pronto no lo entendemos mucho, o de pronto sí.

Yo quiero compartir una brevísima reflexión sobre eso, porque es el centro de nuestra fe.

¿Por qué la resurrección de Cristo es un hecho tan problemático? Esa es la pregunta, tan problemático que estos judíos, llenos de ira, quieren acabar con Pablo, porque Pablo predica que Cristo resucitó. ¿Por qué es tan grave predicar que Cristo resucitó?

"Un difunto llamado Jesús, del cual Pablo dice que está vivo" Hechos de los Apóstoles 25,19. ¿Por qué es tan grave predicar la Resurrección de Cristo? ¿Por qué es tan problemático para esas autoridades judias? Festo no lo entendió, de pronto nosotros lo podemos entender un poco.

Jesús no murió de una enfermedad, ni de viejo, ni de un accidente; Jesús murió odiado, y el odio con el que fue asesinado Jesucristo tenía un propósito: eliminarle, acabar con su mensaje; el odio, que tiene en su fuente última a Satanás, fue el motor para asesinar a Cristo.

Y en ese odio se dieron cita las autoridades judías, a través del sumo sacerdote, y las autoridades romanas, a través del Procurador.

Notemos eso, odio, la muerte de Cristo es fruto del odio y ese odio lo viven, lo sienten y lo lanzan sobre Cristo las autoridades judías y las autoridades romanas.

Bueno, ¿y qué significa eso? Que la muerte de Cristo fue un ejercicio de autoridad marcado por el odio. Quedémonos con ese pensamiento: la muerte de Cristo fue un ejercicio de autoridad, fue una decisión del poder judío y del poder romano, una decisión de los poderes de esta tierra.

La muerte de Nuestro Señor Jesucristo fue un acto de autoridad, una decisión de los poderes de esta tierra para eliminarlo a Él, para callar su mensaje.

Bien, ahora sí planteemos el tema de la Resurrección. Si Cristo fue asesinado como un acto de autoridad de los poderes de esta tierra, y Cristo resucita, entonces los poderes de esta tierra no tienen la última plabra, eso es lo grave.

Si se predica la Resurrección de Cristo se está diciendo: "Señores del Sanedrín, señor Anás, señor Caifás, señor Pilato, ustedes no son los dueños del mundo. Aunque ustedes reciben la veneración y aunque todo el mundo les teme, ustedes no son los señores, el Señor es el que los venció a ustedes, a ese debemos llamar Señor, y el que los venció a ustedes es el que ahora vive y ustedes ya no pueden volver a matar".

Por eso, la Resurrección de Cristo es el lenguaje más revolucionario en todos los tiempos. Si algunos de entre ustedes han sido anarquistas y ateos, si algunos de ustedes aman la revolución, tiene que adherirse a Cristo, porque esa sí es revolución, esa sí.

Marx quería plantear la gran transformación del mundo, parece que no lo logró. Porque las personas que tiene que dirigir esa gran revolución son personas a las que también les gusta los honores, las comodidades, el dinero, los placeres, y que están dispuestas a mentir, y que están dispuestas a torturar.

"Sí, hagamos la gran revolución", ¿con quién? Lo único que tenemos es el ser humano y al ser humano lo único que le puede es el amor, porque sólo el amor hace que el ser humano obre desde dentro, y hay uno que es el Príncipe del amor, el gran Testigo del amor, el Rey del amor, el que está ungido de amor, el que está tejido de amor, y se llama Cristo.

Y Él si tiene poder sobre el corazón humano. ¡Ah, pues fácil, eliminamos a Cristo y se acaba esa bobada, y se acaba esa secta y seguimos nosotros gobernando con nuestras intrigas y con nuestros manejos políticos!", pensaban los Saduceos; !"Ah, pues lo eliminamos a Él y se acaba el problema, porque nosotros somos los poderosos!" Pero resulta que lo eliminaron a Él y Dios lo resucitó de entre los muertos.

Entonces la revolución del amor es más fuerte que las intrigas, las conveniencias, las codicias, las mentiras; entonces la gran revolución está en Cristo. Alguien podrá decir: "Bueno, pero los seguidores de Cristo, -utilizando un poco la expresión de Gandhi-, ¿no? Me gusta Cristo, pero detesto los cristianos; no han dado testimonio de eso".

Bien, para darle cumplida respuesta a su inquietud, caballero, tendríamos que entrar con lupa a mirar la historia de la Iglesia y descubriríamos una institución sorprendente, con una capacidad infinita de renovarse a sí misma, con un mensaje que es capaz de juzgarla y llamarla a conversión, ¿dónde está Poncio Pilato? ¿Dónde están los Césares?

Y aquí seguimos nosotros, los de Cristo, y me voy a morir yo, te vas a morir tú y esta Palabra sigue su camino victorioso; y se van a morir los que odian a Cristo, -Dios quiera que se conviertan-, y se van a morir los que no prestan atención al Evangelio, y esta Palabra sigue su camino.

Miremos simplemente los hechos, miremos la victoria de la Palabra en la historia de los hombres, otra vez vuelvo yo a mi tema de la historia, miremos la victoria del Evangelio y descubriremos cómo, de una manera inexplicable a ojos humanos, la Iglesia de Cristo se renueva, se restablece, se rejuvenece.

Y cuando ya parece que van a acabarla, cuando ya parece que le van a dar el zarpazo final, renace con una generación de santos y de mártires, porque "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" San Mateo 16,18, porque está fundada en el Gran Revolucionario.

La Resurrección de Cristo es la noticia más fuerte que se haya podido decir a los oídos humanos. Festo no la entendió. Yo creo que nosotros, que por la bondad de Dios tenemos fe, podremos comprenderla.