P072001a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 19960521

Título: "Padre, ha llegado la hora"

Original en audio: 6 min. 32 seg.


En esta oración de Jesús al Padre, en el capítulo diecisiete del evangelio de Juan, encontramos como la ofrenda que Cristo hace de su propia vida y el motivo de esa ofrenda.

Quizá en ningún lugar de los Evangelios podamos ver a Cristo tan claramente al mismo tiempo como Sacerdote y como Víctima; como Hostia y como Oferente. Presenta su propia vida para la gloria del Padre, presenta su propia vida para la vida del mundo.

Y dice: "Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, jesucristo" San juan 17,3; "Padre, ha llegado la hora" San juan 17,1, empieza diciendo Nuestro Señor.

Sobre esa hora había hablado Él muchas veces; es una hora al mismo tiempo tenebrosa y gloriosa, porque es la hora en que se van a cometer las grandes y graves iniquidades de la Pasión, esto significa: los insultos, las blasfemias, el odio acumulado, la envidia ciega.

Pero, al mismo tiempo, es la hora de la glorificación del Padre, porque es el tiempo en el que se va a a dar el perdón, en el que se va a pronunciar la absolución sobre la Humanidad y, sobre todo, la hora en que se va a comunicar el Espíritu Santo.

Es una hora dramática, a la cual temía y, sin embargo, esperaba Jesucristo. Temía, como lo muestra la angustia de Getsemaní, de la cual ciertamente no se dice casi nada en este cuarto evangelio, pero al mismo tiempo esperaba, como también lo muestran los Sinópticos, donde dice: "¡Cuánto he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer!" San Lucas 22,15.

Porque sólo en es Pascua, en la que ya no se va a ofrendar un cordero de nuestros rebaños, sino el Cordero de Dios, Cristo podía decir enteramente su mensaje, podía expresar completamente su amor.

Podemos decir, que hasta este momento, Cristo era como una especie de pintor, pero al que siempre le toca hacer cuadros pequeños y no logra como pintar su verdadera obra, su obra magnífica.

Hasta este momento, Cristo es como un cantante, pero que siempre le ha tocado representar, cantar pasajes pequeños de piezas mediocres en teatros pequeños, y de pronto le llega la oportunidad de cantar esa obra que a Él le gusta, esa que le llena el alma, esa a la que le puede dar todo su sentimiento, toda su fuerza, y la va a cantar en el teatro del Universo entero.

Y esta va a ser la Pascua de Cristo, va a ser como ese canto de la Redención. En ese canto Cristo podrá expresar enteramente todo lo que tiene, todo lo que es.

"Ahora han conocido que todo que mediste, proviene de ti" San juan 17,7. Ninguno de sus milagros, ninguna de sus predicaciones, ninguno de sus exorcismos, ninguna de sus explicaciones podrá mostrar todo lo que Él tenía para mostrar.

Y todo lo que tenía que decir es que todo procede del Padre, pero el Padre es infinito y los milagros, así sean grandes, son finitos, entonces se necesitaba una obra infinita, y ese es Cristo en La Cruz, una especie de finito e infinito. Finito porque estuvo por un número determinado de horas en ese tormento, finito porque fue finito el número de los insultos y de los azotes.

Pero infinito porque fue hasta el final, fue hasta la muerte, porque fue la totalidad. Ninguna de la sobras de la vida de Cristo tiene carácter de totalidad, en cambio, la muerte es todo, y en ese dar todo, ahí está la imagen de infinito en esta vida.

Por eso ha dicho Cristo: "Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos" San juan 15,13. Porque dar la vida es darlo todo y en dar todo, ahí sí puede aparecer algo de lo que es el infinito.

Por fin conoceremos enteramente a Cristo. ¿En qué momento, en qué lugar lo conoceremos? En ese final de su vida, en esa Pasión última, en ese desenlace y en ese darlo todo.

El que quiera conocer a Cristo, en ningún lugar sabrá tanto de Él, como en esa hora a la que Él temía y esperaba; en ningún lugar se sabe tanto quién es Cristo y quién es el Padre como en esta hora.

Pues recibamos esa hora; sepamos, que en esa ofrenda perpetuada para los siglos en el Sacrificio Eucarístico, está Cristo, se está manifestando y se está glorificando Dios.