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Fecha: 19970502

Título: La amistad con Jesucristo hace posible el amor en nuestra vida

Original en audio: 5 min. 51 seg.


El evangelio según San Juan tiene características literarias, entre otras, que lo diferencian muy netamente de los otros evangelios a los que, como sabemos, llamamos Sinópticos. Precisamente, una de esas características literarias es la que aparece en el texto que hemos escuchado en le pasaje de hoy.

El pasaje pertenece a los discursos de despedida de Nuestro Señor que ocupan los capítulos del trece o el catorce al diecisiete del Evangelio según San Juan.

Y es muy interesante destacar cómo las palabras se van repitiendo, se van diciendo más como en la forma de una meditación, más como en la forma de una contemplación, se podría decir, y como un movimiento que no es lineal, como el de que explica una teoría o como el que hce una narración.

Más bien, se trata de un movimiento como circular o como espiral que vuelve sobre las mismas palabras, pero que al volverlas a mencionar, en cierto modo las vuelve a adquirir.

A vece este modo de hablar le cuesta un poco de trabajo a quienes estamos acostumbrados a ser como más racionales, más lógicos, más expositivos o narrativos en los textos.

Y por eso uno puede tener la sensación de que simplemente se están acumulando frases más o menos hermosas o más o menos poéticas, y de este modo se pierde mucho del contenido del Evagelio. Más bien, podemos ayudarnos de esa misma estructura para seguir el itinerario espiritual del autor.

Puede darse que el evangelio de Juan no avanza tanto según la secuencia de los acontecimientos, sino según la secuencia o la resonancia progresiva de esos acontecimientos en el alma creyente de la comunidad, en el alma creyente de aquellos que han recibido el testimonio sobre el Verbo Encarnado, y que guiados por el Espíritu Santo, van ahondando, van profundizando en aquello que el Espíritu les indica.

En el fondo, está un acontecimiento que es historia y es carne: el acontecimiento Jesús, pero este acontecimiento no se narra ni se explica como en la exterioridad de lo que sucede, sino que más bien va siendo descubierto progresivamnete por el autor, por su comunidad y por quienes vamos escuchando la palabra del Evangelio.

Por eso se puede decir que el evangelio de Juan es un itinerario en el Espíritu a partir, sin duda, de la carne, es decir, de la historia misma; pero es un acontecer en el Espíritu.

En el evangelio de hoy podemos apoyarnos, por ejemplo, en la palabra amigo para seguir, aunque sea un breve trayecto, ese itinerario en el Espíritu.

Cuando Jesús dice: "Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando" San Juan 15,14. Da la impresión de que el mandamiento, lo mandado, de tal modo condiciona la amistad. Estaríamos prácticamente en el Antiguo Testamento.

Pero si se examinan las cosa más despacio, o mejor, si se deja fluir el pensamiento y la inspiración, pues nos encontramos con que unas líneas después, unos instantes después, dice: "A vosotros ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos" San Juan 15,15.

Y la razón es porque_ "Todo lo que viene de mi Padre, todo lo que oí de mi Padre os lo he dado a conocer" San Juan 15,15.

Entonces la amistad está posibilitada por el amor, de hecho, en latín y en griego estas palabras tienen una misma raíz. La amistad nace del amor que se revela, y es la fuerza de esa revelación la que redefine lo que significa mandamiento.

Es verdad, para ser amigo de Cristo hay que cumplir su mandamiento, pero mandamiento en labios de Cristo ya no significa lo mismo que en palabras de Moisés, mandamiento ahí sigifica: aquello que ahora, en el amor que se revela, se ha hecho posible y es lo que se revela.

Es lo mismo que Él dice: "Os mando que os améis los unos a los otros" San Juan 15,17.

Entremos en comunión con Jesucristo, bendigamos su santo nombre, dejemos que su Palabra nos haga amigos suyos, y en la intimidad de esa amistad, reconozcamos que el amor ha sido hecho posible en nuestra propia vida.

¡Bendito Dios!

Amén.