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Fecha: 20100505

Título: Nuestra Iglesia, guiada por el Espiritu Santo, va encontrando una ruta a lo largo de las dificultades en los distintos siglos.

Original en audio: 12 min. 56 seg.


Queridos Hermanos:

En la primera lectura tomada del libro de los Hechos de los Apóstoles, encontramos el ambiente, el contexto que dio lugar a lo que se ha llamado el Primer Concilio de la Iglesia.

La Iglesia, a lo largo de su historia, ha tenido momentos de especial discernimiento, de especial dificultad, en los cuales ella misma se ha visto en la necesidad de orar, de pedirle luz a Dios para esclarecer el camino.

Por ejemplo, recordaremos todos el Concilio Vaticano Segundo, que se reunió entre los años 1962 y 1965; es decir, no hace mucho relativamente.

En cada concilio, la Iglesia ha tenido que abordar dificultades diversas. A veces se trata de problemas doctrinales.

Por poner el caso, a comienzos del siglo cuarto se reunió un concilio en la pequeña ciudad de Nicea; así se llama: Nicea. Y en ese concilio, el primero que se celebró en Nicea, hubo que reflexionar sobre un problema muy serio.

Resulta que había un cierto sacerdote que andaba por ahí predicando que Cristo no era de la misma naturaleza del Padre. Este hombre se llamaba Arrio, y dio origen a toda una corriente que se conoce como el arrianismo. Y entonces, la divinidad de Cristo resultaba imposible de afirmarse según éso que enseñaba este sacerdote.

Según Arrio, Cristo no era verdaderamente Dios, sino que Cristo era creado por Dios. Fíjate que en El Credo nosotros decimos exactamente lo contrario de lo que aseguró Arrio. Nosotros decimos que Cristo es "engendrado, no creado".

Y sucede que él manifestaba que Cristo había sido creado por Dios al comienzo de toda la Creación. Es un problema teológico de considerable dificultad, en el cual es posible argumentar de muchas maneras.

Hay textos bíblicos que parecen apoyar la idea de Arrio: por ejemplo, cuando Cristo afirma que, "el Padre es mayor que Él" (véase San Juan 14,28). Pero, hay otros textos que definitivamente contradicen a Arrio, como aquel que dice: "En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios" (véase San Juan 1,1).

Uno ve que no hay una solución fácil en ese punto, en ese discernimiento, y por eso se reunieron los obispos de aquella época. En el año 324 se reunieron en la ciudad de Nicea para discernir ese problema tan difícil.

Otro concilio que también es muy famoso, es el Concilio de Trento. Éste se reunió en varias ocasiones en la segunda mitad del siglo dieciséis. El Concilio de Trento tuvo que afrontar las dificultades causadas por el surgimiento del protestantismo, es decir, todo ese movimiento reformista que tiene su origen en hombres como Martín Lutero, como Juan Calvino y algunos otros.