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Fecha: 20030510

Título: La carne no es solamente cuerpo

Original en audio: 10min.2seg.


Dice Jesús: "El Espíritu es el que da vida, la carne no sirve de nada" (véase San Juan 6, 60-69 ).

¿Qué sería lo que quería enseñarnos Jesús con esas palabras?

"El Espíritu es el que da vida, la carne no sirve de nada". Bueno, carne ahí no puede ser solamente cuerpo, porque en este mismo Capítulo Sexto, recordemos que Jesús nos dijo: "Mi carne es verdadera comida" ( véase San Juan 6, 48-58 ). Entonces la carne sí sirve de algo, porque Jesús dice: "Mi carne es verdadera comida".

Carne ahí no es solamente cuerpo. Cuando Jesús dice: "La carne no sirve de nada" ( véase San Juan 6, 60-69 ) , ¿a qué se refiere? No debe ser solamente al cuerpo.

En la mentalidad judía la carne se refiere, se refiere como a esa condición que tenemos los seres humanos, que nos hace por una parte abiertos a comunicarnos con los demás, porque uno se comunica es a través del cuerpo.

Nosotros nos comunicamos es con la mirada que hacemos, con la voz que pronunciamos, con el abrazo que damos. Toda comunicación es una comunicación corporal mientras estamos en esta tierra.

De manera que la carne es la posibilidad de comunicación, pero la carne es también toda la fragilidad del ser humano, toda esa búsqueda de sustento.

Y por eso San Pablo, cuando habla de los pecados de la carne, no se refiere solamente a los aspectos de la sexualidad humana, sino se refiere, por ejemplo, a las roscas que llamamos en Colombia, los partidos, ese aliarse varias personas para sentirse fuertes, esa necesidad de estar buscando uno como compinches ,o como amigos ,o como amiguitos o amigotes, amiguitas o amigotas , ésa necesidad, ésa necesidad tan grande.

Esa necesidad, pues pertenece a nuestra naturaleza social, pertenece a nuestra fragilidad, pertenece a nuestra carne. Y Jesús está diciendo que de esa carne, de esa carne no se puede esperar nada.

Yo puedo relacionar esto con las intenciones que comentábamos hace un momento. Alguna de ustedes, por ejemplo, habla de una prima que se acaba de fugar de la casa.

Y están cerca de nosotros y nosotros quisiéramos que porque son de nuestra carne y nuestra sangre, entendieran más fácilmente el mensaje. Pero la carne muchas veces no lo logra.

Es solamente el Señor con su Espíritu el que hace la obra.

Quién de nosotros no tiene en la familia un caso parecido: un hermano o una hermana, a veces el mismo papá o la misma mamá que se vuelven como impermeables, se vuelven como refractarios, se vuelven como duros.

Y nuestras opciones les parecen caprichos, y nuestros grandes amores les parecen ridículos, y nuestras devociones les parecen pérdida de tiempo. Y son de nuestra carne y nuestra sangre. Y nuestra carne y nuestra sangre no logran nada en esas personas.Ahí se cumple la Palabra de Cristo. Realmente ,porque sean carne nuestra y sangre nuestra,no quiere decir nada.

Seguramente en nuestras familias tenemos casos muy tristes o muy graves: gente que deja la Iglesia, o gente que aborta, casos de adulterio, de homosexualidad, de crimen. Todo eso está en nuestras familias.

O simplemente un pantano de tibieza, de dureza, de lejanía de Dios. Y son de nuestra carne y parece que eso no sirve de nada.

Otras veces nos encontramos con personas con las que hacemos muy buena alianza, personas que ,humanamente, nos caen muy bien, y nosotros quisiéramos poder llevarlas a la amistad con Dios, quisiéramos poder conducirlas a la cercanía del Señor.Y cuántas veces pasa que tenemos amigos entrañables que quisiéramos que estuvieran así, en el corazón de Dios. Y un tiempo, como por complacernos, hacen alguna presencia.

Pero lo que no haya hecho Dios ,no dura.

Por la amistad que tienen con nosotros, algo nos acompañan: a tal o cual rezo, a tal o cual misa, a tal o cual momento.Pero ahí, por el hecho de que sean amigos nuestros, y por el hecho de que nos quieran, no es que vayan a dar muchos pasos. Ahí también comprobamos que la carne, que la carne no logra nada.

Yo creo que esa enseñanza de Cristo es muy importante. Es muy importante porque describe una realidad que conocemos y que vivimos, y que queda iluminada cuando Cristo la pronuncia.

Y es una realidad muy importante también, porque nos permite descansar en nuestro esfuerzo, descansar de tratar de convertir a la gente con la fuerza de nuestro afecto.

Porque, a veces, uno hasta trata de volverse un poco manipulador, sobre todo , con los amigos o con los parientes: " Yo quisiera que fulano o fulana, yo quisiera que fulanita no se fuera, que no dejara el grupo.Yo quisiera...". Pero ese es yo.

Y muchas veces puede ser mi carne, puede ser mi simpatía, puede ser que congenio con una determinada persona. Y a base de congeniar, a base de simpatía, a base de cariño, a base de amistad humana ,todo eso es carne. Así no va a ser.

Y es muy bueno poder descansar, es muy bueno poder descansar, y es muy bueno poder entregarle al Señor todas esas personas.

Y es muy bueno descubrir que es el Espíritu el que da la vida.

Entonces la comunidad de los discípulos de Jesús no va a ser una comunidad marcada en la carne. No es una comunidad marcada por la simpatía ni por el parentesco, ni porque nos caemos bien, ni porque tenemos los mismos gustos. Ni siquiera porque rezamos en la misma línea o el mismo estilo.

Cuántas veces pasa, por ejemplo, en una comunidad religiosa, que se juntan en una misma casa o en un mismo convento personas que tienen estilos, llamémoslos así, o incluso una tendencia espiritual tan distinta. Y ahí estamos, y somos muy distintos.

Ahí estamos porque la Comunión en Cristo no es una comunión en la carne y la sangre; es una comunión en el Espíritu. Es solamente Él, el que da la vida. Y toda nuestra confianza y toda nuestra esperanza está en eso.

No luchemos tanto por simpatizar unos con otros. Tampoco luchemos por antipatizar. Pero no luchemos tanto por simpatizar. Luchemos por encontrarnos con Él.

Seguramente, si yo intento salir a tu encuentro, tu puedes sentir: "¡Qué alegría, llegó un amigo!", o puedes sentir: "¿Ya me va a manipular?". Si tu vienes a mi encuentro, yo puedo sentir: "¡Qué alegría contar contigo!" , o puedo sentir: "¿Ya me quiere dominar?".