P026015a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

En los años de sacerdocio que Dios me ha concedido, hay una cosa que he aprendido y que pienso que muchas personas más o menos de mi edad, ya lo tenemos bastante claro. Cuando una crisis se supera, los principios, las bases, las alianzas se fortalecen. Por ejemplo, cuando una persona, digamos un seminarista se siente en una crisis vocacional, se siente inseguro; si logra superar esa crisis y si renueva su amor y su Alianza con Cristo, su vocación en vez de estar disminuida, seguramente se fortalece. Una pareja de novios ó una pareja de esposos, cuando pasa también por una crisis, sí de corazón logran reconciliarse (si el asunto es de reconciliarse) , si la confianza renace, si el amor florece una vez más, llegan a quererse muchísimo más de como antes estaban. Podríamos decir que una crisis superada, es siempre un paso hacia adelante y hacia arriba. Pues lo mismo se cumple en la iglesia y eso es lo que nos cuenta el capítulo sexto del libro de los Hechos de los Apóstoles, de dónde ha sido tomada la primera lectura del día de hoy, nos cuenta cómo en la crisis superada, una crisis que tuvo la iglesia en sus orígenes vino a renovarse el amor y el vigor misionero.

Describir esta crisis no es difícil, sucede qué cómo nos ha dicho el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles en capítulos anteriores sobre todo en el capítulo cuarto, mucha gente vendía sus posesiones y ponía ese dinero a disposición de los apóstoles. Seguramente lo que la gente ponía en común no era solamente dinero, ponían en común muchos otros bienes y eso significa que también se cumplía lo que dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, es decir que repartían a cada uno según su necesidad; dicho sea de paso ese es el gran criterio de la caridad cristiana; mientras que el mundo habla de igualdad, el mensaje cristiano es muy distinto, es más bien un mensaje de: “A cada uno según su necesidad”. El igualitarismo termina en una cantidad de tiranías, de injusticias y en violencia, es lo que encontramos por ejemplo en el comunismo, es lo que también aparece con alguna frecuencia en la ideología de género. El igualitarismo, no es cristiano, lo cristiano es: “A cada uno según su necesidad”.

Teniendo eso claro, resulta que ese principio tan bello no se estaba cumpliendo, porque algunos de los fieles cristianos que venían del mundo griego; eran de los prosélitos, es decir gente que había nacido en el paganismo, pero que habían tenido una amplia formación en las costumbres y en las escrituras de los judíos, estos eran los prosélitos. Estos prosélitos griegos aunque no eran circuncidados, tenían un gran respeto y una gran cercanía por el mundo litúrgico, el mundo teológico, la concepción, la fe judía. Eran muy cercanos a los judíos, pero no eran circuncidados y no eran considerados miembros del pueblo de Dios; había como esa especie de división. Por decirlo de una manera sencilla, eran en cierta forma ciudadanos de segunda categoría, no tenían todos sus papeles en orden, no tenían toda su pertenencia asegurada y ahí vino la injusticia, y es que a la hora de repartir los bienes de calidad pues se le daba muchísimo más a los que eran de lengua hebrea, es decir a los que eran propiamente Judíos; mientras que a estos ciudadanos de segunda, estos prosélitos de lengua griega se les daba poquito y ahí viene la crisis. Llega el momento, en el que esa injusticia, injusticia porque no se está supliendo la necesidad genuina de ese grupo, llega a oídos de los apóstoles. En esas condiciones se da la crisis, es como una división, es como una pelea por los bienes, es una pelea por las preferencias. Pero, la crisis se supera con la escucha, con el diálogo, con la oración y la solución que encuentran los apóstoles al nombrar aquellos primeros diáconos, ha quedado como una marca indeleble en la Iglesia. La Iglesia entera ha de ser servicio, eso es lo que significa la palabra diaconía, la Iglesia misma debe ser servicio, pero sobre todo la Iglesia ha de mirar siempre en fidelidad a esos principios que aparecen en los propios orígenes de la misma iglesia. Es decir, atender a cada uno según su necesidad, esta fuerza del Espíritu que obra a través de los apóstoles hizo que se superará la crisis y por eso la frase final del texto de hoy nos llena de esperanza, la Iglesia crecía, se propagaba, cuando la crisis queda superada.

Cuando la iglesia aprendamos escucharnos, a orar juntos, a ser fieles al Espíritu, las crisis se superan y de nuevo el amor florece y la misión alcanza nuevos lugares y nuevas personas.