P023004a

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 20020410

Título: Teologia del Intercambio

Original en audio: 6min.12seg.


Una palabra que gusta mucho en la Liturgia de nuestra Iglesia es la palabra intercambio, que se utiliza, por ejemplo, para las ofrendas. Se dice que la Liturgia misma es un glorioso intercambio, porque "al darte lo que nos diste, te nos das Tú mismo".

El intercambio es como el lazo del amor. Un abrazo es como un intercambio, porque cada uno ofrece al otro la calidez de su presencia, de su cercanía. Todas las expresiones del amor tienen algo de intercambio. Si pensamos en las sonrisas, si pensamos en los besos, en los regalos, ellos tienen siempre esa característica.

Y Cristo, en su Pascua, es la máxima manifestación del amor. Y también tiene intercambios que expresan ese amor. Por ejemplo, el permanecer con nuestras llagas. El Cristo glorioso es un Cristo llagado, sinembargo. Hay algo nuestro que queda en Él, por los siglos de los siglos. Hay algo nuestro que está en los cielos y que es adorado por los ángeles. Hay algo nuestro que está a la diestra del Padre y que tiene que ser confesado Dios. Esa humanidad nuestra ,señalada incluso por las heridas,esa humanidad nuestra ha quedado en Cristo.

Pero como es un intercambio, no es solamente de aquí para allá, sino también de allá para acá. Y de allá para acá quiere decir que la Iglesia, incluso peregrinando en esta tierra, ya tiene las señales, ya tiene el brillo del Resucitado y ya tiene obras de Pascua.

Por ejemplo, cuando nosotros comulgamos, como hoy podemos hacer por bondad de Dios, pues, precisamente, nos alimentamos del Cielo y no de un pedacito de Cielo sino de la fuente de todo amor y de toda alegría en el Cielo. Nos alimentamos del mismo Cristo.

Es decir, que así como Cristo hace presente a nuestra humanidad en el Cielo, la Eucaristía hace presente su Divinidad en la tierra. Eso es intercambio.

Y lo que hemos escuchado en la primera lectura de hoy (véase: Hechos 5, 17-26) es otro intercambio. Con el poder de su Espíritu, el Señor Jesús hace partícipe a la Iglesia de posibilidades que sólo Él por su Pascua tiene. Cristo ,durante su vida mortal, no se lee que haya atravesado paredes o haya huído de las cárceles, como vemos que le sucedió aquí a los apóstoles.