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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19980422

Título: Conversion de los perseguidores

Original en audio: 10 min. 34 seg.


La escena o la serie de escenas que nos han presentado los Hechos de los Apóstoles en este día, son casi cómicas.

Es uno de los pasajes de la Biblia en que el humor está cerca, y eso merece ser subrayado, porque en general, la Biblia es un libro muy serio, no rígido ni amargo, todo lo contrario, misericordioso, dulce, amoroso, pero es una misericordia seria.

En cambio, aquí estamos frente a una escena cómica: se reúne todo el Sanedrín muy circunspecto, muy serio para tomar una decisión, y cuando ya todos estaban listos, "ahora sí traigan los presos"; "¡no hay presos!"

Esta situación es cómica no porque Dios se haya vuelto chistoso en este capítulo de los Hechos de los Apóstoles, sino porque para el ser humano lo absurdo fácilmente es chistoso. Entonces se tiene que es tan absurdo el comportamiento de aquellos que quieren acabar con los Apóstoles, los mismos que encabezaron la persecución contra Jesús.

Es tan absurdo que llega a parecer casi gracioso, casi cómico. Ya el Apóstol Pedro les había dicho: "Bueno, hoy nos están juzgando porque le hicimos un favor a un hombre" Hechos de los Apóstoles 4,9, con lo cual los estaba descalificando como jueces.

¡Qué tal! jueces que buscan condenar cuando precisamente lo que está en juego es una obra buena: la sanación de un paralítico.

Ahí quedaron descalificados como jueces y hoy quedan descalificados como maestros. Ellos eran los maestros de la Ley; ellos eran los que enseñaban o debían enseñar lo recto y advertir sobre lo torcido.

Sobre todo es el Libro del Deuteronomio, en el que todos ellos creían y el que todos ellos proclamaban como Ley suya, es el Deuteronomio el que insiste en la labor del levita o del sacerdote como maestro de la Ley para el pueblo.

Y estos son precisamente los sumos sacerdotes, los saduceos, el senado del pueblo; pero no son maestros.

Uno se puede preguntar ¿por qué si el ángel los sacó de la cárcel, no se los llevó de una vez lejos? ¡Semejante milagro: sacar a los Apóstoles para dejarlos ahí a dos cuadras en el Templo enseñando!

El objetivo del milagro, eso es lo que yo quiero destacar, no era salvar la vida física de los Apóstoles, porque si no otra persona dirá: "Bueno sí, es cierto que después volvió a suceder un milagro con la liberación de Pedro, cuando el Ángel se le aparece y le quita las cadenas, y todo aquello".

"Pero, ¿y por qué no siguieron los milagros?" Porque al Apóstol Santiago, Herodes sí lo mandó a matar, ahí no hubo Ángel, ni hubo milagro, ni hubo nada, sino que hubo sangre.

Eso sería malentender el propósito del Espíritu Santo con todas estas obras. Si el objetivo de estos milagros fuera salvarlos de la muerte física, pues obviamente lo que hubiera tocado hacer es empacar a todos estos Apóstoles en un crucero rápido por el Mediterráneo y que fueran a dar allá a una ciudad en donde nadie los conociera, donde empezaran a predicar su doctrina y donde pudieran fundar en paz una iglesia.

Pero ellos no procedieron así, ni los Ángeles los llevaron a eso, ni esa era la voluntad del Espíritu Santo, ni eso fue tampoco lo que hizo el Apóstol Pablo. Porque en este mismo libro de los Hechos de los Apóstoles nos vamos a encontrar después con que a Pablo le van a dar palo, insultos, discusiones, problemas en una Sinagoga.

Dice: "Iba para la otra ciudad y lo primero que hacía era: "Vamos a la Sinagoga" (véase Hechos de los Apóstoles ).

Entonces, la Iglesia entera no está fundada sobre una manada de cobardes que están tratando de salvar su pellejo, no se trata de eso, por que si se hubiera tratado de eso, repito, pues esta gente ya viéndose libre por el Ángel o por quien hubiera sido: "Bueno, ahora sí ya pongámonos serios y nos vamos prontico de aquí; no hicieron eso, el sentido del milagro no era ese.

Estos sumos sacerdotes querían llamar a los Apóstoles para regañarlos, darles una fuetera y decirles: "Ustedes lo que tienen que enseñar es esto".

Los saduceos, el Sanedrín llama a los Apóstoles para que los Apóstoles se conviertan en discípulos de ellos, para que los Apóstoles aprendan a repetir el discurso del Sanedrín. Para que el Sanedrín haga de maestro y ellos hagan de discípulos.

"¡Ya se asustaron! ¿Sí se dieron cuenta el carcelazo que le hicimos pasar? Bueno, entonces ya no se porten mal; de ahora en adelante digan esto y esto"; pero cuando van a llamar, la cárcel está vacía, la estrategia de ellos no sirve y entonces se quedan en esta escena cómica.

El comisario del Templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse qué había pasado con los presos. A ver, ahora sí, los grandes maestros, los que conocen la Ley de Dios, los que saben de la voluntad de Dios, expliquen por qué Dios libera esta gente.

Y luego viene lo otro: uno se presentó avisando: "Los hombres que metisteis a la cárcel están ahí en el templo y siguen enseñando al pueblo" Hechos de los Apóstoles 5,25.

Los del mensaje profundo, esto es: "Esos Apóstoles no son discípulos de ustedes, son ustedes los que tienen que hacerse discípulos de ellos, son ustedes los que tienen que escuchar el mensaje del Señor, son ustedes los que tienen que hacerse discípulos para que ustedes encuentren la salvación".

El gran mensaje no era: "Miren que Dios puede atravesar paredes o hacer milagros", el gran mensaje no era ese; el gran mensaje era: "Ustedes ya no son los maestros, y si ustedes quieren tener vida; dejen de creerse maestros y háganse discípulos, aprendan de ellos".

Y por eso, el comisario salió con los guardias y se los trajo y ellos se dejaron traer sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

El comisario salió con los guardias y se los trajo, pero ya no se los trajo como niños a los que les iban a dar una fuetera para regañarlos: "Queda castigado y aprenda a hablar como manda el Sanedrín"; ya no vienen como discípulos a aprender a fuete.

Vienen, ellos vienen como maestros. Salió con los guardias y se los trajo, pero ahora sí le tocó traerlos con respeto, como se trae a alguien para que le hable a uno.

Lamentablemente, las escenas que siguen, muestran que esta obra del Espíritu Santo, esta obra que era un llamado a la conversión de ese sanedrín, no dio fruto; por lo menos en este momento no dio fruto.

Era un llamado a que ellos se hicieran discípulos, no lo hicieron, por lo menos en este momento no lo hicieron. Y detrás de estos milagros nos parece reconocer al mismo Jesucristo que sigue llamando a su pueblo a la conversión.

Acuérdate lo que decía el Apóstol pedro: "Vosotros crucificasteis al Justo; yo sé, sin embargo, que lo hicisteis por ignorancia, y lo mismo vuestras autoridades" Hechos de los Apóstoles 3,17.

¿Qué hay en todo esto? En todo esto hay el eco del corazón orante de Jesucristo que cuando está siendo crucificado dice: "Perdónalos, porque no saben lo que hacen" San Lucas 23,34.

Es ignorancia, es una profunda, una espesa tiniebla que envuelve esos corazones y el espíritu de Cristo resucitado, intenta penetrar con la luz, con la palabra esos corazones tercos, entenebrecidos que se consideran maestros.

Intentan llegar con rayos de luz a esos corazones para que también ellos, que han sido los perseguidores de Cristo, se conviertan y tengan esa vida abundante que el Señor Jesús anunció a sus discípulos.