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De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio de hoy está tomado del capítulo 13 de San Lucas, seguimos con este capítulo que nos está dando tantas enseñanzas. En este pasaje encontramos una amenaza que lso fariseos le presentan a Cristo, la frase es: “Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte” (Lc 13,31). Hay que tener en cuenta que los fariseos a toda costa querían deshacerse de Cristo. Los mismos fariseos buscaban lo que Cristo predicaba, es decir el Reino de Dios, pero lo buscaban y lo predicaban de una manera diferente, porque mientras que Cristo trae el mensaje de la gracia sobreabundante y del amor inconmensurable de Papá Dios que trae perdón y conversión a nuestras vidas y que trae sanación y liberación a nuestras almas; mientras que Cristo está con ese mensaje, que es el de la misericordia sobreabundante, pues resulta que los fariseos tenían otro mensaje, para ellos de lo que se trataba era de cumplir la ley como el que que cumple un contrato; la manera de pensar de los fariseos era: “nosotros tenemos un contrato, es decir una alianza, tenemos un contrato con Dios, hemos incumplido la parte de nuestro contrato, es natural que Dios nos tenga relegados y aislados de sus bondades y de sus bendiciones, pero si cumplimos la parte de nuestro contrato, si hacemos lo que tenemos que hacer, entonces ya verá que Dios trae las bendiciones”; y por eso la predicación de los fariseos era fundamentalmente el cumplimiento estricto de la ley, porque se trata cumplir escrupulosamente todas las cláusulas de ese contrato para poder decir así: “ya tenemos certeza de que hemos pagado y ahora nos deben dar aquello que hemos comprado”. Eso es más o menos el pensamiento de los fariseos.

Por supuesto si los fariseos tienen esa idea del cumplimiento estricto de la ley según sus propias interpretaciones, entonces Cristo les estorbaba porque toda bondad de Él, sus milagros, sus exorcismos y sobretodo la presencia misma de la misericordia encarnada en Cristo era un estorbo para el mensaje que ellos querían llevar, por eso quieren deshacerse y hoy utilizan un recurso: el miedo “alejate, alejate que Herodes te busca para matarte” (cf. Lc 13,31). Hay que tener en cuenta que los fariseos tenían muchos maestros, los maestros de los fariseos eran usualmente los escribas, es decir los maestros de la ley así llamados, personas que habían dedicado prácticamente su vida entera a conocer y a interpretar la Palabra de Dios con el problema de que muchos de estos escribas realmente dependían más de las interpretaciones humanas que de la misma Palabra, es decir ya lo que se aprendían en su cabeza estos escribas era la interpretación de la interpretación y se quedaban más con enseñanzas y tradiciones humanas que quedarse con la fuerza de la Palabra de Dios que era lo que tenían que haber estudiado. Lo cierto es que los escribas eran maestros y había una relación muy estrecha entre los escribas y los fariseos, relación que se entiende por mutua conveniencia porque los escribas, como todo maestro, querían tener muchos discípulos y encontraban muchos entre los fariseos y sus seguidores; y luego los fariseos querían tener voces autorizadas que les permitieran exigir el cumplimiento de la ley según los estudios tan profundos, así los estimaban ellos, de los escribas; así que había una relación de mutua conveniencia entre escribas y fariseos. Pero por supuesto estos escribas se habían convertido en expertos en opiniones, expertos en apariencias “esto parece que es así, esto parece que va por allá”. La gente misma se daba cuenta que esos escribas enseñaban sin autoridad porque lo que hacían era repetir opiniones, repetir lo que a cada uno le parecía, y es evidente que cuando uno está repitiendo opiniones pues uno no se hace matar por ese tipo de enseñanza, uno siempre cuida primero la vida; así que los fariseos que estaban acostumbrados a ese tipo de maestros pensaba que Jesús era de los mismos, uno que está diciendo cosas, soltando palabritas; Cristo no estaba soltando palabritas, Él no estaba hilando discursos; Cristo con su palabra, con sus milagros, con sus exorcismos, con su tiempo gastado en favor nuestro y sobretodo con su dolorosa pasión nos va a revelar quién es verdaderamente el Señor.

Así que Cristo nos está enseñando hoy que no es un maestro más que simplemente transmite opiniones, es la Revelación definitiva del amor de Dios y esa revelación, incluso más que en ninguna parábola o discurso está en la sangre bendita de su cruz en la que somos salvos, la gloria y la alabanza para Él. Amén.