Diferencia entre revisiones de «O301007a»

De Wiki de FrayNelson
Saltar a: navegación, buscar
(La ley busca que rompamos la cadena de esclavitud de producción de idolatrías, acercándonos a nuestra dignidad de hijos de Dios, llevándonos a conocerlo y a amarlo.)
 
(Sin diferencias)

Revisión actual del 16:51 23 oct 2016

A partir del texto del Evangelio de hoy, tomado del capítulo trece de San Lucas, podemos reflexionar sobre una pregunta: ¿En qué momento, o de qué manera hay que romper la ley?, ¿en qué circunstancias?, porque la contraposición que surge en el Evangelio de hoy, es entre la interpretación de los fariseos y la acción de Cristo. El caso es que hay una mujer que está siendo afligida por un demonio y está encorvada, y Cristo sana a esa mujer en día sábado; los fariseos, que buscan a toda costa pretextos para criticar al Señor, ven, en esta manera de obrar de Él, un quebrantamiento de la ley: Cristo no respeta el sábado, Cristo no hace caso al sábado, y por consiguiente –esa es la conclusión que ellos quieren sacar− Cristo es contrario a Moisés, y si Cristo es contrario a Moisés, nos quedamos con Moisés, desechamos a Cristo, y seguimos con nuestro estilo de vida y con nuestra enseñanza –eso es lo que parecen razonar los fariseos− (cf. Lc 13,10-17). O sea, que ellos quieren apoyarse en la ley, en una aplicación estricta de la ley, para atacar a Cristo; y nosotros, por eso hacemos la pregunta: ¿Cristo rompe la ley, en este caso?, ¿de lo que se trata es de que la ley es un estorbo y hay que deshacerse de ella?, ¿esa es la enseñanza que debemos sacar de este pasaje?; ¿Qué debemos aprender de aquí?, ¿que las leyes son como cadenas que hay que romper?, porque dice Cristo, en un momento del pasaje: “¿No podía ser librada de sus cadenas el día sábado?” (Lc 13,16). Bueno, ante todo, las cadenas de las que está hablando Cristo, no son las cadenas de la ley, son las cadenas de la opresión diabólica que está sufriendo esta pobre mujer, de eso es de lo que está hablando Cristo cuando menciona cadenas. Pero, hay personas que hablan de la ley de esa manera, es decir, quieren presentar las cosas como si la ley, por ejemplo, la ley de la Iglesia, la ley litúrgica, la ley canónica, incluso, la ley moral, como que fueran cadenas que no nos dejan ser verdaderamente libres, y si no somos verdaderamente libres, entonces, deberíamos romper esas cadenas y experimentar verdadera libertad. Además, como el acto de Cristo, es un acto compasivo, es un acto misericordioso, entonces, surgen algunos, en nuestro tiempo −yo he escuchado a algunos sacerdotes, a algunos teólogos−, que presentan como una contraposición entre la misericordia y la ley, como quien dice, la misericordia está para romper con esas cadenas y esas limitaciones de la ley; pero, este modo de pensar es equivocado. La verdad es que Cristo no tiene aquí el propósito de romper la ley; lo que rompe, y eso sí completamente, es la manera como estos fariseos interpretaban el sábado. Es la interpretación farisaica de la ley, la que resulta derrotada, triturada por la palabra y por la acción de Cristo, porque estos fariseos entendían mal el sábado; no es que estuviera mal la ley del sábado, no es que Cristo se goce rompiendo con la ley. De hecho, en el Evangelio de Mateo, Cristo dice expresamente: “Yo no he venido a abolir la ley, sino a darle plenitud” (5,17), y nadie me va a decir que dar plenitud, es simplemente el acto de destruir, o de burlarse, o de omitir la ley, ese no puede ser el sentido; entonces, es la interpretación farisaica: ellos habían tomado el sábado como una simple restricción de movimiento físico, y por consiguiente, cualquier cosa que pareciera trabajo estaba prohibida, y por consiguiente, curar a los enfermos queda prohibido. Pero esa es la línea de razonamiento de los fariseos, eso no es lo que dice la ley. De hecho, la intención de la ley de Moisés sobre el sábado es santa, es bella: de lo que se trata es de separarnos de la esclavitud de la cadena de producción, separarnos de la esclavitud de las idolatrías de este mundo, y acercarnos a nuestra dignidad de hijos que emplean su tiempo conociendo, amando y celebrando en comunión con su Dios; ese es el sentido del sábado, si uno va al Deuteronomio, eso es lo que encuentra. Resumen: no es romper la ley, por romperla; tampoco es idolatrar la ley; es ver cuál es la interpretación profunda, cuál es el verdadero sentido, y si ese sentido está desfigurado, como en el caso de los fariseos, pues necesitamos, ciertamente, del vigor y la misericordia de Cristo para ir más allá de esa interpretación torcida para darle su verdadero sentido a la ley.