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De Wiki de FrayNelson
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La primera lectura del día de hoy está tomada de la Primera Carta a los Corintios en el capítulo noveno. Creo que San Pablo nos está dando una gran catequesis en esta oportunidad, porque Pablo nos está presentando lo que podríamos llamar la liberación de la tiranía del gusto.

Pequeña anotación autobiográfica, antes de entrar a la comunidad en la que me encuentro, la Orden Dominicana yo estudiaba física en la Universidad Nacional de Colombia; me iba bien y era que indudablemente me agradaba. El Señor me llamó con mucha fuerza y me dió la gracia de responder a su llamado, entonces entré a esta comunidad religiosa para prepararme para ser lo que hoy soy con la misericordia de Dios, sacerdote dominico. ¡Hasta ahí todo bien!. Cuando estaba en el noviciado, algunos de mis antiguos compañeros de la universidad fueron a visitarme, ya tenía mi hábito dominicano y por supuesto el cambio externo era bastante notable, la gente se quedó como extrañada: “¿a este que le dio?, pero varios comentaron de un modo bastante flemático: “bueno si eso es lo que a usted le gusta pues está bien”. Esa frase me quedó sonando porque quienes se expresan de esa manera dejan la impresión de que uno en la vida tiene que dejarse llevar simplemente por lo que le guste; pero entonces pienso por ejemplo en una santa que muchos amamos, Santa Teresa de Calcuta, pienso en ella y se puede decir: “bueno, sí a usted lo que le gusta es andar recogiendo indigentes por la calle, si eso le hace feliz, oler gente que tiene tres años sin bañarse y que tiene 12 razas de piojos en la cabeza, sí eso es lo que a usted le gusta”; ¿realmente la madre Teresa estaba haciendo eso porque era lo que le gustaba?. O cuando Teresa de Ávila, empieza la reforma de su comunidad religiosa, la Orden del Carmelo tuvo todo tipo de dificultades, tuvo una oposición terrible, fue calumniada, fue acusada ante la Inquisición, fue perseguida, fue ridiculizada por sus propias monjas, por sacerdotes, por laicos, tuvo todo tipo de amenazas externas, además de las tentaciones que sólo Dios conocerá; pregunta, ¿Teresa de Ávila, Teresa de Jesús, la gran doctora de la Iglesia emprendió toda esa lucha, hizo todo eso porque le gustaba? ¿era un asunto de gusto? El gusto no puede ser el máximo criterio en la vida, eso es lo que nos enseña San Pablo hoy. Primera de Corintios, capítulo nueve, el gusto no puede ser.

Las cosas más bellas no se hacen por gusto, de hecho el gusto puede llevarnos a donde no tenemos que ir. Pensemos en un hombre que tiene a su esposa muy enferma, llevan doce años de casados, la esposa ha presentado unas fallas renales gravísimas, está muy débil, dura hospitalizada mucho tiempo, tiene que acompañarla a todos esos exámenes, muchas veces tiene que acompañarla en sus procesos de diálisis; esta mujer ha entrado en procesos de depresión también, psicológicamente hablando y este hombre tiene que darle ánimo; y este hombre se va cansando de ese esfuerzo, decimos que humanamente es explicable; ¿a dónde lo lleva el gusto a él? ¿a seguir en esa tarea, o a conseguirse tal vez a una esposa más saludable, más bonita, más sexi? que más bien le ayude a él en las muchas cosas que tiene que hacer.

Fíjate que el gusto no puede ser el criterio, por encima del gusto está el amor, y eso es lo que muestra San Pablo; lo que Pablo aprendió, vivió y el servicio que hace al Evangelio no es porque le guste, no es porque sea lo máximo en términos de satisfacción personal, es porque el amor va más allá de la satisfacción y por supuesto está mucho más allá del gusto.