Diferencia entre revisiones de «O231005a»

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(La vida cristiana es un camino: aceptar a Jesús y ser cristiano es nuestra opción pero no resuelve todo, porque el sí que dimos debe que llegar a todas las áreas de la vida.)
 
(Sin diferencias)

Revisión actual del 17:24 6 sep 2016

La primera lectura de hoy, está tomada de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios. Es un momento muy oportuno para recordar cómo están organizados los escritos de San Pablo en el Nuevo Testamento; si abres tu Biblia, te das cuenta de que primero van los Evangelios en el Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas y Juan; después de los Evangelios, tenemos el Libro de los Hechos de los Apóstoles, y después empiezan las cartas de San Pablo, y quizá te hayas preguntado alguna vez, en qué orden van esas cartas. Uno ve que lo primero que aparece es la Carta a los Romanos, después vienen la Primera y Segunda Carta a los Corintios, y uno dice: “bueno, ¿fue que escribió primero Romanos?, ¿es un orden cronológico?, ¿es un orden alfabético?”. El orden que ha querido seguir la Iglesia, es de acuerdo con el tamaño de los escritos. De todas las cartas de San Pablo, la más extensa, y podríamos decir, la que tiene mayor contenido, es la Carta a los Romanos; después de esa carta, están las Cartas a los Corintios. Parece que la idea es que nos alimentemos sustanciosamente a partir de estos grandes documentos, y estamos en este momento de nuestro Ciclo Litúrgico, leyendo la Primera Carta de San Pablo a los Corintios.

La comunidad de los Corintios (“Corintios” quiere decir, “habitantes de la ciudad de Corinto, en Grecia”), fue muy querida por Pablo, porque él la fundó y permaneció cerca de año y medio entre ellos, de modo que los conocía bien, había luchado mucho por ellos, los había exhortado, les había predicado, había orado con ellos, eran gente que él la sentía muy cercana, pero evidentemente, no había sido un trabajo fácil, porque aquellos Corintios no tenían propiamente una formación en las Sagradas Escrituras, de manera que eran gente que estaba completamente en la realidad del mundo pagano; seguían las costumbres del medio que habían conocido -el mundo pagano- y en particular esa ciudad de Corinto era famosa por sus costumbres bastante desordenadas -alguien diría “bastante liberales”. Eso quiere decir, que por ejemplo, en materia de sexualidad había todo tipo de excesos y todo tipo de prácticas (prostitución, sobre todo), y ese ambiente de permisividad y de libertinaje, indudablemente, estaba como una especie de fondo cultural, como un suelo cultural de donde brotaba esta gente a la que Pablo estaba evangelizando; o sea que su misión realmente era bien difícil.

El testimonio que nos dan estas Cartas a los Corintios, es que la evangelización tiene muchas etapas: una persona puede haberle dicho “sí” a Jesucristo, una persona puede haber aceptado el Evangelio de Jesús, y sin embargo, a pesar de eso, todavía seguir sus costumbres paganas en muchos aspectos. Tal vez esa es la enseñanza más importante que quisiera que nos quedará el día de hoy: que la vida cristiana es un camino, y que aceptar a Jesús, y saber que ser cristiano es nuestra opción, todavía no resuelve todo, porque ese “sí” que tú le has dado a Jesucristo, luego tiene que impregnar todo tu ser, todas las áreas de tu vida.

Los Corintios, le habían dado un “sí” a Jesucristo, pero todavía tenían amplias áreas de su vida, en donde tenían que cambiar. Por eso la primera carta de hoy, nos habla de una situación escandalosa que al parecer ellos la estaban aceptando: un hombre resultó viviendo con la mujer de su padre, como si fuera con su esposa, como quien dice, le quitó la esposa al papá, o el papá se la cedió, y este siguió con esa misma mujer, y todos tan tranquilos, y todos tan civilizados, y todos tan contentos. Pablo tiene que levantar la voz y decir: “¡No!, hay un límite; ustedes han de reformar esa parte de sus costumbres. El “sí” que le dieron a Jesucristo, tiene que llegar hasta lo profundo de su ser, hasta que todo en ustedes proclame el Reino del Señor” (cf. 1 Co 5,1-8); esa es la grandeza de este mensaje, que tenemos que aplicar también nosotros.

Quizá algunos de quienes reciban estas palabras, han tenido experiencias fuertes; quizá tú has hecho un buen retiro espiritual; quizá has estado en un lugar donde te has confesado muy bien, donde le has dado un “sí” enamorado y entusiasta, a Jesús. Bueno, ¡que ese “sí”, llegue a todas las áreas de tu vida! Amén.