O016004a

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Fecha: 20120114

Título: Pedirle Dios que nos haga fieles servidores de su voluntad

Original en audio: [4 min. 56 seg.]


Hemos comentado en otra ocasión que con el profeta Samuel se da una transición en la historia del pueblo de Dios.

Hasta Samuel llega el tiempo de los llamados "Jueces", el papel de estos personajes era traer la justicia de Dios, podemos decir, ajustar las cuentas. Si el pueblo es atacado por sus enemigos paganos y sufre dolorosa humillación, el papel de estos jueces es restablecer el orden, traer el parecer, la justicia de Dios.

Pero esta etapa de los jueces llega hasta Samuel, ¿Qué viene después? Precisamente lo que encontramos en la primera lectura de hoy, tomada del capítulo noveno del Primer libro de Samuel, es decir, se va a abrir el tiempo de los Reyes. Y el primero de estos reyes es un hombre de la tribu más humilde que tenían los israelitas, la tribu de Benjamín; y sin embargo, se trata de un personaje que se destaca mucho, el nombre: Saúl.

Saúl es aquel que recibe de Dios un encargo, lo mismo que los jueces, él tendrá que liberar al pueblo de sus enemigos. En esto Saúl se parece a los jueces, pero su título ahora no es juez, no es el que va a hacer los encargos de ajustar las cuentas de parte de Dios, su título será de rey, un título que no le gustaba al profeta Samuel, pero que sin embargo es lo que el pueblo ha querido.

Destaquemos tres cosas con respecto a Saúl. La primera, se trata de una especie de líder natural: es fuerte, de buena presencia y, sobre todo, muy alto, se destaca en su estura sobre los demás; y por eso, resulta como natural pensar que también así se va a destacar en el momento de la batalla. La historia posterior mostraría que las apariencia engañan, y de hecho, el mismo Samuel tuvo que escoger al reemplazo de Saúl, que será un hombre ya de estatura, diríamos, normal, el muy famoso David.

Pero el hecho es que Saúl es un líder natural, así que parece haber ya una enseñanza aquí: no necesariamente hay que creer que aquellos que se destacan por cualidades naturales van a ponerlas al servicio de Dios.

El segundo punto en la historia de Saúl es que él llega de un modo casi accidental a donde el profeta Samuel. Saúl estaba buscando unas burras que se le habían perdido a su papá de nombre Quis. Pero Saúl falla en su misión y finalmente las burras fueron encontradas de otro modo.

Esto es también como un presagio; las burras pertenecían a su papá, y Saúl finalmente no fue capaz e encontrarlas, el problema se arregló, pero se arregló de otra manera. Es un presagio, digo, porque así será el reinado de Saúl: Saúl resultará incapaz de recoger al rebaño de Dios, y de esa imposibilidad tomará una señal Samuel para buscar al sucesor de Saúl.

Y el tercer aspecto es que Saúl recibe un encargo muy preciso: "Se trata de que libres al pueblo de Dios de sus enemigos; no se rata de que tú hagas lo que a ti te parezca". Lamentablemente, este será el caso: Saúl terminará haciendo lo que a él le parece y no simplemente siguiendo el parecer de Dios.

Aprendamos de esta historia, sigámosla paso a paso, y que Dios, en cambio, nos haga fieles servidores de su voluntad.