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Fecha: 20100329

Título: La Semana Santa es para mirar a Jesucristo

Original en audio: 14 min. 35 seg.


"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1, esta es la invitación que hemos escuchado en la primera lectura, tomada del capítulo cuarenta y dos del profeta Isaías.

"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1., para eso es la Semana Santa, para mirar al Siervo de Dios, al verdadero servidor de la voluntad de Dios, al que cumplió completamente la voluntad de Dios, a Jesucristo.

"Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1. Esta invitación de Isaías hay que escucharla junto con aquella otra invitación de San Pablo a su discípulo Timoteo: "Acuérdate de Jesucristo" 2 Timoteo 2,8.

Mirar hacia Jesucristo, acordarse de Jesucristo. El profeta Zacarías anuncia: "Mirarán a aquel a quien traspasaron" Zacarías 12,10. Mirar al Cordero degollado, mirar a Jesucristo, mirar al Siervo de Dios, acordarnos de Él, para eso es la Semana Santa, pero para eso también es la vida cristiana. Hay un poder inmenso en esa mirada, hay un poder muy grande en ese mirar a Jesucristo.

Entre otras cosas, porque el mismo Cristo nos dice en el evangelio de Juan: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" Juan 14,9. Como hemos comentado en otras ocasiones, los ojos de Jesús son como una especie de ventana. Se dice que los ojos son las ventanas del alma; los ojos de Jesús son una ventana, y a través de Jesús nosotros miramos al Padre, miramos su designio, miramos su piedad, miramos su poder, miramos su bondad.

Mirar a Jesucristo para mirar a Dios, para conocerlo, para saber qué es lo que quiere de nosotros. A Dios no se le encuentra como la deducción de una fórmula forzosa de la lógica o la matemática. A Dios no se le encuentra como a un microbio con el microscopio, o como a un astro con el telescopio. A Dios se le encuentra en Jesucristo, mirando a Jesucristo, ahí conocemos quién es Dios, qué quiere Dios, cómo nos trata Dios.

Mirando a Jesucristo conocemos cuáles son las respuestas de Dios, cuáles son las propuestas de Dios, cuáles son las preguntas de Dios. Mirar hacia Jesucristo. Además, a través de Jesucristo, a través de esa ventana también nos mira Papá Dios a nosotros. Cristo es una ventana, y a través de Él miramos al Padre, y a través de Él el Padre nos mira.

Una consecuencia muy bella de esta mirada del Padre a través de Cristo, es que ahí entendemos el perdón del Padre. ¿Por qué ante tantas cosas que suceden en el mundo Papá Dios sigue teniendo paciencia con nosotros los pecadores? Porque nos mira a través de Jesucristo. ¿Por qué Cristo ha expresado de esa manera tan maravillosa el amor? Porque esa es la obra del Padre. Y el mismo cristo dijo, como lo oímos en uno de estos evangelios recientes: "Yo hago las mismas obras de mi padre".

Nosotros, mirando a través de Cristo, podemos ver al Padre, pero también mirando a través de Cristo podemos aprender a mirar a las otras personas; Cristo tiene que convertirse como en las gafas, como en los lentes nuestros. El cristiano es una persona que mira todo a través de, a través de Jesucristo.

Y así como una persona que se pone unas gafas rosadas, todo lo ve rosado, y una persona que se pone gafas negras, todo lo ve oscuro y tétrico, así nosotros nos ponemos las gafas de Cristo para ver el paso de Dios en toda nuestra historia, para verlo en la naturaleza, para verlo en lo bueno que nos sucede, para verlo también en aquello que nos aflige.

Mirar a Jesucristo también es mirar a través de Jesucristo. "Mirad a mi Siervo" Isaías 42,1, dice el profeta Isaías de parte de Dios; mirar a Jesucristo y mirar a través de Jesucristo. Imaginémonos una persona que tiene un gran deseo de venganza por algo perverso que le han hecho, por un daño que le han causado.

Y esta persona se pone unas gafas que se llaman "Jesucristo", él se pone las gafas de Cristo, él mira a través de Cristo. Cuando uno mira al peor de sus enemigos a través de Cristo, lo ve con una luz diferente. Si los papás miran a sus hijos a través de Jesucristo, entonces los miran de otra manera.

A ver, ¿cómo será la mirada de un papá que tiene las gafas de Cristo, que mira a través de Jesucristo? Por supuesto, siente mucho amor por sus hijos, pero también siente que en esos hijos ha de crecer el Cristo que ha llegado a ellos como en germen en el bautismo. Entonces, un papá que tenga puestos los anteojos de Jesucristo, va a mirar a los hijos con un pensamiento: "Que Cristo se forme en este hijo mío", o dicho de otra manera, un papá que tenga puestos esos anteojos, va a querer que sus hijos sean santos.

Imaginémonos una persona que mira las cosas a través de Jesucristo, desde la óptica de Jesucristo, esa persona sabrá escoger los mejores amigos, porque va a escoger los amigos no pensando simplemente en "si me son de alguna utilidad, si son de algún provecho", no, sino que va a mirar ante todo "si esta persona es la que Dios quiere que exista en mi vida".

Eso fue lo que sucedió con Cristo mismo, el criterio que tenia Cristo es: "Yo hago siempre lo que le agrada a mi Padre Celestial Juan 8,29; y por consiguiente, Cristo no tuvo más amigos que los amigos que Papá Dios le puso; Cristo no tuvo más tarea sino la tarea que Papá Dios le puso; Cristo no tuvo más trabajo, no dijo más ni menos de lo que tenía que decir, sino aquello que el Padre le mandó. "Yo hago siempre lo que le agrada al Padre" Juan 8,29.

Pues así como Cristo hizo siempre la voluntad del Padre, así también nosotros, mirando las cosas a través de Jesucristo, pues encontramos maravillas. Porque mirando a través de Jesucristo, entonces encontramos los amigos que nos convienen, los negocios que nos convienen, los proyectos que nos convienen.

Algunos de los aquí presentes querrán un día tener un esposo o una esposa según el caso, pues que tú tengas la esposa que te conviene, el esposo que te conviene.

Hace unas semanas estaba predicando un retiro, y alguna señora me decía, en el colmo de la desolación y la tristeza: "La única conclusión que yo puedo sacar es: Me casé con la persona equivocada, eso nació muerto, ese matrimonio no tenía ni pies ni cabeza". Yo creo que pocas noticias pueden ser tan espantosas para el corazón de una mujer. "Me equivoqué. Desde el día número uno, me equivoqué".

Pues precisamente por eso necesitamos ver a través de Cristo. Uno tiene que tener aquí las gafas de Jesucristo bien puestas, porque si alguno está pensando en que necesita para su futuro un hogar y quiere un hogar y quiere una esposa, que sea la esposa que sea compatible con el plan de Dios; pídele a Dios que te muestre cuál es esa personita que es para ti, y que te muestre cuál es ese "personito" que es para ti.

Que tú puedas conocer cuál es esa persona: con quién hacer un negocio, a quién tener por amigo, a quién ayudar y cómo ayudar. Eso es mirar a través de Jesucristo. Así como Papá Dios nos mira a través de Cristo, y por eso a través de Cristo nos mira con sabiduría y con misericordia y realiza las obras de su poder.

Además, mirar a través de Jesucristo significa también que la otra persona a la que estamos mirando también nos mire a nosotros a través de Cristo. Es una invitación que nos hace el Apóstol San Pablo en una de sus cartas. Dice: "Revestíos de Cristo" Carta a los Romanos 13,14.

Cuando uno se acostumbra a vivir en la atmósfera de Jesús, en el Espíritu de Jesús, en el amor de Jesús y en la lógica de Jesús, uno está vestido de Jesús, y cuando uno está revestido de Jesús, entonces los dardos de los demás, si pretenden atacarnos, pues se enfrentarán con esa armadura y no nos van a hacer el daño que pretendían.

Cuando uno se acostumbra a ver todo desde los ojos de Cristo y con la mirada de Cristo, entonces uno está también vestido de Cristo y a uno no le pueden hacer lo que los demás quieran, aquí también nuestro divino Maestro es el ejemplo. Observemos aquella frase del evangelio según San Juan que Cristo dice lo siguiente: "A mí nadie me quita la vida, yo la entrego" Juan 10,18.

Y Cristo tenía muchos enemigos, muchos, y gente que lo odiaba con odio cruel; pero Cristo no se siente en las manos de sus enemigos, sino en las manos de su Papá, en las manos de su Padre Celestial, ahí es donde se siente Jesucristo. Y todo aquel que aprende a vivir en Cristo y a través de Cristo y para Cristo, también se siente en primer lugar en las manos de Papá Dios.

Nosotros vivimos no bajo el signo de Aries, de Capricornio, de Géminis, de esas estupideces, todavía hay gente que cree en esas cosas; nosotros no vivimos bajo el signo de Tauro ni de Escorpión, vivimos bajo el signo de la Cruz, vivimos bajo el signo del amor, vivimos bajo la mirada de Jesucristo, y por eso nuestras manos están en las manos de Cristo, y a nosotros nada nos va a suceder que no esté de acuerdo con el plan de Dios.

Por supuesto, esta es una fuente maravillosa de una paz, una paz indeclinable, una paz de victoria, una paz que nadie puede derrotar. Jesucristo prometió esa clase de paz a sus discípulos, Jesucristo dijo a los discípulos: "Mi paz os dejo, no como la paz que da el mundo". Porque claro, la paz que da el mundo es simplemente ausencia de conflicto, que traducido a colombiano popular es: "Espere el siguiente chichazo, hasta que venga el próximo golpe", esa es la paz que conoce el mundo.

En cambio la paz de Cristo es la restauración del orden querido por Dios, es el dulce reposo en las manos del Padre, es la confianza absoluta en que ese plan se está realizando en nuestras vidas, y llegue lo bueno o llegue lo malo, llegue lo adverso o lo próspero, nosotros estamos en las manos de Dios, y ahí vamos caminando y ahí vamos avanzando, y esa es una paz muy grande.

Oye, ¿tú no quieres esa paz? ¿No te llama la atención? ¿No te gustaría tener esa paz? La respuesta está en la lectura de hoy, y la respuesta está en esta Semana Santa: Mira a Jesucristo, mira al Cordero degollado y aprende a mirar el mundo a través de sus ojos.

Amén.