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De Wiki de FrayNelson
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En la Teología de nuestra Iglesia Católica hay distintas áreas de estudio: por ejemplo, el conocimiento de la Biblia es indispensable para todo aquel que quiera profundizar en nuestra fe. Así, que la Sagrada Escritura es una parte muy importante de los estudios teológicos que, por ejemplo, hemos de realizar los sacerdotes.

Pero, además de la Biblia, también es necesario tomar grandes temas, en donde se concentra el mensaje de la fe, y entre esos grandes temas, por supuesto, está todo lo que podemos decir, válidamente, sobre la persona de Cristo: ¿Quién es Cristo? ¿Qué es exactamente lo que Cristo quiere traer a nuestra vida? Esto es lo que se estudia en algunos tratados de Teología llamados, precisamente, “Cristología” y “Soteriología”. La Soteriología, es la parte de la Teología que estudia la salvación. ¿Qué significa ser salvados?, ¿qué significa que Cristo nos haya salvado?, este es el tema central de la Soteriología, pues “soter” en griego quiere decir, “salvador”. Pero, además está la Cristología que se concentra un poco más, en el ser mismo de Cristo: ¿Quién es Cristo? Nosotros, como creyentes, tenemos que afirmar quién es Cristo. ¿Se trata de un ángel con apariencia humana?, ¿se trata simplemente de un profeta?, ¿un profeta que murió, y tal vez, su cadáver quedó por ahí, como el cadáver de Jeremías, o como el cadáver de Moisés?; ¿Quién es Cristo?, esa es la pregunta a la que apunta esa parte tan importante de la Teología, que llamamos la “Cristología”.

Otras áreas de la Teología son: por ejemplo, la “Mariología”, que, por supuesto, va a mirar quién es la Virgen María y su lugar en el plan de salvación; o vamos a encontrar, también, una materia muy importante que se llama “Misterio de Dios", donde se van a examinar cuestiones muy profundas sobre la Trinidad, sobre los atributos de Dios y cosas parecidas. Además de eso, una buena preparación teológica tiene toda un área moral, que es bastante amplia; ahí, hay que ver qué significa “vivir” en cristiano.

Pero, volvamos al punto central que nos interesa hoy: la “Cristología”. Y nos interesa, porque el texto del capítulo quinto de San Juan, que ha aparecido en el Evangelio, es un texto muy importante para la Cristología. Sucede, que estos capítulos: quinto, séptimo de San Juan, y algunos otros, nos presentan diálogos polémicos de Nuestro Señor Jesucristo con las autoridades judías. La razón por la que esos diálogos nos interesan tanto es porque en esa clase de disputas encontramos afirmaciones fundamentales sobre Cristo. Yo quiero destacar, por ejemplo, tres que aparecen en el Evangelio de hoy: Cristo aparece, en primer lugar, como el enviado del Padre; en segundo lugar, como el que está unido al Padre; y en tercer lugar, como el que ejerce la autoridad del Padre. Esos tres modos preciosos, esas tres afirmaciones valiosísimas, son esenciales para la Cristología.

La primera, “Cristo el enviado del Padre”, y por eso dice en el pasaje de hoy, que no se puede despreciar al enviado del Padre, sin despreciar al Padre que lo envió (cf. Jn 5,23-24). La segunda, “Cristo está unido al Padre”, pues nos dice Cristo: “El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que le ve hacer al Padre” (Jn 5,19). Esa dependencia absoluta, esa unión perfectísima, entre el Hijo y el Padre, no se ha roto por el hecho de la Encarnación, de manera que la Encarnación no es el desgajarse del Hijo del Misterio Trinitario, sino más bien, es algo así como una puerta de entrada de la creación y de la historia nuestra en el seno de la Trinidad, porque Cristo no se separa del Padre. Y la tercera, “Cristo es aquel que ejerce la autoridad del Padre”, pues dice Cristo: “El Padre no juzga, ha dado al Hijo todo juicio” (Jn 5,22).

Demos gracias a Dios, por la profundidad de estas frases; demos gracias a Dios, que nos concede conocer un poco más de quien es nuestro Divino Salvador, y acogiéndolo a Él, y bendiciendo su Nombre, caminemos en su presencia para llegar a su Reino.