K041002a

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Fecha: 20110404

Título: Las promesas inagotables de Dios son una nueva creacion

Original en audio: 4 min. 18 seg.


¿A quién no le gusta un anuncio de alegría? Qué hermoso que esta cuarta semana de Cuaresma empieza con esas palabras del capítulo sesenta y cinco de Isaías. Es una promesa de alegría, de salud, de abundancia, de bendición.

Dios compromete su propia palabra para decir todas las maravillas que van a venir sobre su pueblo elegido. El llanto, la tristeza se alejan, el temor desaparece, la paz se afianza, la esperanza crece, el gozo de todos va en aumento.

Es un panorama maravilloso, se parece mucho al paraíso. La Biblia, en sus primeros capítulos, allá en el Génesis, nos cuenta del paraíso terrenal. Indudablemente, Isaías, en este capítulo sesenta y cinco, tiene en mente algo similar: hay abundancia y paz, hay bendición y seguridad.

Pero es que si hay un nuevo paraíso es porque hay primero una nueva creación, y es aquí donde debemos poner el énfasis. Precisamente, las palabras del texto para la Misa de hoy empiezan diciendo: "Olviden lo pasado, voy a hacer un cielo nuevo, voy a hacer una tierra nueva" Isaías 65,17-18.

Es decir, el Dios que lo creó todo puede volver a crearlo todo. Dios no quedó cansado al crear el universo; por consiguiente, el poder de Dios no está exhausto: Dios tiene suficiente poder y sabiduría para hacer este y muchos más universos, y por eso es posible la nueva creación.

Y esta es una clave muy importante para comprender lo que significa la vida y la obra de Jesucristo; con Él empieza una nueva historia, con Él empieza la nueva creación, y la puerta para asomarnos a esa nueva creación es darle pleno permiso, total autoridad y autorización a Dios para que Él haga todo lo que quiere hacer.

Esa total autorización, esa absoluta confianza en el Señor, es exactamente lo que significa la palabra "fe". Y aquí encontramos una relación con el evangelio, el evangelio está tomado del final del capítulo cuarto de San Juan. Se trata de la curación del hijo de un cierto funcionario.

Este hobre, aunque tiene cierto poder para hacer muchas cosas, porque precisamente ha sido delegado y tiene lo que llamaríamos hoy "poder del Estado", es alguien que tiene poder en sus manos, pero se da cuenta que esto se escapa de sus manos.

Y esa es la clave para la fe: hay cosas que están en nuestras manos, hay cosas que nosotros podemos hacer, pero hay cosas que no podemos; hay cosas en las cuales nuestra única estrategia, la única, es la confianza.

Nuestra única estrategia es saber que nosotros no somos ni los dueños del universo, ni somos viceadministradores de todo lo creado. Únicamente, cuando unimos nuestro corazón a Dios, Él puede a través de nosotros gobernar la naturaleza, como aparece también en el Génesis, cuando Dios dice al hombre que crezca y que se multiplique y que domine sobre las creaturas en nombre suyo, no para destruirlas.

¿Así que cuál es la enseñanza de hoy? Que Dios tiene promesas inagotables, que esa es una nueva creación, y que para experimentar la nueva creación desde ya, hay que abrirse a la fe o confianza radical en el poder de Dios Padre manifiesto en su Hijo.