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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19980314

Título: El Banquete esta en la Casa del Padre

Original en audio: 6 min. 19 seg.


Esta parábola del capítulo quince del evangelio según San Lucas es como la insignia misma, el símbolo mismo del perdón; es un mensaje conmovedor sobre la paciencia y el amor con que Dios trata a los pecadores.

Yo no digo al pecador porque los pecadores eran ambos. A veces uno cree que en esta parábola había un hijo bueno y un hijo malo, no; Aquí lo que había era dos hijos malos, uno abiertamente malo y otro ocultamente malo, pero eran dos malos.

Y ambos, en el fondo, estaban interesados en los bienes del padre, del papá y no en el amor, en la amistad, en la cercanía con el mismo papá. Les interesaban los bienes del papá pero no el papá.

Pero el mismo padre que acoge con paciencia y con amor al hijo que se había ido, también le responde con paciencia al hijo mayor que critica al papá, que no entiende el corazón del papá.

Fíjate como, cuando el hijo menor le dice: “Dame la parte de la herencia que me corresponde” San Lucas 15,12, ahí muestra que no le interesa que el papá viva, lo trata como a un muerto. "Dame la herencia" San Lucas 15,12, las herencias se piden cuando ya la persona ha muerto.

Consideraba a su papá ya muerto, el papá ya había muerto para él, pero el hijo nunca murió para el papá. Aunque estaba lejos, había posibilidad y todavía estaba vivo.

Si uno piensa en el hijo mayor, si uno mira al hijo mayor, la situación no era tampoco mucho mejor:“Tú estás siempre conmigo” San Lucas 15,31, le dice el papá al hijo mayor.

Pero el hijo mayor no estaba con el papá, aunque viviera en la misma casa, aunque obedeciera las órdenes, aunque pareciera fiel, aunque no renegara exteriormente, su corazón estaba endurecido y estaba alejado.

El uno se alejó en las cosas de este mundo, el otro se alejó negándole su corazón a Dios. Son dos maneras de oponerse a Dios.

Hay veces que uno se opone llevando una vida escandalosa, otras veces uno se opone no cometiendo grandes pecados, pero reteniendo el corazón egoístamente, negándole el corazón a Dios.

“No le daré mi corazón a Dios, no se lo daré”, y de este género de pecado era el que tenía los fariseos, así como el hijo menor es la imagen de los pecados que tenían los publicanos, que eran abiertamente pecadores.

Un último mensaje quiero compartir de esta parábola que es infinita en su enseñanza. El papá prepara un banquete y ese banquete era para ambos hijos, porque fíjate que cuando el hijo mayor no quiso entrar, el papá fue para que entrara. El banquete es para ambos hijos.

Así como el papá es papá de los dos hijos, así el banquete era para los dos hijos porque los dos necesitan ser perdonados, porque los dos necesitan ser acogidos.

Pero obsérvese otro detalle, el papá prepara el banquete en la casa donde viven, el papá prepara el banquete en su casa.

El hijo menor tuvo que salir de su situación, tuvo que salir de su pecado, tuvo que arrepentirse y volver a la casa del padre. En la casa del padre le aguardaba un banquete, pero el banquete está en la casa del padre.

El banquete no está en la tierra del pecado. Algunas personas, ¿por qué comento esto?, por que algunas personas se agarran de textos como este para decir: “Dios tiene que perdonarme todo”

Bueno, para decirlo claramente, ese es el caso de una cantidad de gente que vive en adulterio, es decir, los famosos separados y vueltos a casar.

La persona se separa y vuelve y se casa y tiene conciencia de que está viviendo en adulterio, pero entonces llegan donde el sacerdote alegre y a decir: “Usted tiene que absolverme, si Dios perdona todo, si está la imagen de la misericordia, ¿usted por qué es intransigente?”

A esa persona habría que decirle: “Pero, un momento, el banquete es en la casa del papá.” El papá no le siguió mandando dinero, el papá no le siguió mandando frutas y víveres y animales para que ofreciera banquetes allá en la tierra del pecado.

El banquete te lo tiene preparado Dios, pero vuelve, vuelve, has de volver a la Casa de tu Padre, has de volver a donde Él te espera y hay una fiesta para ti, pero es ahí.

La fiesta que Dios te tiene preparada no es allá donde pecaste, esa tierra hay que dejarla y por eso, sí hay una condición para el pecado que es el arrepentimiento, la resolución de dejar el pecado.

Esta es la razón por la cual, por ejemplo, en el caso de los adúlteros en nuevo matrimonio, la Iglesia les dice: "Mira, tú tienes que arreglar primero tu situación"; eso puede tomar tal vez años, sí, aquí en ninguna parte dice que el muchacho se devolvió en helicóptero.

El muchacho tuvo que devolverse pasito a pasito y el papá lo esperaba, pero no porque lo estaba esperando, le mandó un helicóptero o le mandó un cohete para que se devolviera.

Años te llevó irte, tal vez tardes años en volver, pero hay misericordia para ti y esa misericordia la encontrarás en la casa de tu Padre Celestial.

Este banquete eucarístico que celebramos es como una anticipación de ese banquete.

Quién sabe, de los que estamos aquí tal vez algunos hemos cometido pecados muy abiertos y muy claros, y otros no tan claros; pero con el corazón endurecido, en todo caso, sea cual sea nuestra situación, hay un llamado a la conversión y hay un llamado para que en la Casa de Padre nos alegremos de su misericordia, porque esa misericordia es la verdadera herencia.