K025015a

De Wiki de FrayNelson
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Queridos hermanos a medida que va avanzando la Cuaresma es importante no perder el foco, no perder nuestros objetivos, el miércoles de ceniza nos fijamos tres objetivos que siguen siendo válidos por supuesto: el ayuno, la oración y la misericordia; obras de misericordia, lo que bien entendido se sintetiza con la palabra limosna, no simplemente limosna como mi manera de deshacerme del pobre sino limosna en el sentido de acción que brota de la compasión para hacer el bien, levantar la dignidad y ayudar al hermano de un modo integral, corporal y espiritual; si ese es nuestro foco en la Cuaresma desde ahí debemos entender las lecturas que la Iglesia día por día nos va ofreciendo, hoy por ejemplo tenemos un texto del Evangelio según San Mateo, es la parábola de los viñadores asesinos, es impresionante lo que sucede, un hombre arrienda una viña a unos labradores, pero luego cuando va a recoger el fruto que le corresponde, aquellos mensajeros que él envía son maltratados de manera horrible por estos labradores y después envía al hijo y sabemos cómo termina la historia, porque aquellos labradores dicen: “Éste es el heredero, vamos a acabar con él y nos quedamos con esto”. (Mt 21,38-39).

¿Qué enseñanza podemos tomar de esa historia tan dramática? Pues hermanos yo creo que se puede sintetizar en una frase: “Cuidado de pasar de arrendatarios a dueños” “Cuidado con creernos dueños, sabiéndose que somos arrendatarios”, porque fíjate el lenguaje del dueño, el dueño es uno solo, el lenguaje del dueño es voy a arrendar, pero el lenguaje de los labradores es: “Nos vamos a quedar con esto”. (Mt 21,38). Es decir, ellos empezaron siendo arrendatarios, pero luego la codicia les hizo creer que podían ser dueños. ¿Qué significa ser arrendatarios? Significa que administramos, que podemos usar y significa que tenemos que cuidar los determinados bienes, pero queda claro en el contrato que hace el dueño de la viña ha arrendado esa viña, también espera recibir un fruto de esa viña, y por eso está la figura del arriendo está esperando algo que se va a recibir. Cristo se acomoda por supuesto a la manera de cómo se hacen los negocios en este mundo porque las parábolas describen situaciones reales de este mundo para llevarnos enseñanzas que van más allá de lo que encontramos cada día, ese es el estilo de Cristo, así pues, se espera un arriendo y estos dicen que no quieren dar el arriendo porque quieren ser dueños.

Apliquemos lo anterior a nuestras vidas y nos daremos cuenta que también nosotros hemos recibido grandes bienes del Señor y nos damos cuenta que esos bienes que hemos recibido, los hemos recibido para florecer, para dar un fruto, por algo dijo Cristo en el capítulo 15 de San Juan : “Yo los he destinado para que den fruto, mucho fruto, un fruto que permanezca” de manera que cada uno de nosotros ha recibido grandes bienes del Señor, pero esos bienes están llamados a florecer en nosotros, a dar frutos y esos frutos según explican varios santos entre ellos Catalina de Siena, esos frutos son nuestras buenas obras, las obras propias de la justicia y del amor, esos son los frutos que Dios quiere de nosotros, por eso dice Cristo :”Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7,16). Si nosotros somos verdaderamente plantación de Dios, pues se entiende que lo nuestro es dar frutos que muestre quien es el que viven en nosotros, ¿Cuál es la savia de amor que vive en nosotros?

Así que se puede resumir toda la tragedia del ser humano con esta parábola, se nos olvida que somos arrendatarios, se nos olvida que lo que hemos recibido lo hemos recibido para administrarlo y para dar frutos de amor, y empezamos a creer que somos dueños, fíjate como siempre el lenguaje del pecado , es un lenguaje de “yo soy dueño”, como quien dice yo puedo hacer lo que a mí se me dé la gana, por eso por ejemplo, los que proponen y proponen en la dirección del aborto siempre intentan obligar a las mujeres a que repitan como loras “yo soy dueña de mi cuerpo”, pues resulta que el lenguaje de la fe nos enseña algo muy distinto y que la mujer ni el varón son dueños de su cuerpo, no es cierto, nosotros hemos recibido todos los dones, el don de la salud, de la inteligencia para ser administradores y dar frutos de justicia y de caridad que proclamen la gloria de Dios y que traigan el bien a nuestros hermanos. Fíjense como una sola parábola resume el drama de la humanidad, esta es la preciosa pedagogía de Cristo.