K025008a

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Fecha: 20100305

Título: Dios somete a su imperio y a su reinado incluso a las fuerzas del pecado

Original en audio: 18 min. 30 seg.


José en la primera lectura tomada del libro del Génesis, y el hijo del dueño de la viña en el evangelio, son dos personajes que resultan odiosos; El primer impulso de la mayor parte de los hermanos de José queda descrito en estas palabras homicidas: vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe, y en el caso del evangelio, la decisión es semejante: éste es el heredero, venid y lo matamos y nos quedamos con su herencia.

La muerte por supuesto es la crueldad última que se puede aplicar a una persona, por que tanto odio? Hasta donde puede llegar la envidia de éstos hermanos? Que era lo que realmente les fastidiaba? A ellos les fastidiaban los sueños de José, ahí viene el de los sueños…. Y hay una relación entre esos sueños y la herencia, porque los sueños se referían a un futuro, todos los sueños de José eran lo que iba a suceder, lo que se suponía que iba a suceder después, era como la herencia de José, y algo parecido tenemos en el evangelio: éste es el heredero, venid lo matamos y nos quedamos con su herencia.

Les fastidiaba la herencia, les fastidiaba la esperanza, les fastidiaban los sueños, estas tres palabras están bastante relacionadas, la herencia, la esperanza, los sueños, y seguramente les fastidiaban porque ellos no los tenían, ellos vivían sin esperanza, para ellos existía el trabajo y existía el sueldo, existía el esfuerzo y la cosecha, pero ellos no tenían esperanza. Entre otras cosas una herencia es algo que rebasa lo que uno ha trabajado, la herencia le recibe el hijo por ser hijo, no porque haya trabajado mucho o poco, la herencia tiene el carácter de un regalo, el hijo recibe la herencia solamente porque es hijo.

Entonces ahí vamos agregando palabras no? Les fastidiaban los sueños, la herencia, la esperanza, el regalo, cual era el mundo? tratemos de entrar por un momento a la mente, al mundo, de esos hermanos de José, que era la vida para ellos? Como se imaginaban ellos las cosas?

La lógica que ellos conocen es la del trabajo duro, trabajo arduo, permanente, eran aquella clase de personas que sienten: uno no tiene sino lo que se gana, y cada quien tiene lo que merece, y por eso, les fastidian los regalos, les fastidian las herencias, les fastidia la esperanza, uno no tiene sino lo que uno se regala a si mismo, lo que uno consigue por su propia fuerza.

Es decir, que en ambos casos, tanto en la primera lectura como en el evangelio, vemos enfrentadas dos lógicas: una es la lógica de uno solo tiene lo que consigue, lo que compra, lo que negocia, hasta donde llegue tu astucia, hasta donde lleguen tus fuerzas, hasta donde lleguen tus recursos, hasta ahí llegará tu felicidad, esa es una lógica, esa es la lógica de los hermanos de José.

Y la otra lógica es la lógica de la esperanza, tengo un Padre y es un Padre bueno, y mi papá es generoso, mi papá es bondadoso, mi papá es abundante, y estoy seguro que de su abundancia va a compartir, va a darme, son dos modos muy diferentes de pensar: el uno solo mira a las cosas, las cosas por las que trabajo, por las que lucho, las cosas que yo me consigo, lo que yo logre conseguir, eso es. El otro es lo que yo recibo, hasta donde puedo abrir el corazón, hasta donde es bondadoso mi Padre?

Es muy interesante ver que los enemigos de Cristo eran todas personas que se movían en la lógica esa de: hasta donde me lleguen las fuerzas, por ejemplo esa casta sacerdotal, ese era un mundillo, un mundillo oscuro, mezquino, que uno puede comparar como con un laberinto de pasadizos sombríos, con una lógica tenebrosa, ellos habían retorcido la ley de Moisés, habían introducido cambios abusivos por ejemplo esa idea de que había un sumo sacerdocio rotativo, eso era un invento de ellos, eso se lo habían inventado ellos.

y entonces todo en ese mundo de los sumos sacerdotes, todo estaba planeado incluyendo los matrimonios, con quien se casa cada cual, esos matrimonios ahí no entraba el amor, ahí no entraba el gusto, ahí no entraba la gratuidad, ahí no entraba la alegría, cada matrimonio es una pieza que se mueve en un ajedrez gigantesco, y los grandes artistas, las grandes mentes ahí eran sobre todo Caifás y especialmente Anás, el personaje mas sombrío del tiempo de Jesús me parece a mi que es él: Anás, más incluso que Judas Iscariote.

Anás es el que mueve el gran ajedrez, es el que tiene en la cabeza todos los nombres, es el que sabe como hay que tratar a Herodes, que hay que decirle a Pilatos, quien se tiene que casar con quien, que hay que hacer con la policía del templo, como mantener a la gente engañada, como mantener los privilegios, como gano yo aquí lo que quiero ganar, tiene toda esa tramoya, tiene todo ese montaje en su cabeza, es una cabeza inmensa, me imagino que era bastante cabezón el hombre, ahí le cabía en su inmensa cabezota, le cabía todo ese mundo, tenía todo ese ajedrez y todo lo tiene calculado.

Por supuesto Cristo es un entrometido, Cristo es un intruso dentro de esa lógica, Cristo fastidia, Cristo con ese pensamiento de que mi papá y mi papá y mi Abba, que Abba ni que ocho cuartos, aquí lo que vale es la lógica implacable, un ajedrez de alta factura para lograr lo que uno quiere, ahora muevo ésta pieza, ahora hago esto, y la pasión de Cristo, la pasión de Cristo es una partida de ajedrez, la pasión de Cristo es que pieza hay que mover en que momento para lograr lo que yo quiero, y por eso el resultado final les resulta tan satisfactorio, es una victoria más de su astucia, es decir ésta lógica de los hermanos de José y de los viñadores asesinos tiene finalmente su expresión en los sumos sacerdotes.

Pero los escribas tampoco se quedaban atrás, también ellos tenían sus propias cuentas, tenían su propio cálculo, ser escriba no era simplemente saber leer y escribir, ser escriba era matricularse en una escuela, pero a ver a donde te vas a matricular? A ver si estas en la escuela de Gilel? ó estas en la escuela de Chamai? A ver por donde te vas? Donde te orientas? De quien eres discípulo? de quien eres maestro? Cuantos estudios tienes?

Es decir, también en el mundo de esos escribas hay toda una organización, hay toda una estructura, y se haciende penosamente hasta lograr la autoridad, hasta ser el Rabí, hasta ser el maestro, pero hay que saber mover bien las fichas: que tengo que hacer aquí? a quien le tengo que sonreír? de quien tengo que ser discípulo? cuando tengo que dejarme ver? en donde tengo que aparecer? es decir, todo es otro ajedrez, un ajedrez calculado donde hay que saber exactamente donde se pone el pie, a quien se saluda y como se habla.

También para los Escribas Cristo es un intruso, es un entrometido, que hace éste Cristo aquí hablando de como se interpreta la ley? Es: no podemos imaginarnos la rabia, el asco, el fastidio que ésta gente tenía que sentir cuando Jesús sale con que: pero yo os digo….. como así que pero yo os digo? Que se piensa que es éste?

Hay un fastidio total porque ellos también eran otros cabezones, tenían esa cabezota grandota, mirando a ver que es lo que hay que hacer, como tengo que portarme, adonde tengo que mover, ahí no cabe un error, ahí lo que cabe es la mente fría, calculadora, hay que diseñar la vida, y hay que avanzar paso a paso, implacablemente, subiendo penosamente por la escalera de los privilegios y del poder hasta sentir que uno ha llegado a la cumbre.

Los otros enemigos de Cristo, eran por supuesto los fariseos, estos también tenían un sistema complicadísimo en su cabeza.

Conclusión: Cristo estaba rodeado de cabezones. Los fariseos tenían también su propio sistema, ésta vez eran las prescripciones de la ley, pero hay que tener todas las prescripciones, hay que saberse los seiscientos y tantos preceptos de la ley, y hay que saber como se interpretan y sobre todo lo mas importante hay que saber como se hace la trampa, porque hecha la ley hecha la trampa, entonces hay que saber no solamente la ley, sino también la dispensa, las excepciones, las trampas, lo recobecos, los atajos, pasadizos secretos entre la ley.

Entonces estos otros fariseos, tenían como en aquellos castillos medievales o como esas fortalezas como la que tenemos en Cartagena de Indias, allá en Colombia, tenían que tener ese otro mapa, tenían que tener un mapa mental, uno entra al castillo de San Felipe allá en Cartagena de Indias, eso es una cosa miedosa porque entonces aquí viene un pasadizo y ten cuidado porque allí hay un paraje, allí hay un paso secreto, aquí vas a dar a una prisión, ésta escalera no te la esperabas, aquí hay un rampa, todo es así.

Pues así funciona la mente de los fariseos: es otra mente calculadora, es una mente fría, también ellos sienten un fastidio absoluto frente a la libertad de Jesucristo, éste Cristo que cuando tiene hambre come: Como se le ocurre, No, uno no puede comer porque tenga hambre, uno tiene que analizar, tiene que detenerse, tiene que calcular, tiene que mover sus piezas cuidadosamente.

Son dos lógicas diferentes, esas dos lógicas se quedan únicamente en las páginas de la escritura? No, también se le pueden entrar a uno y se le entran a uno al corazón.

De quien tengo que ser amigo aquí? Esa es una pregunta que se hacen algunas personas al llegar a un monasterio, aquí a ver, aquí como funciona aquí que? Quien pinta y quien no pinta no? Quien pinta algo, quien importa y quien no importa? Aquí ésta viejita eso no importa, eso no se le pone cuidado, a ésta otra, esa si promete, esa tenla ahí pendiente no?

Como tiene, esa expresión es demasiado colombiana, yo no se si se entienda aquí no?: Eso llaman en Colombia tener un arroz en bajo, porque el arroz se cocina pero hay que ponerle a cierto, a fuego lento no? Entonces tener un arroz en bajo significa en algunos lugares de Colombia, tener ahí tu guardado, ir llevando con calma tu proceso porque eso ahí va poco a poco, tu ten eso ahí, velo cultivando.

Entonces hay gente que entra a la iglesia y hay clérigos que son así, ellos diseñan, diseñan su carrera: a ver aquí en esta diócesis o arquidiócesis, aquí es diócesis o arquidiócesis? En ésta diócesis aquí como marchan las cosas? A ver como es? Aquí lo primero es hacerse amigo de fulano de tal, entonces primero me mandarán a ésta parroquia, luego si lo hago bien a tal otra, luego haciendo, luego…

Será tan actual éste mensaje que el papa no hace mucho, hace unas dos o tres semanas estaba advirtiendo frente a los peligros de hacer carrera en la iglesia, y que es hacer carrera: esto! Esto, hacer uno cuentas: ahora me pasan de ésta parroquia aquí, de ésta para la otra, y sin frecuento, sin frecuento con la debida oportunidad, al obispo y a los de su equipo: bueno, empezará a sonar mi nombre por allá en las altas esferas, hasta que llegue el momento y caiga pun, la mitra! Ya! Y de ahí entonces a ver como me, como me porque yo no voy a quédarme de diócesis toda la vida, no, esto tiene que irse a arquidiócesis, y de ahí al cardenalato, y luego la exaltación…

Pero hay gente que vive así, hay gente que vive así y eso se nos puede pegar, uno, uno va haciendo carrera, uno va haciendo carrera… Cual es el antídoto frente a todo eso? El antídoto se llama Jesucristo, demasiado humilde, demasiado ingenuo dirán otros, demasiado sencillo, éste Jesús se nota que no sabía jugar sus cartas, en vez de estar hombre, por ahí cerquita: que te vean, que de tanto en tanto que te vean, que te vayan viendo, no? Dedicado a andar con una cantidad de leprosos, cuando no estaba con leprosos con prostitutas, dejaba las prostitutas los publicanos, con esas compañías no se va muy lejos, Cristo no supo jugar sus cartas, se quedó finalmente sin amigos.

Que le podemos pedir al Señor en este día y a la luz de ésta palabra? Pidamos al Señor que nos simplifique, pidamos al Señor que nos devuelva la frescura del evangelio, pidamos al Señor que nos devuelva la naturalidad de una sonrisa que no le debe nada a nadie, que solo le debe amor a todos, pidamos al Señor que nos devuelva esa santa y bendita lógica que Cristo resumió en estas palabras: Sino volvéis a ser como niños….

Esa lógica del que se sabe sencillamente amado y del que comprende que no hay mayor alegría, no hay mayor bien, que no hay mayor tesoro que amar; que Dios nos simplifique, y cuando Dios nos simplifica entonces vamos descubriendo la belleza de la herencia, fíjate que el gran título que San Pablo nos da es el de coherederos, nosotros compartimos la herencia de Cristo.

Que empecemos a vivir como hijos, felices de ser tan amados, felices de haber recibido tanto, cuando se dan estos casos de lo que llaman el carrierismo, ese asenso eclesiástico, penoso, calculado, fríamente calculado, de aquí, de arcipreste para monseñor, de monseñor a obispo, de obispo a cardenal.

Ese carrierismo es típico del que no conoce los tesoros que administra, como será de bella la vida de un sacerdote que sienta que su mayor tesoro es Jesús, un sacerdote que se sienta pleno, que sienta que la eucaristía es todo, todo para su vida, un sacerdote que sienta que ahí tiene toda su alegría, que ahí lo tiene todo, eso es, eso es, el que pueda vivir con la seriedad con que un niño recibe y da el amor, que podamos vivir así, que nosotros nos simplifiquemos maravillosamente para recibir el don de la esperanza y para compartir el don de Amor.