K025003a

De Wiki de FrayNelson
Revisión del 09:39 6 dic 2011 de Fraynelson (Discusión | contribuciones) (Texto reemplaza - 'Category:' a 'Categoría:')

(dif) ← Revisión anterior | Revisión actual (dif) | Revisión siguiente → (dif)
Saltar a: navegación, buscar

Fecha: 19990305

Título: El perdon y el amor de Cristo

Original en audio: 25 min. 49 seg.


Queridos Hermanos:

Este es un viernes de Cuaresma, la Iglesia con providencia va dosificando la enseñanza como buena maestra que es.

Los viernes de Cuaresma nos van preparando para el viernes de la Semana Mayor; cada viernes de Cuaresma es como una pequeña estación que hacemos para mirar con detención a la cruz, para mirar la muerte del Señor.

Y esas son las lecturas que hemos escuchado, lecturas que nos hablan de traición, de persecución y de muerte; lecturas que nos muestran como ya en el Antiguo Testamento, aunque veladamente, se iba anunciando cuál va a ser el camino de la salvación y se nos iba enseñando que ese camino pasa por la traición, por el destierro, por la muerte.

Las lecturas que hemos oído nos dejan tal vez tristes, porque ambas acaban, podríamos decir, en el triunfo del mal.

Los hermanos de José le tenían envidia y el papá de José y de sus hermanos, es decir, el patriarca Jacob, también llamado Israel, manda a José con un encargo: “Ve donde donde tus hermanos” Génesis 37,14.

¡Cómo nos espanta pensar que José va camino de sus hermanos sin saber lo que se trama contra él! Nosotros, que hemos oído la Palabra, sí sabemos lo que estaba sucediendo, nosotros sí sabemos lo que se estaba tramando contra él: “Matémoslo, a ver en qué acaban sus sueños” Génesis 37,20.

José había tenido unos sueños extraños, en que sus hermanos aparecían venerándolo a él y esto despertó la más terrible envidia en esos hermanos, que esperaban la ocasión de hacerle daño, "a ver en qué acaban sus sueños" Génesis 37,20.

Dos de los hermanos, eran doce hermanos en total, estaban once en el campo y de esos once, dos, Rubén y Judá, dos de los hermanos logran a duras penas defender la vida del muchacho, de manera que no muere; es echado en un pozo y del pozo es vendido como esclavo, como mercancía a una caravana de ismaelitas, los ismaelitas llevan a José hacia Egipto.

Se tramó un mal contra él y finalmente se realizó. Algo parecido sucede con la parábola que Cristo nos presenta en el evangelio.

Un hombre que ha arrendado una viña y cuando va a recoger los frutos envía a criados, pero los criados son torturados, son muertos y cuando les envía al último, al hijo, el papá piensa: "Tendrán respeto a mi hijo" San Mateo 21,37.

Y con esa palabra, con esa convicción el hijo se va a esa viña, como José se fue a encontrar con sus hermanos, pero ya sabemos lo que le ha sucedido a este hijo, los labradores dicen: “Este es el heredero, acabemos con él, y nos quedamos con todo” San Mateo 21,38.

Prefirieron la herencia al heredero, este fue el pecado de los labradores, prefirieron la herencia al heredero, "¡matémoslo!" San Mateo 21,38. y lo matan.

¿Y en qué acaba el pasaje que hemos oído? Acaba en que los que acaban de oír a Jesucristo, toman exactamente esa resolución: “Hay que acabar con este señor” San Mateo 21,46, toman esa decisión.

Pero todavía no la llevan a cabo, estaban esperando el momento para poder llevarla a cabo y van a encontrar ese momento, y ese momento es el Viernes Santo, es el momento de la cruz, es la hora de las tinieblas.

La pregunta que uno se hace es: "¿Y ahora qué hacemos con estas noticias tan tristes? Cuando yo era niño, en las películas siempre triunfaban los buenos, ahora en las películas no triunfan los buenos sino los fuertes, sean buenos o malos.

Por eso las películas de ahora hacen mucho daño a los niños, la gran mayoría de las películas y de las series animadas, hacen mucho daño a los niños, porque ya no triunfan los buenos, ahora triunfan los fuertes, sean del equipo que sean.

Por eso, las películas de ahora deforman el sentido de la lucha y del esfuerzo en los niños, pero es un paréntesis.

Cuando yo era niño triunfaban los buenos; y resulta que en las lecturas del día de hoy, aparecen triunfando los malos y aparece triunfando el mal, a duras penas se logró evitar que mataran a José y a duras penas se logró evitar, por lo menos en este evangelio, se logró evitar que mataran a Cristo.

Pero José va rumbo a Egipto y Cristo va finalmente camino a Jerusalén; y José en Egipto acabará en la cárcel y Cristo acabará en el sepulcro en Jerusalén.

Afortunadamente, nosotros conocemos lo que sucede después de la cárcel de Egipto y después del sepulcro de Jerusalén; afortunadamente nosotros sabemos que José salió de esa cárcel de Egipto, salió porque Dios le regaló sueños inspirados con los que pudo salvar a buena parte de Egipto; que había llegado como esclavo. Y afortunadamente nosotros sabemos lo que sucedió después del sepulcro de Jerusalén.

Así como José salió de su cárcel en Egipto, así Jesús salió de la cárcel del sepulcro en Jerusalén; así como José después de salir de la cárcel de Egipto, preparó bodegas inmensas donde se guardó alimento y ese alimento, en últimas, le salvó la vida a sus hermanos, así también Jesucristo, traicionado y vendido por todos nosotros, sus hermanos, fue a parar a la cárcel triste de la muerte y del sepulcro.

Pero cuando sale de ahí tiene para nosotros una bodega de regalos, una bodega que empieza con el saludo del día de Pascua, cuando le dice a los Apóstoles “La paz sea con vosotros” San Juan 20,19, así como Jesucristo dice: “La paz sea con vosotros” San Juan 20,19.

Y empieza a regalarnos todos los bienes, precisamente todos los bienes que nosotros le negamos a él, así también José, que es una figura tan hermosa de Jesucristo.

José, no se olviden nunca de José, el hijo de Jacob, al final del libro del Génesis está José, nunca lo olviden, ese José, cuando salió de la cárcel no salió a reclamar venganza contra sus hermanos, sino que salió con las manos llenas de trigo para sus hermanos.

Yo he llorado oyendo el relato de José y pensando en mi Señor Jesucristo. José es un relato largo, es un relato bello, no se lo pierdan, está ahí en sus biblias capítulos finales del Génesis.

¿Desde dónde puedes leer? Desde el capitulo treinta y siete en adelante, es largo, pero es agradable de leer. Llama a tus hijos, desconéctalos de la televisión, sácalos del Internet, bájale el volumen de la radio y diles: “Venid, hijos, escuchadme, os instruiré en el temor del Señor” Salmo 33,12.

Sienta a tus hijos y léeles capitulo treinta y siete del Génesis y cuéntales lo que le pasó a José.

De manera que una primera esperanza llega a nuestros corazones entristecidos con estos relatos, una primera esperanza llega cuando caemos en la cuenta en que este José no se quedó metido en ese pozo de la traición, y cuando caemos en cuenta que este Jesucristo no se quedó encadenado en el sepulcro, no se quedó preso de la muerte, de manera que sí se avanza.

¿Pero cuál será e gran sentido que puede tener para nosotros estos relatos? Si nosotros no supiéramos el desenlace, ¿qué nos cuentan a nosotros? ¿Qué podemos aprender nosotros de esos relatos? ¿Qué podemos recibir?

Mis amigos, en ese corazón de José y en ese corazón de Jesucristo, ese que fue a la viña, en ese corazón de Jesucristo y en ese corazón de José hay amor, un amor que finalmente les da la victoria.

José metido en ese pozo, y dice la Biblia, que mientras él estaba en el pozo, "sus hermanos comían" Génesis 37,20; mientras el hermano estaba metido en un pozo por allá, desde luego sin comida. Pero, después será ése, el que no tenía comida, el que le dé alimento a todos.

Ese corazón, ese amor, aunque esté preso en un pozo, aunque esté oculto al mundo, ese amor vale mucho, ese amor es grande, ese amor es fuerte, ese amor les dará la victoria, ese amor así donde estemos en el último pozo, de allá saldrá, y este es el mensaje para nosotros en esta noche.

El que tenga, el que logra, el que reciba y el que cultive un amor, un amor como el de José, un amor como el de Jesús, vencerá todos los pozos, superará todas las esclavitudes, saldrá de todos los sepulcros y tendrá vida abundante para todos. El que tenga un amor así.

Cuando Jesucristo se estaba despidiendo de los Apóstoles después de la última Cena, les dijo eso que vamos a recordar en el Jueves Santo: “Mi paz os dejo mi paz os doy” San Juan 14,27.

Y dijo también: “Les daré un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros, como yo os he amado” San Juan 13,34, esa es la calidad del amor de Cristo y esa calidad se conoce en la resistencia ante la traición, esa calidad se reconoce en la perseverancia a pesar del odio, esa calidad se conoce en la capacidad de intercesión y de misericordia para con los enemigos.

¿Qué podemos aprender de estas lecturas, donde aparentemente los que se salieron con la suya fueron los malos, porque eran fuertes, y no el bueno porque era débil?

¿Qué podemos aprender de estas lecturas? Podemos aprender cuál es la calidad del amor, y cuál es la calidad de la fuente del amor. Si el amor tuyo tiene esa calidad, si tu amor tiene esa calidad, tu amor saldrá de todos los sepulcros, de todos los pozos.

Tu amor puede sacar por la tierra de la idolatría, que se llama la tierra de Egipto, y tu saldrás con la fe renovada, pura y luminosa; si tú tienes un amor así, tú tendrás victoria sobre tus enemigos.

¿Cómo? ¿Aplastándolos? No. Aplastar es prolongar la mentira, es prolongar el engaño, es prolongar la idolatría, es prolongar la ley del más fuerte.

José reunió a los hermanos y les dijo: "¿Vive todavía Jacob?" Génesis 45,3. Y ellos se miraron unos a otros aterrados; y este José, cuando ya nadie más los estaba viendo, les dijo a ellos: “Yo soy José” Génesis 45,3; ellos creían que José había muerto.

José no hablaba en hebreo, hablaba en egipcio y llevaba las ropas imperiales, y además ellos creían que había muerto, y además había pasado mucho tempo, ”¿Vive todavía mi padre?” Génesis 45,3, y estos se quedan espantados.

Y entonces les dice "Yo soy José" “No les pese haberme traicionado, así quiso Dios preparar alimento para ustedes para mí y para mi padre en esta hora difícil” Génesis 45,3.

“No les pese haberme traicionado, no les pese haberme vendido, no les pese haberme envidiado, no les pese haber querido matarme, no les pese eso; era Dios el que gobernaba mi vida; y rompió a llorar con gritos que hicieron estremecerse a la corte del faraón Génesis 45,5.

“Yo soy José” Génesis 45,5, y rompió a llorar, ese llanto maravilloso, llanto de alegría porque recuperó a sus hermanos; y empezó a abrazar y a besar a sus hermanos.

Ese llanto maravilloso, esa es la victoria del cristiano, el cristiano no vence hundiéndose, destruyendo al otro. ¡qué lejos estamos de Jesucristo, qué lejos estamos cuando hablamos mal de los que nos hacen mal, qué lejos estamos, estamos muy lejos de Él!

¿Es que José era un tonto? ¿Es que José no se daba cuenta de que lo habían traicionado, de que lo habían vendido, de que lo habían aplastado? José tenía inteligencia, tenía ojos, José sabía lo que le había hecho, José lo conocía.

Pero cuando se descubre ante sus hermanos les dice: “No les pese haberme traicionado, no les pese haberme vendido, no les pese lo que hicieron por mi, así lo dispuso Dios para que hoy hubiera alimento para ustedes y para mi” Génesis 45,5

Esas son las mismas palabras de Cristo. Cuando Cristo se aparece, aparece con las huellas de las Llagas, con las huellas del dolor, de la traición, del azote, de la angustia y de la muerte.

Cuando Jesús se aparece con sus manos rotas, y él no nació con las manos rotas; cuando Jesús se aparece con las manos rotas ante los Apóstoles, con las Llagas todavía frescas ante ellos, ¿qué está diciendo cuando los saluda? “Paz a vosotros” San Juan 14,27.

¿Qué está diciendo con ese saludo? Lo mismo que dijo José, parece que Cristo nos estuviera diciendo: “no les pese lo que hicieron, no hablemos de lo que hicieron, Dios lo dispuso así para que hoy hubiera Eucaristía para ustedes y para mí; Dios lo dispuso así”.

!Esa es la victoria de Cristo! Así es como Cristo vence, así es como Él doblega, así es como Él arrodilla a sus enemigos, así es Jesús y por eso, "ante Él se postra toda rodilla, y toda lengua proclama que Él es el Señor” Filipenses 2,10-11.

Porque Él vence y vence así con un exceso de amor, con un exceso de misericordia que trae una luz incontenible en la mente, una luz que hace que uno se derrumbe como se derrumbó San Pablo,y dice: “Sólo tú eres Santo, solo tú, Señor, sólo tú, altísimo Jesucristo”. Esa es la calidad del amor.

¿Para qué la Iglesia nos puso estas lecturas tristes hoy? No son tristes, ya no me parecen tristes, ahora me parecen felices y me parecen alegres.

Porque hoy la Iglesia me ha puesto por delante un amor tan grande, un amor capaz de vencerlo todo, un amor que hace que en este momento yo les diga: “Si algún enemigo yo he tenido, si alguien alguna vez me hizo daño, cualquiera que haya sido la culpa, cualquiera que haya sido la violencia, hoy yo comprendo que este amor es omnipotente".

"Y por eso yo me uno a ese amor y en el nombre de ese amor yo perdono a cualquier persona que haya dicho cualquier cosa de mí o que me haya maltratado de cualquier manera, al fin y al cabo es Dios quien preside mi vida, es Él quien gobierna mis días, es Él quien conduce los corazones de aquellos que me aman".

Por eso, mis queridos hermanos, este es un día para alegrarnos, aunque José haya sido traicionado, aunque haya sido perseguido, aunque un día le veamos morirse en la cruz, esos goterones de sangre ya son su victoria; cuando brote esa Sangre sin odio, sabremos que el amor es más fuerte.

Cuando broten lágrimas sin rabia y sin venganza, lágrimas que imploran perdón por los que lo están matando, sabremos que Él es más fuerte, y por eso ¡bendita la cruz, bendito todo el que crea en la cruz, bendito el que ame y que levante la cruz de Cristo y diga: “Esta es mi salvación”.

¡Bendito el que crea así en ese amor! Porque el que crea en ese amor, el que reciba ese amor será invencible y aunque lo metan en un pozo, aunque lo metan en un sepulcro, aunque lo torturen, aunque lo acaben como los mártires, ese es invencible, nadie puede nada contra él.

Los demás, los brabucones de esta tierra, los fantoches de esta tierra, los vanidosos de esta tierra, ¿qué pueden? El profeta Isaías nos lo cuenta cuando se burla de la soberbia de los reyes y dice: "¿Y tú, cuando te estés muriendo, vas a seguir diciendo soy un Dios?" [[ ]].

Los fantoches, los fanfarrones, los que se sienten fuertes, los que creen que son poderosos porque pueden destruir a otros, esos se verán destruidos por el poder de otros.

El que se una, en cambio, en este amor, el amor que ha aparecido hoy en esta Palabra de Dios, el que se una a este amor, ha encontrado la eternidad, nadie puede nada contra él.

Por eso los mártires, cuando llega el día de entregarse a Jesucristo, cuando llega ese día, han tenido palabras de agradecimiento.

Prudencio, creo que se llamaba el prefecto que condenó a muerte a un obispo en la antigüedad, silglo II, San Cipriano: “Ordenamos que Tapio Cipriano sea decapitado”. Cipriano escuchó la sentencia y dijo: “¡Gracias a Dios!” Nadie entendió nada, pero los cristianos que estaban ahí, los cristianos que habían sido enseñados por esas palabras, esos cristianos sí entendieron.

El día que alguien te condene a muerte por Jesucristo y el día que Dios te dé la gracia de morir por Jesucristo, traicionado, humillado, destruido, ese día tú podrás decir: “¡Gracias a Dios!”.

Hubo un mártir, incluso, que sacó de su pequeño dinero para darle al verdugo y le dijo: “Mira, te agradezco, esto que tú estás haciendo por mí, me une para toda la eternidad con el amor a mi Salvador”, y le dio el dinero al verdugo.

Hermanos míos, este es la victoria de la Cruz de Cristo, este es el sentido del viernes de Cuaresma; miremos la Cruz, y orgullosos de ella, digamos: “En ti nuestra salvación, en ti, amor, que renace de la muerte”.

Amén.)