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Fecha: 19990213

Título: Evangelizar es parte de la solucion

Original en audio: 6 min.


Nuestra Orden Dominicana está celebrando en el día de hoy la memoria de un santo lleno de alegría, lleno de carisma, lleno de Palabra de Dios, un hombre llamado Jordán de Sajonia. El fundador de nuestra comunidad se llama Santo Domingo de Guzmán, y el sucesor de Santo Domingo fue precisamente Jordán de Sajonia.

Quiero compartirles tres ideas. La primera: de qué nos sirve mirar a los santos mientras vamos de camino por esta tierra. La Segunda: el Evangelio como buena noticia. Y la tercera: el llamado a ser misioneros.

La primera: nuestra vida está marcada por alegrías y por tristezas, por ejemplo, la partida de una persona a la que respetamos, a la que amamos, nos causa tristeza. A nosotros, que estamos en la inestabilidad de este mundo, ¿de qué nos sirve mirar a los santos?

Amigos, sirve de mucho. Así como los antiguos navegantes mientras estaban en las olas del mar, miraban a las estrellas y por las estrellas fijas se orientaban en la inestabilidad de las olas, así también nosotros comprendemos que los santos son como destellos de Dios, como estrellas de Dios que alumbran nuestro cielo.

Y en medio de las cosas que van y vienen, en medio de la inestabilidad de esta tierra, los santos nos ayudan a reconocer el camino.

Toda persona que ha vivido con verdad y con bondad, toda persona que ha vivido con justicia y con generosidad, precisamente por estas luces de su vida, nos orienta, nos muestra un camino. Por eso conviene mirar a aquellos que han ido delante de nosotros y que han sido buen ejemplo en algunas cosas.

En segundo lugar, el Evangelio y la alegría. El Bienaventurado Jordán de Sajonia, fue un hombre lleno de gozo, un hombre lleno de alegría. Alguien que tenía una buena noticia que contar. Encontrarse con Jesús, es tener una buena noticia que contar y que compartir, y Jordán de Sajonia fue un evangelizador.

El ejercicio para nosotros y esta es la tercera idea es: ¿Cuál es la buena noticia de parte de Jesucristo que yo pueda llevar a mi casa o a mi trabajo? ¿De qué manera yo puedo ser parte de la solución para no convertirme en parte del problema?

Muchas personas se quejan, o nos quejamos de las cosas que pasan en esta tierra, o en esta ciudad, o en este barrio. La pregunta es: ¿tú eres parte de la solución o eres parte del problema? ¿Tú ayudas a que se mejoren las cosas con tu actitud, con tus palabras? ¿Tú ayudas a que se alcance la solución, o tú ayudas a que se solucione el problema?

Convertirse en evangelizador es convertirse en parte de la solución de la manera más sobresaliente, más importante, más maravillosa, porque precisamente la luz de Jesús, que llega a todas las vidas, está para eso, para que cada uno de nosotros pueda encontrar dentro de sí, camino.

Yo me contento con que todos los que estamos aquí aprendamos a ser parte de la solución y no a agravarle los problemas a los demás.

Pero me contento no sólo con eso, sino con que algunos de ustedes, algunos niños, niñas; algunos de los aquí presentes de pronto se sientan tan fascinados por la buena noticia, tan atraídos por el Evangelio y piensen en sus corazones: "¿Y qué tal que yo me dedicara como Jordán de Sajonia a predicar el Evangelio?"

Algunos están casados, a otros les puede causar gracia estas palabras, pero ¿qué tal que haya un niño, alguna niña, algún joven, en los que puedan hacer eco estas palabras?

¿Qué tal que haya alguien que diga: "Yo tengo una vida, tengo una juventud, tengo manos para trabajar, tengo una voz para hablar, de pronto yo podría también dedicarme a ser parte de la solución de la manera más concreta y más profunda: evangelizando el Reino de Dios".