Iglesia y sociedad

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Teología

Situación en Occidente

Vivimos en Occidente en un tiempo en que el lema "Cristo sí, Iglesia no" tiene fuerza en mucha gente. Aunque si uno lo piensa bien, hay otros lemas que están en la misma línea. De modo que el esquema completo, con algunos ejemplos ilustrativos, va más o menos así:

  1. "Catolicismo sí, Magisterio del Papa no" (Católicas por el Derecho a Decidir)
  2. "Iglesias sí, Catolicismo no" (Asociación de Teólogos Juan XXIII)
  3. "Cristo sí, Iglesia no" (Jóvenes postmodernistas en países de tradición católica)
  4. "Dios sí, Cristo no" (Deístas de la Ilustración)
  5. "Espiritualidad sí, Dios no" (New Age)
  6. "Trascendencia sí, espiritualidad no" (Einstein, Husserl, Heidegger)
  7. "Agnosticismo sí, trascendencia sobrenatural no" (Cientificismo común, Paul Davies, Richard Feynmann)
  8. "Ateísmo sí, agnosticismo no" (Cientificismo dogmático, Richard Dawkins, Rodolfo Llinás)


Cuando uno pone juntas esas frases, de las cuales la más popular es la que se refiere a Cristo y la Iglesia, resultan evidentes algunas tendencias que parecen imponerse en Occidente, y que pueden representarse gráficamente:


                  Menos certeza

                       4 5
    Dios y           3     6           Dios o
   el hombre       2         7        el hombre
                 1             8

                   Más certeza

            → Dirección del tiempo →

Analicemos ese gráfico. A medida que pasa el tiempo, la dimensión vertical fluctúa entre "más certeza" (en el número 1) hacia "menos certeza" (en los número 4 y 5)y luego de nuevo hacia "más certeza" (en el número 8). Las personas en el número 1 se sienten convencidas por lo menos de que es bueno ser católicos; esa convicción se va desvaneciendo y diluyendo en las tierras del deísmo y la Nueva Era, en las cuales más o menos todo es equivalente con todo y se puede conectar con todo; pero la mente humana se resiste a esa nebulosidad y busca nuevas certezas que terminan en acérrimo ateísmo, en el número 8.

En cuanto a la dimensión horizontal, es claro que el proceso va desde la afirmación de Dios y el hombre a la disyuntiva, que se plantea como forzosa, entre Dios o el hombre. Nuestra fe, en efecto, es una afirmación de la gloria de Dios como objetivamente coincidente con la plena realización humana, y por lo tanto una afirmación de la obediencia a Dios como camino hacia nuestra felicidad. Esa unidad de fe y vida, obediencia y libertad, saber y creer es cuestionada y disuelta en las arenas movedizas del panteísmo y el agnosticismo para pronto dar paso a un conflicto ficticio pero agudo, según el cual, los derechos de Dios se oponen a los derechos del hombre, y ser razonable es lo opuesto a ser creyente. Tal diría yo que es la esencia del proceso de secularismo más típico de Occidente.