I342007a

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Hay dos palabras complementarias que podemos tomar del Evangelio de hoy, es un texto de San Lucas capítulo 21, es decir hacia el final de éste Evangelio que leemos para los días entre semana hacia el final del año, las dos palabras son “gravedad” y “serenidad”. La situación es grave, lo que viene para el mundo es grave, es serio, es doloroso, si lo quieres decir de otra manera es trágico, pero por otro lado la enseñanza de Jesús nos invita a la serenidad, la situación es grave y nuestra respuesta es serena. Algo parecido encontramos en un pasaje del profeta Isaías, dice el profeta como un consejo que recibe alguno de los reyes de Judá, vigilancia y calma, se parece mucho a lo que estamos oyendo hoy en el Evangelio, gravedad, la situación no es un chiste es seria, es dolorosa, es real y no va a desaparecer por su propia cuenta, pero por otro lado serenidad. Fíjate las palabras de hoy: gravedad y serenidad, y luego las palabras del profeta Isaías: vigilancia y calma.

La vigilancia nos invita a un estado de alerta, pero esa alerta no debe volverse pánico, comprendemos la gravedad de la situación, nos duele y podemos llorar por ella y sin embargo no estamos hablando de desesperación, no estamos invitando a los nervios crispados, no, gravedad y serenidad. Hay personas que no perciben la gravedad de lo que está sucediendo, hay personas que creen que son fluctuaciones dentro de los vaivenes de la historia. No hace mucho el mundo se ha sacudido con espantosos atentados en la ciudad de París, más de 120 personas muertas y en el momento en el que pronunció estas palabras la cuenta de heridos graves está cerca del centenar, ws decir que cabe temer nuevas muertes, pero incluso lo más grave no es eso, lo más grave que como en la famosa imagen del Iceberg, lo que se ve arriba, lo que sobresale de la superficie es una porción muy pequeña en comparación con todo lo que está por debajo, algunos dicen que en un iceberg lo que sale de la superficie de abajo es una décima parte, hay nueve décimas partes, noventa por ciento por debajo, eso preocupa bastante, pues algo parecido tenemos que decir aquí, es lo que estamos viviendo, ya es espantoso tener que contar tantos muertos, eso duele, pero que hay por debajo ¿Cuáles son las redes del terrorismo que están funcionando? ¿Cuáles son los próximos ataques? y sobrentodo, todavía más hondo ¿Qué hay detrás de esos ataques? ¿Cuáles son las pretensiones de muchas de estas personas? Que interpretan la religión musulmana a su manera, no digo que sean todos los musulmanes. Y todavía más debajo de que conflicto estamos hablando realmente aquí, de que se trata finalmente, si pensamos en una Europa que le ha dado la espalda a sus fuentes cristianas, parece haber muchos motivos para preocuparnos. Entonces la situación es grave, pero la invitación no es a entrar en una desesperación, ni simplemente buscar una venganza que rescate algo de nuestro ego herido, claramente esa tampoco es la respuesta, entonces la serenidad es la búsqueda de cuáles son esas raíces profundas, y es sobre todo la coherencia interior para saber que si nosotros no tenemos unas respuestas y un modo de vida que le otorgue verdadero significado a la generosidad de tantos, esa generosidad la va a captar el terrorismo, la va a captar el demonio, la va a captar el pecado, la va a captar el ateísmo; los que no están captados, los que no están fascinados por Cristo, terminarán fascinándose por otra cosa, y esa otra cosa es trágica, cualquiera que sea, entonces nuestra serenidad, tiene que ser la profundísima convicción de que hemos de sembrar desde el Evangelio del Señor y desde el amor de su corazón, la situación es grave, pero la respuesta es serena, serena para aquel que se asoma a las raíces profundas y que empieza a trabajar en ellas.