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De Wiki de FrayNelson
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El pasaje del Evangelio de hoy se encuentra hacia el final del capítulo número 19 de San Lucas. Dos expresiones atraen de inmediato nuestra atención: “Casa de oración”, “Cueva de ladrones”, esas dos expresiones están en el lenguaje de Jesucristo. Cuando Cristo llega al templo y ve todo ese mercado, y ve todo ese tejido de intereses egoístas, tan lejanos de la búsqueda de la gloria de Dios, entonces dice: “Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones” (Lc 19,46).

Casa y cueva tienen parecidos. Casa es lugar donde viven seres humanos y cueva es lugar donde se esconden los bandidos o donde viven las fieras, tienen parecidos pero también tienen grandes diferencias, y por supuesto en la palabra de Jesús lo que interesa en este pasaje son las diferencias. Por eso tenemos que preguntarnos ¿Cómo se pudo llegar a esta situación? ¿Cómo se pudo llegar a que la casa de oración se volviera cueva de bandidos? ¿Cómo pudo haber sucedido que lo más hermoso y lo que tenía que servir para el encuentro con el Señor, se convierte en lo más degradado, y que más bien sirve para dividir al pueblo? ¿Cómo se llegó a esa degeneración? Es la pregunta que nos hacemos y hay una respuesta.

En aquella época el templo estaba bajo la dirección de los sumos sacerdotes, de la secta de los saduceos, ellos usaban el templo para sus intereses, recibiendo muchísimo dinero y sobre todo, presentándose ante la autoridad romana, como embajadores de un acuerdo de paz, es decir, “señores romanos si ustedes quieren estar en buenos términos con esta población hay que respetar el templo, hay que respetar la religión”. Ese es un lenguaje que no resultaba demasiado extraño para los romanos, en general el Imperio romano buscaba preservar las costumbres locales en muchas cosas, también en la religión, porque los principales intereses del Imperio romano estaban en la grandeza, en el poderío militar y en los impuestos, en el dinero. Así que ellos por estrategia política tendían a no inmiscuirse demasiado en las cuestiones religiosas, así que los sumos sacerdotes tenían una buena coartada, “aquí recibimos mucho dinero para llevar una vida, sustancialmente mejor que cualquiera y a la vez tenemos una buena cuota de poder con el imperio romano”.

Yo sé que es muy fácil tomar esto que estoy diciendo para acusar a aquellos sacerdotes, o para acusar a algunas prácticas que tal vez consideramos inadecuadas o repugnantes dentro de la Iglesia, como ha dicho el Papa Francisco: “es muy fácil levantar el dedo para acusar a otros”, pero pienso que hay algo más profundo aquí. En el fondo el problema es que aquellos sumos sacerdotes querían los beneficios pero no querían las responsabilidades. Querían los beneficios que los tenían muy claros, la cuestión del dinero, la cuestión del poder con los romanos, esos beneficios los querían, pero las responsabilidades propias, por ejemplo, de guiar, de pastorear al pueblo, eso no les interesaba, eso no estaba dentro de su horizonte de trabajo, eso no era parte de sus oficios.

Dice la Sagrada Escritura: “Del sacerdote se espera la enseñanza” (cf. Mal 2, 7), Jesús en una ocasión fustiga a la elite intelectual y sacerdotal de aquella época diciendo: “Ustedes se han quedado con la llave del saber y no la dan a otros y tampoco les sirve a ustedes” (cf. Lc 11,52). Entonces querían el beneficio pero no querían el oficio, querían la ganancia pero no la responsabilidad, y es ahí donde creo que este pasaje se puede aplicar a muchas cosas de nuestras vidas.

Yo conozco gente que parece haberse casado para tener muchos beneficios, los beneficios propios de tener su pareja y de tener su intimidad y todas esas realidades que no son malas, pero que son sólo parte de la historia, es decir, tú quieres disfrutar del matrimonio, pero no te implicas en la responsabilidad de ser un verdadero esposo, de ser un verdadero papá, o tú quieres ser sacerdote y no te implicas en las responsabilidades y las exigencias de ser un verdadero sacerdote, o tú quieres ser político y no te implicas en lo que realmente quiere decir servir al pueblo, eso es lo que creo que debemos tomar de este pasaje para nosotros, cuidado con eso que nos puede pasar “buscar los beneficios sin cuidar de las responsabilidades”.