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De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio de hoy está tomado del capítulo número 17 de san Lucas. Un grupo de personas enfermas de lepra, fueron curadas por Nuestro Señor Jesucristo, en número de diez, estos fueron sanados por el amor, por la bondad de Nuestro Señor, solamente uno se volvió dando gloria a Dios, solamente uno manifestó a grandes voces su agradecimiento, su alegría y de esa manera recibió también el reconocimiento de Cristo, éste es el único dice: “Sólo este extranjero ha vuelto para dar gloria a Dios” (Lc 17,15-16). ¿Qué podemos aprender de ese pasaje? diez que son curados, uno solo que da las gracias y que da gloria a Dios.


Una primera aplicación por supuesto es verificar que el agradecimiento no es una virtud tan frecuente, seguramente lo hemos experimentado nosotros mismos. Hemos visto que nos cuesta trabajo ser agradecidos o quizás con más frecuencia nos hemos dado cuenta de otras personas a las que les hemos hecho bien y que sin embargo parece que no reconocen el bien que hicimos, esa es una primera aplicación en el plano de la virtudes humanas, pero de seguro hay mucho más en este pasaje del Evangelio, no se trata solamente de virtudes humanas , no se trata solamente de agradecimiento, el hombre que volvió agradecido y lleno de alabanzas era un extranjero, un samaritano, hay que presumir que los otros nueve, eran judíos. Había algo que los unía, la lepra, la enfermedad, pero había también algo que los separaba, nueve eran judíos, uno era samaritano.


¿Por qué el extranjero, por qué el samaritano siente con mayor intensidad la bondad de Dios?, porque como había esa diferencia esa tensión incluso rencilla entre los samaritanos y los judíos entre todos los leprosos, el samaritano se sentía como si fuera doblemente enfermo, él sentía como si tuviera una doble lepra, no solamente tenía esa enfermedad tan grave sino que sentía que si había alguien que no merecía ninguna atención, por lo menos ninguna atención de parte de un judío era él, por ser samaritano, y aquí sí que aparece algo que nos puede enseñar a todos, el que tenía la conciencia de la mayor necesidad de la mayor distancia y de la mayor indignidad es el mismo que cuando recibe el don de Dios, se colma de gozo, alegría y de gratitud en cierto sentido el que está más abajo al recibir el regalo, lo aprecia más, lo disfruta más, lo agradece más, cuanto más se reconoce la propia necesidad, más se reconoce la infinita bondad de Dios que ha querido llegar hasta esa profundidad de nuestra necesidad.


Entonces más allá de este pasaje particular de inmediato vemos que hay otros pasajes en los que se maneja un lenguaje similar, por ejemplo recordemos el caso esa escena en que Cristo está cenando en casa de un fariseo y se acerca una mujer pecadora pública y llena de amor de ternura y agradecimiento, besa a los pies de Nuestro Señor Jesucristo, libre de todo respeto humano esta mujer se vuelca en expresiones de amor y agradecimiento y Jesús le hacer ver a aquel fariseo que si ella obra así, es precisamente porque estando en peor condición pero habiendo sido perdonada tiene mucho más amor para dar, tiene mucha más gratitud, dice Jesús “al que poco se le perdona, poco ama”, y entonces viene una aplicacion para nosotros, cuanto más profundo es el descubrimiento de nosotros mismos, de nuestra verdadera condición, de nuestros verdaderos pecados, en la medida que llegamos a reconocer que si, que si somos pecadores no es simplemente que soy mas o menos mala persona, tengo mis malos ratos a veces un poco de mal genio, lo que muchas veces oye uno en la confesión cuantas personas se van a confesar y dicen: “no los pecados normales padre un poquito de mal genio, alguna mentira, y fui con pereza a la Misa”; todos nos creemos demasiados buenos y por supuesto, porque no percibimos el abismo en el que estamos, tampoco entramos en la dimensión de la gratuidad y gratitud, así que fíjate lo que nos enseña este pasaje: lleguemos al genuino conocimiento de nosotros mismos, y encontraremos nuestra verdadera necesidad, pero también encontraremos nuestra verdadera alegría.