I322002a

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Fecha: 20111108

Título: Debemos sentirnos felices y agradecidos porque Dios nos ha llamado a colaborar en su obra

Original en audio: [4 min. 44 seg.]


Seguimos avanzando por este capítulo número diecisiete del evangelio según San Lucas. En las Misas de entre semana, uno escucha cada año los tres Evangelios Sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas, son evangelios que se llaman sinópticos" porque esa palabra, "sinopsis", viene del griego y quiere decir "mirada de conjunto". Así como una síntesis es un agregado de tesis, de proposiciones, así una sinopsis es una mirada de conjunto, un agregar miradas.

Entonces se llaman "Evangelios Sinópticos" a estos tres porque se les puede mirar en conjunto, van llevando como un mismo orden en el relato que hacen del ministerio de Cristo, y por eso se les llama así. Mateo, Marcos y Lucas. Pero en la Liturgia de nuestra Iglesia leemos estos evangelios no en ese orden, sino leemos primero a Marcos, luego a Mateo y luego a Lucas.

Y hay una razón para ello. Sucede que Marcos es el Evangelista que nos presenta en primer lugar a Cristo en acción; luego Mateo ya no hace énfasis tanto en las obras de Cristo, que también las cuenta, sino en las palabras de Cristo, es como otro nivel; y luego tenemos a Lucas, que ha sido llamado el Evangelista de la mansedumbre, el Evangelista de la humanidad de Cristo, y que nos permite penetrar un poco más en el misterio del Hombre-Dios.

Entonces fíjate el camino que hemos venido haciendo durante el Año Litúrgico: tuvimos a Marcos, luego a Mateo, y ya estamos en el capítulo diecisiete de de San Lucas. ¿Y qué vemos en este evangelio? Encontramos a Cristo, como ya dijimos, enseñando con palabras muy precisas, son como dardos de luz y de amor con los que Él quiere alcanzar nuestro corazón.

Podemos decir que su palabra se hace mucho más precisa, en el sentido de menos elaborada, vemos que hay menos parábolas, y en cambio el lenguaje se hace intenso, el lenguaje se hace directo, se ve que Cristo quiere que pronto comprendamos todo eso que Él ha venido a traernos.

Hoy, por ejemplo, está esa enseñanza sobre los siervos que han servido, que han hecho su tarea, pero que no deben envanecerse; y la frase que le queda a uno sonando en los oídos, al oír este texto del capítulo diecisiete de San Lucas, es lo que nos dice Jesús: "Cuando hayamos hecho todo, considerémonos como siervos inútiles" San Lucas 17,10. Es un lenguaje fuerte, por eso eso dije, es un lenguaje directo.

¿Qué quiere decirnos Cristo con esto? Mire, en primer lugar es un recordatorio de que existe también el mundo de nuestros deberes. Yo creo que es aes una enseñanza muy oportuna en nuestra época, porque hoy todo el mundo piensa en los derechos, "los derechos que yo tengo", y todo el mundo tiene que respetarme mis derechos, ¡pero qué poco hablamos de nuestros deberes!

Y Jesús está ahí para recordarnos que tenemos deberes; como ciudadanos, como padres, como madres, como hijos, como estudiantes, como sacerdotes, tenemos deberes, como vecinos tenemos deberes, por nuestra profesión u oficio adquirimos unos deberes y no solamente unos derechos. Pero el énfasis de Cristo está sobre todo en que es un verdadero privilegio tener esa tarea, es un verdadero privilegio ser tomado por Dios y ser instrumento de Dios.

De modo que nosotros tenemos que vivir agradecidos. San Pablo decía: "Mi paga por distribuir el Evangelio es participar del Evangelio" 1 Corintios 9,23. Cada uno de nosotros tiene que aprender a sentirse en primer lugar feliz y agradecido de poder colaborara en la obra de Dios porque el primer bendecido eres tú.

Que el Señor nos regale ese espíritu verdaderamente sabio, verdaderamente iluminado para descubrir el privilegios de servir, la alegría de servir. Nuestro mundo cambia radicalmente cuando tomamos los ojos de Jesús.