I274003a

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Fecha: 20111006

Título: Tenemos necesidad de la perseverancia y de la confianza para hacer oracion

Original en audio: [4 min. 26 seg.]


Hemos comentado en otra ocasión cómo Lucas es el Evangelista que nos presenta a Jesús haciendo oración de un modo más frecuente; por ejemplo, antes de elegir a sus discípulos o también en aquella ocasión en que los discípulos, los Apóstoles, le piden que les enseñe a orar.

Pero la oración no es solamente para Jesús; Él es, por supuesto, nuestro modelo y Maestro, pero nadie puede reemplazar la oración de otra persona. Es la oración ese momento absolutamente único de encuentro. Si alguien quiere comprender algo, si alguien quiere conocer algo sobre la fe necesita oración, y por eso todo lo que nos ayude a orar más y mejor es de inmenso valor.

Hoy por ejemplo, en el capítulo once de este Evangelista Lucas hay dos enseñanzas, hay dos palabras que yo creo que necesitamos subrayar, una es la palabra perseverancia y otra es la palabra confianza. Para enseñarnos a perseverar, Jesús cuenta la parábola de un hombre que era un juez injusto y entonces, a fuerza de repetirle, a fuerza de presentarle una y otra vez su caso, una viuda, una viuda pobre, logra que se le haga justicia.

Tal vez nosotros podemos parecernos en algo a esa mujer en la medida en que estamos desprovistos de de méritos y muchas veces estamos rodeados de grandes necesidades; pero alguien podría preguntar por qué se compara a Dios, el Dios bueno y santo, con un juez inicuo, un juez completamente ajeno a la justicia. Pues probablemente es parte de la pedagogía de Cristo, al presentar a Dios de esa manera, se está poniendo en el lugar de aquellos a quienes cuesta demasiado trabajo orar.

Porque una de las razones por las que uno puede sentirse tentado de abandonar la oración, es porque tiene la impresión de que a Dios no le importa lo que a uno le suceda, o tal vez, ese Dios ni siquiera ha administrado bien su universo. Sé que estas palabras, dichas de esta manera, suenan ofensivas, pero eso es lo que muchas personas sienten.

Cuando se miran las injusticias del mundo, o cuando tenemos que experimentar el rechazo, o la opresión, o la violencia de otras personas, pues a veces sentimos: "¿Dónde esta Dios?" Y "¿qué pasa que Dios no hace nada?" "¿Por qué Dios no reparte mejor los recursos?" O "¿porqué no reparte mejor la alud?" "¿Por qué me tocó esto exactamente a mí?" "¿Por qué estas desgracias se repiten?"

Puesto que a veces tenemos esa clase de idea o esa clase de recriminación en contra de Dios, por eso cristo toma esa postura como diciéndonos: "Aunque tú estuvieras pensando que Dios es así, de todas maneras te va mejor si oras y si oras mucho".

Es la importancia de la perseverancia, pero la perseverancia tiene que ir complementada con la confianza, y para hablar de confianza Cristo toma ese ámbito de la familia, donde el niño pequeño realmente siente que puede confiar completamente en su padre: "Mi papá no me va a ser nada malo", "mi papá va a ser bueno conmigo". Ese es el tipo de confianza: como el hijo más amado, frente al padre más cariñoso, así ha de ser nuestra oración.

Tomemos entonces estas dos palabras para el día de hoy: confianza de hijos amados; perseverancia, aunque a veces no entendamos nada.

Sigamos la enseñanza de Cristo, y nuestra vida, nuestra vida de oración, será otra cosa.