I152002a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20030715

Título: Las dos grandes armas de Dios: la belleza y la misericordia

Original en audio: [24 min. 34 seg.]


Hermanos:

Quisiera compartir con ustedes unas reflexiones sobre la primera lectura. Está fresco todavía el texto que escuchábamos en la Santa Misa el día de ayer. Ayer aparecía la estrategia, digamos, el plan que tiene el Faraón, el plan del Faraón es lógico y es eficiente.

Las dos palabras de el plan del Faraón tal vez pueden ser esas: la lógica y la eficiencia. ¿Por qué digo esto? Porque el Faraón estaba preocupado por la presencia de los hebreos, no por el número de los hebreos, la preocupación de él no era que hubiera muchos hebreos, a todos los reyes les gusta tener imperios numerosos.

La gran preocupación de él no era el número, sino el hecho de que los hebreos no se integraban con la cultura de los egipcios y entonces él dice: "Bueno, cuando vengan a invadirnos, pues los hebreos se van a unir con los invasores y acabarán con nosotros".

Entonces utiliza una lógica, la lógica de él es: "Hay que lograr que los hebreos mezclen sus sangre con los egipcios, y la única manera de lograr eso es impedir los matrimonios de los hebreos", por eso manda un asesinato selectivo: Maten a los niños", ese era el precepto terrible que escuchábamos ayer, ¿no? El faraón dice: "Bueno, si es un niño, lo botan al Nilo; si es una niña, la dejan con vida" Exodo 1,16.

Eso no es porque amara más a las niñas que a los niños, sino porque quería que el pueblo hebreo, viéndose con niñas pero sin parejas para esas niñas, pues tenían que terminar haciendo matrimonio con los egipcios.

Era un plan, realmente él quería aplicar su lógica y quería obtener un resultado: que se pudieran mezclar hebreos y egipcios, o mejor, hebreas y egipcios, y así se formaran hogares en los que ya fueran un mismo pueblo, y así creciera el pueblo de Egipto bajo el reinado de él como Faraón.

Ese plan tenía que ser un plan muy eficiente, no había muchas parteras entre los hebreos, al parecer eran sólo dos mujeres las que atendían los partos en el pueblo hebreo, entonces a esas dos mujeres les llegan las instrucciones que hemos oído.

Pero ahora viene el texto de hoy, vamos a ver qué pasa en la lectura de hoy. Del lado del Faraón encontramos un hombre que quiere obtener unos resultados, un hombre preocupado por la eficiencia, los resultados y que imprime y que impone una lógica, la lógica proviene de la razón, la razón nos permite analizar un problema y ver cómo lograr unos resultados: "Si esos resultados implican que se mueran un poco de bebés, pues que se mueran; pero yo logro mis resultados que me parecen lógicos". Así obra el Faraón.

¿Qué encontramos en la lectura de hoy? En la lectura de hoy encontramos cómo la lógica se rompe, la lógica de la pura razón se rompe, y se rompe a través de dos cosas, que son la belleza y la compasión, es una cosa interesantísima.

Vamos a ver como se salvó Moisés: "Un hombre se casó con una mujer de la misma tribu de Leví, le dio a luz un niño, viendo que era hermoso, lo tuvo escondido tres meses" Exodo 2,3. La belleza, la belleza de un niño, la belleza de un bebé.

¿Qué más pasa? “No pudiendo esconderlo mas tomó una cesta, la embadurnó de barro y pez, la puso junto a la orilla del Nilo” Exodo 2,3. Y entonces es como una paradoja, la hija misma del Faraón es la que encuentra a Moisés, y dice aquí la lectura: “Miró dentro y encontró un niño llorando, conmovida comentó: "Es un niño de los hebreos”" Exodo 2,6..

Observemos que según esta lectura la primera en desobedecer al Faraón es la propia hija, desobedece al Faraón porque ella no obra con la lógica de los resultados, sino con otra lógica, la de las entrañas, la lógica de la compasión.

Ella seguramente sabía lo que el papá había mandado: "Todo niño hebreo tiene que morir, y tiene que morir porque tenemos que mejorar la raza, porque tenemos que fundir dos pueblos, porque tenemos que obtener unos resultados"; pero todo ese discurso y toda esa lógica tan eficiente, tan racional del papá, no tiene poder en ella, porque en ella tiene poder otra lógica, que es la lógica de las entrañas, la lógica de la compasión.

Les cuento que mirando la Sagrada Escritura uno encuentra que una y otra vez Dios se sale con la suya a través de estas dos puertas: la lógica de la belleza y la lógica de la compasión, de la misericordia.

Mientras que los imperios de este mundo se rigen únicamente por los beneficios, los resultados, las conquistas, los dividendos, los honores, y esa es la lógica del mundo, Dios, una y otra vez, mete sus goles y gana el partido a través de la lógica de la belleza y de la lógica de la misericordia; a través de el poder de la belleza y a través del poder la compasión.

¿Cómo podemos aplicar esto a nuestra vida? No está tan fácil, ¿no? ¿Cómo podemos ahora aplicar este asunto de estas distintas lógicas? Bueno, tratemos de decir esto: muchas veces nos encontramos con gente que está metida en grandes proyectos, por ejemplo estudiar una carrera es un proyecto, hacer un negocio, aceptar un empleo, todos esos son proyectos, hacer una especialización.

En nuestra vida vivimos metidos en una cantidad de proyectos, por ejemplo, si uno piensa en un religioso o en una religiosa, pues también anda metido en una cantidad de proyectos, tiene metas; por ejemplo, el que es postulante no quiere ser postulante eternamente, no quiere jubilarse de postulante sino quiere que algún día le digan: "Mire, usted puede pasar a la siguiente etapa". Todos tenemos proyectos en la vida, entonces una manera de aplicar esta lectura a nosotros, es preguntarnos qué lugar tienen en nuestra vida la belleza y la misericordia.

¿Quién entre nosotros, tal vez muchos, tal vez pocos, quién entre nosotros se hace ese proyecto: "Quiero tener un alma bella, quiero tener un corazón bello, una vida hermosa"? Uno casi no se plantea eso, una vida hermosa. "Quiero tener un corazón compasivo, quiero ser una persona compasiva".

Cuando estuve hace dos años en el Capítulo General de nuestra comunidad, tuve ocasión de conocer muchísima gente muy interesante, frailes con muchos estudios, con mucho prestigio, con mucho poder, con muchos resultados; pero una de las persona que más me impresionó no tiene ni mucho poder ni muchos resultados ni muchos estudios.

La gente hablaba de él como "un fraile compasivo", él era en ese momento, no sé si sigue siendo Provincial de una de las provincias que tenemos los dominicos en los Estados Unidos, y me llamó tanto la atención eso, que lo que se decía de él no era: "Es el súper doctor en teología o en filosofía", ni tampoco: "Es el súper rector de tal o cual instituto", lo que la gente decía de él es: "Es un hermano y es compasivo, es un fraile compasivo, lleno de compasión".

Me pareció tan impresionante eso, porque me puse a pensar: ¿cuántas de las personas que me han conocido, por ejemplo a mí, dirían algo como eso?: "Yo lo conocí, yo lo traté y me impactó la compasión, la misericordia que hay en él". Eso me impresionó.

Y en ese momento me di cuenta que yo me había puesto muchas metas en la vida: lograr estudios, lograr títulos, sacar adelante proyectos, incluso proyectos interesantes: "Tengo que hacer bien este trabajo, tengo que dar bien este curso, tengo que terminar bien este retiro".

Nos proponemos muchas cosas y queremos resultados; pero ¿quién de nosotros se propone: "Yo quiero tener un corazón lleno de misericordia"? Me parece que hoy Dios nos reta con esas dos palabras, nos reta con la hermosura y nos reta con la misericordia, dos palabras que están muchísimas veces en la Biblia.

El rey David era muy bello, era hermoso y la hermosura de él tuvo que ver en su victoria con el rey de los filisteos, contra Goliat; Goliat era un matón y todo matón necesita un aspecto agresivo, porque quiere tener el poder del miedo.

Y entonces cuando Goliat, el matón, el asesino, el descuartizador, se encuentra con David y ve un muchacho bien parecido, dice la Biblia: “lo despreció en su corazón” Y precisamente porque lo despreció, no pensó lo que iba a hacer David, y David lo hizo, y venció.

La belleza tiene un poder muy grande y en la Biblia aparece muchas veces. Les invito a recorrer las páginas de la Escritura buscando la importancia de la belleza, la belleza incluso física, la belleza del hombre o de la mujer es importantísima.

Judit venció con su belleza, leamos el libro de Judit y encontramos cómo la belleza tiene un poder: lo que nadie había logrado, lo logra Judit con su belleza, la belleza tiene poder; y de Jesús se dice: "Eres el más bello de los hombres, y en tus labios se derrama la gracia" Salmo 45,3.

Yo he llegado a la conclusión que si una persona no descubre la belleza de Cristo, nunca va a tener redentor, va a tener capataz, ¿queremos ser empleados de Cristo o queremos ser discípulos, amigos de Cristo?

Es imposible llegar a la intimidad del corazón de Cristo si uno no se enamora de Jesucristo, y es imposible enamorarse sin descubrir la belleza de Jesucristo.

El gran antídoto para la mayor parte de los problemas, por ejemplo en la vida religiosa, el gran antídoto es enamorarse de Jesucristo, todos tendremos que enfrentarnos con limitaciones, porque nadie es perfecto, todos tenemos limitaciones; pero lo que nos lleva a vencer una y otra vez nuestras limitaciones, es la capacidad de tener un amor que es más grande que eso.

Y uno no puede enamorarse sin descubrir la belleza de Cristo. "Revélame, -esa es una oración muy linda para hacer, por ejemplo si uno está empezando la vida religiosa, esa es una oración muy linda-, revélame tu belleza, Señor”.

Ustedes se imaginan, por ejemplo una novicia, una postulante que esté realmente enamorada de Jesucristo, está a salvo de casi todos los peligros, porque ¿quién tiene poder en un alma enamorada?

Santa Inés mártir no había cumplido trece años cuando le empezaron a proponer: "M,ira cásate con fulano, cásate con zutano", entonces ella decía: "No, llegó primero Cristo y yo me quedo con Cristo". Entonces cambiaron el lenguaje y le dijeron: "Bueno, entonces te torturamos, te matamos", y ella siguió respondiendo: "Llegó primero Cristo; Él me escogió y Él me tendrá", y la mataron y no tenía trece años.

El amor es muy fuerte, el amor es muy poderoso, y si una persona se enamora, está a salvo de casi todos los peligros. Lo mejor que puede suceder a una persona, especialmente cuando inicia la vida religiosa, es apasionarse por la belleza de Jesucristo: la belleza de su palabra, la belleza de su corazón, la belleza de su mirada.

Mira, uno puede apasionarse, uno no puede enamorarse de la belleza de la mirada de Cristo, sin cultivar la pureza en el corazón, no se puede. No se pueden mirar esos ojos, no se puede uno enamorar de esos ojos sin buscar un alma transparente, serena, limpia, luminosa. Uno no puede enamorarse de las palabras de Jesucristo, de de la belleza de la palabra de Jesucristo sin volverse oyente, sin volverse contemplativo y adorador de Jesucristo.

Jesucristo no es nuestro capataz, Jesucristo no es nuestro patrón, Jesucristo no es nuestro gerente, Jesucristo no es simplemente un pensador, Jesucristo es el amor grande de nuestras almas, y Jesús se apodera de nuestros corazones con esas dos herramientas que estamos viendo en la lectura de hoy: con la hermosura de su vida, con la hermosura de su alma, con la hermosura de su palabra y con la compasión que tiene ese corazón.

Descubrir el corazón compasivo, el corazón misericordioso de Jesucristo y fascinarnos por esa misericordia, este es el otro antídoto, este es el otro gran antídoto.

Pensemos en la vida comunitaria. Sí, a uno le dicen: " Mire, traten de entender", pero hay personas a las que uno de ninguna manera logra entender, hay personas que son muy difíciles de entender y a veces una de esas personas puedo ser yo mismo, o puedes ser tú.

A veces ni uno mismo se entiende, uno no empieza a entenderse y uno no logra entender a los demás sin sentirse primero entendido, y es tan grande sentir la compasión de Jesucristo, porque es sentirse recibido, es sentirse acogido, es sentirse sostenido, es una cosa maravillosa, por eso en esta lectura de la historia de Moisés niño, estamos descubriendo las dos grandes herramientas, las dos grandes armas de Dios: la belleza y la misericordia.

Hazte el propósito de tener una vida realmente bella y te harás un camino de gracia, un camino de transparencia, un camino de verdad, un camino de santidad.

Fíjate que en María se alaba eso, ¿no? ¿Qué le dice el Ángel a María? Le dice: "Tú le agradas a Dios". Hay una traducción drástica: Tu vida le gusta a Dios, tú le gustas a Dios". La llena de gracia, María, es la que agrada a Dios, agradar y gracia desde luego vienen de la misma raíz. María es la agradable a Dios.

Hazte el propósito de ser bella ante Dios, y serás santa; hazte el propósito de ser compasiva, y entenderás a todas las personas.

Fíjate que hay una cosa muy interesante: a Jesús una vez le preguntaron que cuál era la cosa mas importante y Jesús dijo: "Mira, lo más importante es amar a Dios y amar al prójimo", pues eso tiene que ver con la belleza y la compasión. Hazte el propósito de descubrir la belleza de Dios y de ser bello de ser bella ante Dios, y descubrirás el amor a Dios. Hazte el propósito de tener un corazón compasivo y descubrirás el amor al prójimo.

la belleza y la misericordia. Descubrir la hermosura de Dios te puede librar de el 99.99% de todas las tentaciones; por ejemplo, imaginemos a una religiosa que realmente tenga como el centro de su corazón ser bella ante Dios-. Yo no me imagino una hermana de esas intrigando para lograr que le den un cargo, que le den un puesto, que le den honores, que le den poder.

Yo no me imagino una persona que quiera ser bella ante Dios metida en esos enredos; yo no me imagino una persona que quiera ser bella ante Dios, llevando chismes, llevando murmuraciones; yo no me imagino a una persona que quiera ser bella ante Dios y que dé atención inapropiada a los afectos de este mundo. ¡Eso tiene muchísima fuerza!

Claro que uno tiene que ser verdadero y uno tiene que ser bueno y uno tiene que ser santo, uno tiene que ser muchas cosas, pero los cuento que este camino de la belleza es una cosa que a mí cada vez me gusta más, y cada vez tiene como más poder en mí.

Yo quiero terminar, porque hay que terminar en algún momento, ¿no? Yo quiero terminar contándoles esta experiencia, les voy a contar algo sobre mi experiencia de oración. Resulta que yo, como muchísimas personas, he tenido muchos problemas en la oración, muchísimos problemas, me cuesta mucho trabajo orar, rezar o como le quieran llamar, me cuesta trabajo, no es fácil para mí, espero sea más fácil para ustedes, pero para mí no es fácil orar.

Durante muchos años, -porque desde luego yo voy entrando en esa edad avanzada-, durante muchos años yo traté de hacer una oración que fuera buena, que fuera perfecta, que fuera recta, que fuera verdadera.

En mi experiencia, otra persona tendrá otra experiencia, ya esto no lo tomen como palabra de Dios, desde luego-, es simplemente mi experiencia, mi testimonio; en mi experiencia, todos los esfuerzos que he hecho por tratar de rezar bien, tratar de ser un verdadero orante, tratar de ser un santo orante, todo eso me ha fallado.

En cambio, cada vez que me he propuesto que mi oración sea hermosa ante Dios, he descubierto que puedo orar mucho tiempo y con un fruto y con un provecho que a mí mismo me impresiona, porque desde luego eso es regalo del Señor.

Es decir que cuando yo enfatizo en el poder que tiene la belleza es porque he visto que eso sirve, y eso sirve para una cantidad de cosas, ustedes no se imaginan la paz que le ha traído en mi corazón descubrir ese capitulo que casi nadie trata: la belleza de Jesús.

¡Miren, eso tiene un poder de traerle paz al alma como ustedes no se pueden imaginar! En este sentido me han ayudado muchísimo estas almas consagradas con las que he podido estar cerca, las vírgenes seglares, me han ayudado muchísimo.

Porque en muchas de estas mujeres he encontrado un amor tan encendido hacia Jesucristo, que yo que no soy mujer ni soy tan sensible en tantas cosas, de ellas he aprendido maravillosamente lo que significa descubrir algo de la belleza de Cristo y de ahí ha venido una cantidad de paz y una cantidad de bendición y una cantidad de fecundidad, que yo digo: esto viene de Dios.

De manera que no se nos olvide esa enseñanza: para la vida de oración, para la vida de consagración, para la vida de comunidad, por favor, la belleza, descubrir la belleza de Dios y buscar ser bellos ante el Señor; y número dos: la misericordia, entender la misericordia es imposible, porque es un océano infinito.

Pero podemos aceptar, podemos acoger la misericordia y podemos dejar que la compasión se apodere de nosotros, desde ese momento se nos simplifica la vida inmensamente, se nos simplifica inmensamente aceptar al hermano, vivir con el hermano, no juzgar al hermano.

Cuánto tiempo duré yo con los problemas, de que bueno: "¿Y cómo hace uno para no juzgar una cosa, cuando uno ve que está mal hecha y cuando uno ve que el tipo la está embarrando, cómo hace uno para no juzgar ahí, y cómo hace uno para no condenar?"

A medida que la belleza y la misericordia se apoderan del corazón, uno va encontrando otras maneras de mirar, incluso los propios defectos y los defectos de los demás. Estas dos armas secretas, la belleza y la misericordia, salvaron a Moisés. Estas dos armas secretas nos van a salvar también a nosotros, nos van a llevar muy cerca de Jesús y espero yo que nos van a ser verdaderos discípulos de Él..