I151007a

De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio de hoy está tomado del capítulo décimo de San Mateo. Puede sorprendernos la frase que indudablemente se destaca por sí misma: “No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada” dice Jesús. (Mt 10,34).

Puede sorprendernos porque precisamente uno de los nombres más bellos del hijo de Dios, es: “Príncipe de paz” (Is 9,5). También dice San Pablo: “Cristo es nuestra paz”. (Ef 2,14). Por eso quizás desconcierta encontrar el mensaje de hoy: “No vine a traer la paz, sino la espada”.

La lengua Aramea en la que predicó Cristo, hay una extensión de vocabulario sustancialmente menor de lo que vamos a encontrar en otras lenguas, incluyendo la misma nuestra; piensa por ejemplo en cuántos sinónimos y palabras relacionadas tenemos cuando se trata de hablar de la paz, vamos a tener la palabra paz en primer lugar pero también la palabra tranquilidad o calma, sosiego, son palabras que tienen una cierta relación; no debemos esperar que en la lengua de Cristo hubiera una palabra distinta para decir, sosiego, calma, tranquilidad, paz, armonía y otras parecidas. Esto quiere decir que en las palabras del Señor seguramente hay una riqueza que tenemos que encontrarla no simplemente valiéndonos de un diccionario, sino también de un contexto general de la vida de Cristo; es evidente por ejemplo que cuando Él dice que no ha venido a traer paz sino espadas, no lo dice como una consigna de un guerrillero, ese no es el modo de Cristo, lo sabemos por el contexto de su vida, por lo que Él hizo, por otras predicaciones suyas y si tomamos ese contexto más amplio, entonces encontramos que la palabra más apropiada para el texto de hoy sería: “yo no he venido a traer tranquilidad”. La tranquilidad es propia de quien no tiene ningún problema, amenaza, conflicto, disgusto. Cristo no viene a traer esa clase de bienestar y tranquilidad, más bien se cumple lo que dice la famosa canción del Padre Zezinho: “Jesucristo me dejó inquieto”.

Cristo viene a traer inquietud, dinamismo, movimiento a nuestra vida y no solo eso, Cristo también nos intranquiliza; porque si somos fieles a Él, vamos a encontrar que entramos en conflicto con falsos valores establecidos en nuestro mundo. Si en tantos lugares actuar de una manera corrupta, incluyendo el ganar dineros ilícitamente, por ejemplo dineros públicos, si en tantos lugares, eso es entre comillas normal, quiere decir que el cristiano que no comulgue con eso va a entrar en conflicto, a eso se refiere el texto de hoy.

Es evidente que esa clase de conflicto la necesitamos, porque los cristianos sin conflicto, los perpetuamente tranquilos, los que ven por ejemplo que la familia se está desmoronando a pedazos y se quedan tranquilos diciendo: “que los tiempos son así, antes el matrimonio duraba, era entre hombre y mujer”; los que tienen esa tranquilidad, están traicionando al Señor. Es importante intranquilizarnos, ponernos en movimiento y descubrir que su Palabra quiere ser eficaz en nuestras vidas.