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De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20030714

Título: Si tomamos en serio la Palabra del Señor, debemos tomar en serio el problema de la vida

Original en audio: [16 min. 54 seg.]


Fijemos nuestra atención, hermanos, en la primera lectura. Es un relato que conocemos y precisamente ese es el peligro, que es un relato que conocemos. Uno oye con más cuidado lo que no conoce; oye mas distraídamente lo que ya conoce.

Por eso los relatos más difíciles de escuchar son los relatos que uno ya ha escuchado, como cuando sale la parábola del sembrador, como que la mente, que es un poco perezosa a veces, dice: "Ah, parábola del sembrador, ya sé qué es eso", y click, apaga y deja de escuchar.

Un verdadero enamorado de la Palabra de Dios no hace eso, sino que cuando escucha un relato que ya antes ha escuchado, se hace un propósito interior: "Por alguna razón el Espíritu de Dios me regala este texto hoy, ¿qué me quiere decir el Señor hoy? ¿Qué nuevo me regala el Señor hoy?"

Tratemos de buscar ese regalo de hoy en la Palabra que Dios nos da hoy, porque esta Palabra la dio Dios en un cierto momento, pero la dio para cada momento.

Lo que sucedía, como digo, es conocido. Resulta que llegaron los hebreos a Egipto, y eran unos pocos, pero se fueron multiplicando, fueron creciendo; pero lo grave y lo que preocupa al Faraón no es, como uno podría pensar al principio, que los hebreos fueran tantos, ese no era el problema. El problema es que no se mezclaban.

Y este detalle puede ser nuevo para nosotros. Sabemos que el Faraón detestaba a los hebreos, pero no sabemos cuál era la razón de su odio. La razón de su odio era que los hebreos no se mezclaban, no era porque fueran muchos, sino porque no se mezclaban.

Y por eso se le ocurre un método brutal para obligar a los hebreos a mezclarse con los egipcios, el método brutal es: si nace un niño, entonces lo matan, método sencillo, económico: echarlo al Nilo; si nace un niño, lo matan.

Es decir, él quería que quedaran únicamente mujeres, que tarde o temprano necesitarían o querrían casarse, o serían presa fácil de los deseos, las pasiones, los contratos, o los matrimonios de los egipcios.

De esa manera tendrían que mezclarse los egipcios con las hebreas, y se acababa eso de que hubiera un pueblo dentro de otro pueblo. Porque el problema que estaba viviendo el Faraón era ese exactamente.

El problema no es que fueran muchos. A los faraones siempre le gustó tener muchísima gente, y sabemos que los faraones reinaron por miles de años en las tierras de Egipto, de manera que ellos no se sentían mal con que hubiera mucha gente. El problema de ellos es que eran muchos pero no se mezclaban. Y este es el primer elemento que quisiera que nos quedara bien grabado.

Bueno, ahora hagámonos la siguiente pregunta, la siguiente pregunta perfectamente natural es: ¿por qué no se mezclaban? O también: ¿por qué al Faraón le preocupaba que estos no se mezclaran? La segunda es fácil de responder porque el texto mismo lo dice.

El Faraón hace unas cuentas que son las cuentas de la lógica implacable, las cuentas de la lógica política. El Faraón hace estas cuentas: "Si tengo un pueblo dentro de mi pueblo, cuando vengaa otro pueblo, entonces le pueblo dentro de mi pueblo se alía con el otro pueblo y acaban con mi pueblo".

Que podemos traducir de la siguiente manera para que suene menos a trabalenguas: "Cuando llegue una nación extranjera, como los hebreos nunca han sido totalmente nuestros, entonces los hebreos se van a aliar con los extranjeros y van a acabar con nuestros egipcios". Esa preocupación es razonable.

Y de hecho, pues esta ha sido una de las circunstancias que ha rodeado al pueblo judío, pero en ese momento sería mejor hablar de pueblo hebreo; pero una de las cosas que ha acompañado al pueblo judío a lo largo de la historia ha sido eso.

Y la desconfianza que los judíos han despertado, la han despertado por eso, porque no se mezclan demasiado. Porque permanecen entre ellos, porque no se integran completamente en la cultura a la que llegan, y esto termina por engendrar desconfianza, así ha sucedido a lo largo de los siglos. Es una de las raíces del antisemitismo.

Ahora pasemos a la otra pregunta: ¿Y por qué los hebreos no se mezclaban? Pues no se mezclaban porque se sentían herederos de una promesa, los hebreos sentían que pertenecían a una promesa. Toda la historia del pueblo de Dios está basada en promesas, y la primera de esas promesas es la que encontrábamos hace unos días en la Santa Misa, cuando Dios habla a Abraham y le dice: "De ti sacaré un pueblo" Génesis 12,2.

Los hebreos se sentían hijos, descendientes de Abraham, descendientes de la promesa, sentían que los egipcios, no importa lo que hicieran, eran otro pueblo, eran otro cuento; ellos se sentían los herederos de la promesa, sentían que su vida, que su familia, que su ser provenía de esa promesa que Dios había hecho.

Por otra parte, en estos tiempos a los que nos estamos refiriendo, esto sucede más o menos catorce siglos antes de Cristo; en estos tiempos, la pertenencia a una familia, y la pertenencia a una cultura, y la pertenencia a una lengua, y a una religión, y a una tierra, todo eso estaba demasiado mezclado.

Pertenecer a una tierra era pertenecer a una cultura, a una familia y a una religión; todo eso estaba muy combinado.

Y la religión de los egipcios era una religión radicalmente incompatible con la fe de los hebreos; ellos no se mezclaban porque se sentían herederos de una promesa, y en ese sentido tenían una esperanza; y ellos no se mezclaban porque tenían una fe, una fe que no existía entre los egipcios.

Es decir, los hebreos, en últimas, no se mezclaban porque tenían una cierta fe y porque tenían una cierta esperanza. La fe y la esperanza los separaban de los egipcios.

Bueno, esa es más o menos la situación, ese es el cuadro que nos encontramos.

El método del Faraón, pues ya vimos cuál fue, ¿no? El método del Faraón es muy sencillo: "Si es niño, al Nilo; si es niña, la dejan con vida" Él intenta una política de control natal.

Descubriremos a lo largo de la historia que todos los imperios tienen que implementar políticas de control natal, todos los imperios; y descubriremos a lo largo de la historia que Dios, a través de sus pobres, se burla de las políticas de control natal.

Desde las esterilizaciones con engaño en la India, hasta las esterilizaciones forzadas en Perú y otros lugares de América Latina, hasta las campañas en contra de los hogares luminosos, y la propaganda de métodos anticonceptivos, por todas partes y en todos los lugares se intenta disminuir el índice de natalidad, se intenta controlar la natalidad.

Los imperios siempre intentan adueñarse de la vida, también los imperios que conocemos en nuestro tiempo. Noticia fresca, por lo menos me la encontré apenas hoy: en este momento en Europa, estamos hablando del año 2003, en este momento en Europa hay una cierta proporción entre las personas laboralmente activas y las personas que allá llaman laboralmente pasivas; laboralmente pasivo es el pensionado básicamente.

Y hay una proporción; es decir, en este momento en Europa están en proporción de 1 a 1. Esto significa que, como se va envejeciendo el continente europeo, porque todos los países de Europa tiene tasas de natalidad incapaces de mantener la población, como se está disminuyendo el continente europeo, en este momento, por cada persona pensionada, hay una persona con trabajo en Europa.

Esto significa que cada persona que está trabajando, está sosteniéndose a sí mismo y está sosteniendo a un pensionado. Eso todavía no es crítico, y si uno va a Europa, pues ve mucha abundancia, ve mucha prosperidad, ve mucha tecnología.

El problema está en que si la tendencia sigue como va, dentro de poco lo que vamos a encontrar es que cada persona que tenga trabajo, tendrá que sostener a más de un pensionado. Y los sistemas de prevención social, y los sistemas clínicos, hospitalarios y tecnológicos no dan a basto para esto.

Esto es muy interesante porque, en la medida en que estos países se van quedando sin gente y se van envejeciendo, y se van encontrando con esa desproporción entre población laboralmente activa y población laboralmente pasiva, empiezan a depender de los inmigrantes.

De manera que se presenta este cuadro tan paradójico: los inmigrantes son al mismo tiempo la única solución que tiene Europa y el problema más grave que tiene Europa, por lo menos así lo piensan ellos.

Europa es el continente que en este momento está registrando como problema número uno, los inmigrantes, y como única solución, los inmigrantes.

Y es una cosa muy graciosa porque este tema se va a agudizar en lo próximos años. La edad media de Europa se encuentra felizmente en los treinta y ocho años, considero que es una edad muy hermosa, bellísima; la edad media de Europa está en treinta y ocho años, pero la edad media del continente europeo, hacia el año 2050 está en cuarenta y ocho años, si las previsiones actuales siguen.

Es decir que será una población tan absolutamente reumática y parkinsoniana, que no sabemos qué van a hacer, no tienen ni idea que van a hacer.

Entonces, una de las maneras de aplicar este texto a la realidad del mundo es esa, ver cómo los imperios intentan disminuir y disminuir la natalidad, y como que Dios les sale por otro lado, ¿no? Como que Dios siempre mete gol por otro lado.

Y el gol de Dios siempre son sus pobres, porque son las naciones inmigrantes, porque son las naciones pobres las que en últimas resultan aportando la gente que le da la vuelta a la arepa y que cambia el centro de poder para otro punto.

Eso es algo interesante. Sin embargo no debemos mirarlo como una buena noticia. Porque resulta que en los países cristianos, entran de tal manera los criterios de liberación sexual que implica bajar la natalidad porque la gente no quiere embarazarse.

Entra de tal manera la liberación sexual en los países cristianos, que los únicos países que efectivamente están multiplicándose al ritmo de poder dominar el mundo son los países musulmanes.

Esto pareciera indicar que en la segunda mitad del siglo veintiuno, a menos que haya sucedido algo particular, los musulmanes serán mayoría absoluta como población en el mundo, y habrán accedido a los principales centros de poder y de decisión también en Europa.

Es decir que el sueño, que no se logró realizar por allá en los siglos noveno o décimo o duodécimo en la España que estaba peleando contra los moros, el sueño musulmán de invadir a Europa se va a lograr finalmente en el siglo veintiuno, si las cosas siguen como van, porque se multiplican los musulmanes y entonces los cristianos o se olvidaron de su fe o no quieren reproducirse o están muy ocupados explorando qué significa ser homosexual.

Ese es el mundo en el que nos encontramos. Entonces es una cosa muy graciosa, es paradójica, es dolorosa, es chistosa, en fin, tiene muchas facetas.

Porque parece que el fenómeno del homosexualismo, por ejemplo, que se está multiplicando tanto en en mujeres y en hombres, ese fenómeno del homosexualismo va a ser vencido, no por la lógica, no por los argumentos, sino por el problema de que los homosexuales se reproducen demasiado poco.

Esta manera de hablar es para decir dos cosas. Primera: todos los imperios intentan controlar, dominar la natalidad, intentan dominar la vida. Número dos: Dios sabe meter sus goles, Dios sabe cómo conduce la historia. Y número tres: Nosotros, si tomamos en serio la Palabra del Señor, debemos tomar en serio el problema de la vida.

Lo que está sucediendo en nuestros países, en la medida en que se multiplique una mentalidad de anticoncepción y de aborto, a largo plazo es otorgar el gobierno del mundo a los imperios musulmanes.

Sería muy interesante comentar cómo esto se sigue dando en muchas otras partes y qué tipos de frenos podrían encontrarse, pero por ahora quedémonos solamente con esa enseñanza.

Tenemos una responsabilidad frente a la historia. El asunto de defender la vida, luchar contra el aborto, defender la familia no es un asunto solamente de principios, es un asunto de supervivencia; en ello estriba el rostro que tendrá el mundo en los siguientes años.

Que Dios nuestro Padre nos regale nuevos líderes, -como va a aparecer muy pronto Moisés en estas lecturas de la Misa-, que nos regale nuevos líderes que sepan despertar la conciencia del pueblo de Dios, que sepan convocar a este pueblo y llevarlo a adorar al único Creador.

Amén.