I145003a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 20110708

Título: Original en audio: [4 min. 27 seg.]


Hoy tenemos en el evangelio la continuación del discurso apostólico, es decir, de aquel texto del capítulo décimo del evangelio según San Mateo en el cual Jesús está dando instrucciones a sus Apóstoles cuando los envía a predicar.

Recordemos, sin embargo, que Jesús envió más de una vez a sus Apóstoles, hasta cierto punto, este primer envío se puede mirar como una especie de aprendizaje, es también un entrenamiento, en el lenguaje de las comunidades religiosas quizás cabría utilizar la palabra "noviciado" o "ejercitación apostólica".

En todo caso lo que Jesús les dice no tiene mucho de ficción, más bien lo que aparece es la cruda y dura realidad; si algo se puede criticar de Cristo no será que es un iluso o que esté vendiendo fantasía. Jesús lo que vive y lo que predica es la dura y cruda realidad.

Efectivamente, les dice que van como ovejas en medio de lobos, y les anuncia toda clase de adversidades, problemas, dificultades, contradicciones. Esto puede parecer extraño porque uno diría: "Bueno, si se trata de un primer envío, que por lo menos los anime", pero ¿qué sentido hubieran tenido unas palabras, quizás muy dulces dichas de parte de Cristo, si luego esas mismas palabras se iban a ver desmentidas en la primera clase o el primer poblado al que llegaran?

Jesús prefiere más bien plantear las cosas de un modo rudo pero de un modo que prepara para el camino. Al mismo tiempo les está recordando que la fortaleza de ellos no debe provenir del éxito exterior, y esta es una de las grandes lecciones para un evangelizador: si el evangelizador depende del éxito exterior y el éxito es retribución, sonrisa, agradecimiento, afecto, acogida, aplauso. Si el evangelizador depende de estas cosas, entonces pronto caerá en varios males, y el primer mal es que ya su agilidad se va a perder.

A todos nos gusta estar más allí donde somos mimados, bien recibidos, aplaudidos, muy queridos. Pero el Evangelio no puede seguir simplemente ese criterio, porque es posible que ese Evangelio lo estén necesitando más aquellos que no lo agradecen tanto. Entonces hay un peligro en apegarse al agradecimiento y al éxito.

Otro peligro es que muchas veces las personas que nos rechazan, en realidad quieren que nosotros cambiemos el mensaje. Esto le sucede continuamente a nuestra Iglesia Católica. Como la Iglesia tiene enseñanzas tan claras, por ejemplo en la defensa de la vida y en la defensa de la familia, hay mucha gente que se refiere a la enseñanza de la Iglesia como diciendo: "Con ese mensaje nunca vas a logar nada", y como diciendo: "La Iglesia tendrá que cambiar: tendrá que cambiar en la ordenación de mujeres, tendrá que cambiar en lo que dice sobre anticoncepción artificial, tendrá que cambiar sobre matrimonio gay", y si la Iglesia dependiera de la aprobación de la gente, y si la Iglesia dependiera de los aplausos del mundo, tendría que cambiar.

Pero la Iglesia, y eso es lo que aparece claramente en el texto de hoy, no depende de ese tipo de aprobación, no depende de esa clase de acogida y de aplauso; es decir, el discípulo que va preparado por Jesucristo, va preparado también en la independencia, no depende, y el hecho de no depender del mundo y sí depender de Dios, da una soberana libertad para predicar el mensaje completo, con toda su fuerza, con toda su hermosura