I134003a

De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio del día de hoy, está tomado del capítulo noveno de San Mateo. Cristo tiene frente a sí, a un paralítico, pero lo primero que le dice no es “levántate”; no levanta primero su cuerpo, sino levanta primero su ánimo y sobre todo levanta primero su alma, le dice: “Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados” (Mt 9,2). Podemos aprender de éste texto, lo que podríamos llamar el orden que Cristo quiere, primero va lo interior y luego va lo exterior, primero está el perdón y luego está la curación. Primero rectificar las intenciones, asegurar los fines, y luego ya vendrán los caminos y los medios. Creo que es una gran enseñanza, porque el mundo en el que vivimos, le da enorme importancia a los medios y le da muy poca importancia a los fines.

¿Qué llamamos medios?

Fundamentalmente aquello que nos otorga el dinero, aquello que viene a nosotros con el poder, aquello que queda en nuestras manos con la fuerza de la tecnología. El caso de la tecnología, es muy evidente, la tecnología pone en nuestras manos una cantidad de recursos y medios, y lo mismo que el dinero y el poder, se pueden utilizar bien o mal. Se puede utilizar Internet para evangelizar y es muy bueno, pero también se puede utilizar para envenenar el corazón de la gente, por ejemplo con odio, racismo, obscenidad, vulgaridad,; el Internet es un medio y la abundancia de medios, viene bien si están claros los fines, pero si no sabemos para qué utilizaremos lo que tenemos, entonces los medios pueden convertirse en dueños de nosotros, como decía el Papa Francisco: ”Hay un momento en que no tenemos las riquezas, sino que las riquezas nos tienen a nosotros”. Si no tenemos claros los fines, entonces las cosas que deberían ser medios se adueñan de nosotros y somos nosotros los que terminamos sirviendo a las cosas; hay gente que vive como esclava tratando de conseguir más y más, ya sea poder o dinero; ejemplo: narcotraficantes, algunos esmeralderos que son esclavos enjaulados.


La lectura de hoy nos pone en la ruta de asegurar primero los fines, por eso Cristo quiere primero sanar, curar el corazón del paralítico, para que ese corazón sepa estar donde debe estar, y para que teniendo una ruta clara, la salud recuperada no sea ocasión de pecado sino camino de vida y de santidad para él.