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'''Original en audio: 8 min. 45 seg.'''
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Con la bondad del Señor y de su Espíritu, meditemos un poco en el texto de la primera lectura, que es un testimonio de la oración de intercesión,y que tiene escondidos muchos amables tesoros para nosotros.
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Lo primero es esa confianza entre Dios y Abraham. Realmente lo trata como a un amigo. "¿Es que le puedo ocultar a Abraham lo que pienso hacer?" (''véase'' Génesis 18,17).
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Y ya alguno de los profetas, llamados menores, no sé si es Amós u Oseas, el que dice: "Nada hace el Señor sin revelárselo a sus profetas" (''véase'' Amós 3,7).
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Hay que llamar bienaventurados, entonces, a los profetas, porque pueden ser considerados amigos de Dios, porque Dios les cuenta sus designios, sus planes, porque Dios los trata con intimidad y con cercanía.
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Esa cercanía, sin embargo, no es asunto de compinchería, sino es asunto de la salvación que está en juego. Las razones que aparece dándose Dios para hablarle a Abraham, son muy claras: "De Abraham va a nacer un pueblo. Ese pueblo hay que instruirlo, y es necesario que Abraham sepa instruir" (''véase'' Génesis 18,18-19).

Revisión del 10:05 24 jun 2011

Fecha: 19990628

Título: La oracion de intercesion es grande por Aquel a quien acudimos

Original en audio: 8 min. 45 seg.


Con la bondad del Señor y de su Espíritu, meditemos un poco en el texto de la primera lectura, que es un testimonio de la oración de intercesión,y que tiene escondidos muchos amables tesoros para nosotros.

Lo primero es esa confianza entre Dios y Abraham. Realmente lo trata como a un amigo. "¿Es que le puedo ocultar a Abraham lo que pienso hacer?" (véase Génesis 18,17).

Y ya alguno de los profetas, llamados menores, no sé si es Amós u Oseas, el que dice: "Nada hace el Señor sin revelárselo a sus profetas" (véase Amós 3,7).

Hay que llamar bienaventurados, entonces, a los profetas, porque pueden ser considerados amigos de Dios, porque Dios les cuenta sus designios, sus planes, porque Dios los trata con intimidad y con cercanía.

Esa cercanía, sin embargo, no es asunto de compinchería, sino es asunto de la salvación que está en juego. Las razones que aparece dándose Dios para hablarle a Abraham, son muy claras: "De Abraham va a nacer un pueblo. Ese pueblo hay que instruirlo, y es necesario que Abraham sepa instruir" (véase Génesis 18,18-19).