I123005a

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Título: Aprendamos a interpretar la palabra de Dios en cuanto a los frutos, que no se refiere únicamente a los frutos buenos sino a todos los frutos.

Fecha: 20120626

Original en audio: 4 min. 3 seg.


La manera como enseña nuestro señor Jesucristo tiene tanta pedagogía, indudablemente estamos ante un maestro consumado, un maestro, que no lo olvidemos, tuvo que enseñar en circunstancias muy difíciles.

Cuando en algunas oportunidades me encuentro, por ejemplo, con que los micrófonos que no funcionan en un auditorio o en un templo o me encuentro con que la gente está muy inquieta, muy dispersa o me encuentro con que el ambiente está demasiado frío o demasiado cálido, cuando mi propia sensibilidad se pone quizás demasiado quisquillosa, con esas cosas, siempre me ayuda a recordar que Cristo tuvo que predicar y tuvo que enseñar en circunstancias muchísimo mas difíciles, sus salones de clase a menudo eran al aire libre, con todas las distracciones y con todas las dificultades acústicas y la gente no tenía como tomar notas, de modo que podemos decir que Cristo tuvo que llevar hasta el extremo sus habilidades, sus inmensas capacidades pedagógicas para que su palabra realmente "calara" en la mente de la gente, para que sus enseñanzas llegaran ahí a ese centro del corazón donde El quería llegar y eso explica por qué muchas de sus enseñanzas están en forma de narraciones, de parábolas.

La mente humana recuerda con mucha más facilidad lo que son las parábolas. Cuando nosotros nos acercamos con enseñanzas abstractas, pues tenemos dificultades para entender o para recordar, las narraciones son más fáciles para recordar y lo mismo ciertas frases, ciertos giros que son paradójicos, como aquello que lo primero va a ser lo ultimo o como aquello de que si te golpean pon la otra mejilla o lo que dice Cristo de que arráncate ese ojo que te hace pecar.

Esa manera de hablar es supremamente gráfica y tiene una capacidad de llegar a nuestra memoria, una capacidad de quedarse en nuestra memoria. Hoy por ejemplo nos encontramos con una de las frases de Cristo “por sus frutos los conoceréis” San Mateo 7,16 y alguien puede decir bueno, esa frase resume lo que realmente importa.

Por ejemplo, hace unas semanas el papa Francisco estaba refiriéndose a los ateos, invitando a los ateos a que hicieran obras buenas, entonces ya muchos en la prensa estaban diciendo “bueno pues para el papa lo importante no es si uno es ateo o no es ateo” lo importante es que uno haga cosas buenas y si uno hace cosas buenas entonces ahí sí, como dice el texto del capítulo sexto de san Mateo, que dice "por sus frutos los conoceréis"San Mateo 7,16 y si los frutos son buenos entonces está bien.

Pero hay que tener cuidado con esa manera de razonar, porque lo mismo que vemos con otro texto del evangelio, al referirnos a los frutos, pues vamos a ver qué frutos son esos, si son frutos únicamente para la tierra o si son frutos también para el cielo.

Una persona que evangeliza, un misionero con su predicación, quizás no deja demasiadas urbanizaciones terminadas, quizás no va a repartir millones y millones de mercados, quizás no va a solucionar el problema de la malaria en el mundo; pero está ofreciendo otro tipo de bienes, está ofreciendo otro tipo de bien, otro tipo de fruto, o sea que esa frase la dijo Cristo, para que quede grabada en la memoria, pero la manera correcta de interpretarla es teniendo en cuenta todo el rango de frutos, hay frutos que son terrestres y hay frutos que son verdaderamente celestes.

Estoy seguro que Cristo no estaba pensando únicamente en las cosas de esta tierra, porque El muchas veces nos habló de cuál es nuestra verdadera referencia, estaba en nuestro Padre del cielo.

Que esta enseñanza quede grabada en el corazón y la interpretación correcta también.