I122005a

De Wiki de FrayNelson
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La primera lectura del libro de hoy, está tomada del libro del Génesis, el primer libro de la Biblia, en éste caso es una lectura tomada del capítulo 13.

Cuando escuchamos del día de ayer el primer llamado que Dios le hace a Abraham, también encontramos un detalle y es que Abraham sale con todas sus pertenecías, con su esposa Sara, hijos no tienen, pero si va un sobrino de Abraham, un hombre llamado Lot, que va con su familia y las cosas parecen marchar bien, la bendición de Dios se deja sentir sobre Abraham y Lot. Curiosamente el lenguaje que tiene Abraham con Lot, es de hermano, y éste es un dato que tiene su importancia, porque nos muestra que en la Biblia con mucha frecuencia la palabra hermano se utiliza más o menos como decir pariente.

Si eres católico alguna vez habrás escuchado que los protestantes dicen que Cristo tuvo que haber tenido otros hermanos, hijos de José y María porque en la Biblia habla de los hermanos de Jesús. Pero nos damos cuenta en el texto de hoy que la palabra hermano, muchas veces tiene esa amplitud, y por eso aunque técnicamente hablando Abraham y Lot eran tío y sobrino, ya ves que se trataban como hermanos, pero hermanos que tienen disputas por lo visto. La bendición de Dios que se deja sentir en una prosperidad material se convierte en una causa de riña y finalmente en causa de división, este dato tiene su eco de lo que sucedió cuando los primeros hermanos sobre éste planeta según el Génesis, entraron en conflicto, recordamos que los hijos primeros de Adán y Eva fueron Caín y Abel, y estos dos que eran hermanos entraron en conflicto, tenían el mundo entero para repartirselo y por envidia de Caín entraron en conflicto. Con Abraham hay un nuevo comienzo, una nueva relación que se establece entre Dios y la humanidad y eso lo notamos en la manera como Dios se dirige a Abraham y en las promesas que le hace, pero hay un pariente llamado Lot y una vez más hay conflicto entre hermanos y parientes (cf. Gn 13,7-8); la aparición de éste conflicto, es como un recordatorio de la gravedad y la profundidad del pecado, ya que la acción del pecado hace que lo que Dios nos da para abundancia, alegría, bienestar y prosperidad lo echamos a perder convirtiendo en escasez y división, por supuesto no es la intención de Dios, pero si en la mezquindad y codicia que hace presa en el corazón humano por el pecado. Esta reflexión adquiere todavía más relieve cuando nos damos cuenta de que Lot al escoger la tierra que le parece mejor, toma aquella parte que es más semejante al Edén, lo dice expresamente el capítulo 13 del Génesis. Abraham le dice a Lot que escoja la tierra izquierda o derecha y él tomará el camino contrario porque Abraham no quiere pelear con Lot, y el criterio que sigue Lot es escoger el paraíso, es decir la máxima abundancia y placer (cf. Gn 13,8-12).

Después en el mismo libro del Génesis vemos que esa elección le resulta cara (cf. Gn 13,13); lo que se quiere destacar aquí es que cuando el corazón está en pecado la abundancia se convierte en ruina y lo que iba a ser prosperidad se convierte en causa de división. De un modo muy práctico podemos aplicar esta enseñanza también a nuestros hogares, a veces encontramos familias en las que ha habido muchos bienes, pero cuando llega el momento de una herencia, esa abundancia se convierte en ruina emocional y más tarde ruina económica y lo que Dios había dado para prosperidad y bendición, se convierte en causa de división. Hay una aplicación muy práctica de esto, si nos damos cuenta de que el corazón no está limpio y no reina Dios, incluso lo bueno se convierte finalmente en causa de mal, pero cuando Dios está reinando pasa exactamente lo contrario, incluso lo malo se convierte en causa de bien.