I122001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19990622

Título: El que va por la puerta estrecha tiene su objetivo preciso y alcanzara la salvacion

Original en audio: [9 min. 21 seg.]


Hay una relación entre las dos lecturas que hemos escuchado. En ambos casos, se trata de una alternativa. La primera alternativa en el libro del Génesis está entre Abraham y Lot; Lot ha venido prosperando a la sombra de Abraham; ya es tanta la prosperidad que Dios les ha concedido, que ya se presentan dificultades y riñas entre los pastores de uno y otro.

Entonces hay que hacer una elección, y Abraham, que es el que tiene mayor autoridad entre ellos dos, le dice a Lot que elija: "Si tú vas por la derecha, yo tomo la izquierda y si tú tomas la izquierda, yo tomo la derecha" Génesis 13,9.

Lot, joven y bastante ansioso, bastante generoso en sus deseos, mira la mejor parte del país, la del valle del Jordán; esa mejor parte se parece al camino amplio y espacioso del que habla Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio.

Cristo nos habla de dos puertas: la puerta estrecha y la puerta ancha: "Ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición" San Mateo 7,13.

La región que escogió Lot fue la región precisamente próspera, la que tenía las tierras de regadío, la que parecía un jardín de Dios, la que parecía como Egipto en su prosperidad. Esas dos comparaciones, Edén y Egipto, son importantes para el propósito del autor.

Lot, pues, escogió el camino ancho, le queda entonces a Abraham un camino estrecho, le queda la tierra que no era la mejor tierra; sin embargo, es a Abraham a quien le habla Dios y le dice: "Bueno, ahora que ya repartieron, mira tú los cuatro puntos cardinales, mira y recorre, porque en realidad todo será tuyo" Génesis 13,14.

Eso se parece a lo que dice Jesucristo: "Qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la vida" San Mateo 7,14. Es estrecho, pero luego se ensancha, con la anchura que tiene la vida.

Así le pasó a Abraham, primero le tocó la tierrita que no era tan bonita, pero ya luego Dios le dice: "Mira, tuya será toda esta tierra, y tuya será una inmensa descendencia, una descendencia incontable" Génesis 13,15.

De manera que estas dos lecturas se complementan maravillosamente, y el mensaje que nos dan es: buscar la puerta estrecha, evitar la puerta ancha.

Pues ya ahí podríamos parar, el problema es saber cuál es la puerta estrecha y es saber también por qué no se puede escoger la puerta ancha. Por qué no se puede escoger la puerta ancha lo podemos deducir de la descripción que se hace de la tierra que escogió Lot, no quiero volver sobre eso.

"Lot levantó los ojos y vio toda la llanura del Jordán, toda llena de regadío, antes de destruir el Señor Sodoma y Gomorra" Génesis 13,10; era la perdición de la que luego nos habla Cristo en el Evangelio.

"Levantó los ojos, vio la llanura toda llena de regadío,como el jardín de Dios, como Egipto hasta llegar a Segor" Génesis 13,10. Esas comparaciones son importantes.

"Como jardín de Dios" Génesis 13,10; jardín de Dios es el nombre que tiene el Edén en el Génesis, eso es un jardín de Dios. De manera que cuando ve esa inmensa tierra, ve como el retorno al paraíso; ¿pero qué nos dice el Génesis sobre el paraíso? Nos dice que después que Dios sacó del paraíso a nuestros primeros padres, puso a un Ángel con una espada, para que no se devolvieran.

Una interpretación infantil de este pasaje diría: "Pues como Dios estaba bravo, entonces ya no los dejó jugar más en el jardín, como una mamá que se pone brava porque se portaron mal, entonces ya no los deja jugar en el patio".

Pero esa interpretación infantil hay que superarla, no se nos olvide el Credo:"Todo lo que Dios ha hecho lo ha hecho por nosotros y por nuestra salvación", no es porque Dios esté bravo.

Si Dios puso ese Ángel, según la imagen que utiliza el autor del Génesis, si Dios puso ese Ängel con esa espada de fuego, es porque ese no es el camino de la salvación; es porque esa prosperidad es engañosa; es porque esa abundancia nos vuelve fácilmente idólatras.

El jardín de Dios, ese Edén no es el lugar de la salvación, y si Dios pone el Ángel ahí, no es porque esté bravo ni para regañarlos, sino porque quiere que se salven, además, la punta de la espada del Ángel no deja entrar en el paraíso y sí apunta hacia la Cruz; lo contrario de ese paraíso es el camino que lleva finalmente hacia la Cruz.

De modo que el peligro de la puerta ancha, es el peligro de la prosperidad, es la tentación de la abundancia, que hace que la vida se vuelva como se había vuelto la vida de los de Sodoma, una vida muelle, una vida dedicada al placer, una vida en la que cada uno se encierra en sí mismo.

La abundancia tiene sus tentaciones, por algo dice San Pablo que: Cristo nos enriqueció con su pobreza" 2 Corintios 8,9; en la Segunda Carta a los Corintios, San Pablo dice que: "Cristo Nuestro Señor se hizo pobre, para enriquecernos" 2 Corintios 8,9. Uno pensaría: "Pues para enriquecernos con las riquezas que Él dejó", pues no, es para enriquecernos con su pobreza.

La pobreza de Cristo es una riqueza para los discípulos de Cristo. Cristo a sus discípulos no les participa de las riquezas que Él no tuvo, pero les participa de la pobreza que sí tuvo.

De modo que la pobreza de Cristo, ese despojo de Cristo, ese camino ágil de Cristo, como dice hermosísimamente un himno de la Liturgia de las Horas, para el día de Santa Clara de Asís; Clara, dice el himno con lenguaje poético, que ahora no recuerdo, pero el sentido es: nada distrae la mirada de Clara; va por el mundo, pero nada le distrae, nada distrae su paso, nada distrae su rutina.

Andar por la puerta estrecha es eso: es andar sin distracciones, es tender siempre hacia el Señor, amarlo y preferirlo sobre todas las cosas; o como dijo el otro poeta, San Juan de la Cruz, "es no dejarse atemorizar por las fieras y y no dejarse seducir por las flores".

Ni la prosperidad que nos llegue, ni los ataques que nos lleguen; vamos hacia nuestro objetivo; el que va hacia un objetivo, el que está buscando con constancia un objetivo y ese objetivo es esa gloria de Dios; el que está buscando ese objetivo y va derecho a ese objetivo, tiene que entrar por una puerta estrecha, porque lleva un camino derecho hacia ese objetivo.

En cambio, el que se dispersa, ese sí puede irse por uno y por otro lado, y ese necesita puertas muy anchas, para que quepan todos sus apetitos, todos sus anhelos, todos sus deseos, todas sus codicias y todas sus concupiscencias; el que está disperso necesita puertas anchas; el que está preciso necesita y le basta una puerta estrecha.

De modo que podemos traducir este evangelio en términos sorprendentes, en un solo mandato: Sea preciso, sea cada vez más preciso; céntrese, céntrese cada vez más en su objetivo, ¿a qué fue que vino? ¿En qué es que está? ¿Para dónde va? Sea preciso.

Mantenerse en la precisión del objetivo es caminar por la puerta estrecha, y dispersarse es ir por la puerta ancha. Claro, el que va por la puerta ancha, pues se perderá, perderá sus fuerzas y su corazón quedará engarzado en tantos ídolos; el que va por la puerta estrecha, el que tiene su objetivo preciso, en ese objetivo encontrará salvación, encontrará vida abundante, y finalmente todo el país será para él.