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Fecha: 19990618

Título: Tres razones por las que el sufrimiento es muy importante para los servidores de Cristo

Original en audio: [11 min. 09 seg.]


Se complementan maravillosamente las dos lecturas de hoy. San Pablo, que por las circunstancias polémicas en que se encuentra tiene que hablar de sí mismo, tiene que hablar de sus sufrimientos, ¿y qué nos presenta? Una vida de dolores.

Yo no sé los que piensan comprometerse con Cristo si han meditado en este texto del capitulo once de la Segunda Carta de los Corintios. ¿Qué es seguir a Cristo sino correr la suerte de Cristo? ¿Qué es seguir a Cristo sino que a nosotros nos pase lo que al Él le pasa? Y si la vida de Cristo estuvo marcada por el cansancio, por la incomprensión, por la soledad, pues esas son las características de los servidores de Cristo. Eso es lo que podemos esperar, esa es la herencia nuestra.

Si esa tendencia hubiera triunfado, pues a estas alturas de la vida todos tendríamos que seguir cumpliendo con la Ley de Moisés.

Después de que Pablo pasaba predicando por las comunidades, gente entrometida se iba como detrás del él causando desorden, añadiéndole cosas al Evangelio. Sobre todo se trataba de ese grupo que conocemos como los “judaizantes”, es decir, los que creían que la salvación de Cristo no se podía completar si no se cumplía integralmente con la Ley de Moisés. Si esa tendencia hubiera triunfado, pues a estas alturas de la vida todos tendríamos que seguir cumpliendo con la Ley de Moisés.

Pablo entra en discusión con esta tendencia en muchos lugares: en la Carta a los Gálatas, en la Carta a los Romanos, también aquí en esta Segunda Carta a los Corintios. Y en ese contexto de discusión están estas palabras. "Son tantos los que presumen de títulos humanos, que también yo voy a presumir” 2 Corintios 11,21. Y muestra Pablo cómo en esos títulos que servían de orgullo aquellos judaizantes, Pablo está al mismo nivel que ellos. Pero hay algo en que les gana: les gana en sufrimientos.

¿Por qué es tan importante el sufrimiento? ¿Por qué? ¿Por qué será tan importante el sufrimiento? Si el sufrimiento parece tan estéril. Si todos huimos del sufrimiento, ¿por qué la Biblia insiste en que el sufrimiento es importante?

Hay tres razones, entre otras muchas, hay tres, por las que el sufrimiento es muy importante, por las que el sufrimiento es el título de gloria de los servidores de Cristo, claro, los servidores maduros de Cristo. Porque los que apenas están comenzando, y de pronto muchos estamos apenas comenzando, miran o miramos el sufrimiento como algo que tocaría rechazar al máximo y evitar al máximo.

Pero yo no sé cómo vas tú acercarte tú a Cristo sin acercarte a la Cruz de Cristo. Yo veo muy difícil abrazar a Cristo sin abrazarle la Cruz, está muy difícil hacer esa disección entre Cristo y la Cruz, está muy difícil. Y aunque pudieras bajarlo de la Cruz, pues bajaría vestido de Llagas y de Sangre, como lo recibió María a los pies de la Cruz.

Bueno, entonces hay tres razones para las que el sufrimiento es muy importante para los servidores de Cristo. La primera razón es porque en la cruz, en el dolor de la cruz, Cristo hizo la máxima manifestación de su amor. No hay amor más grande que entregar la vida. No es que nosotros seamos adoradores del sufrimiento, sino que el acto de entregar la vida es un acto de despojo. Y nunca Cristo se despojo tan completamente de sí como en la Cruz .

Lo que nosotros amamos de la Cruz es eso, es eso, no es el dolor por el dolor. Sino es ver a alguien que se despoja por amor, hasta de su propia vida, de su propia Madre, de su salud, de su paz, de su cuerpo. La señal del máximo amor es la entrega de la vida. La entrega de la vida es la Cruz, ¿cómo no amar la Cruz? ¿Cómo no venerar la Cruz? ¿Cómo no reconocer en ella la señal del amor de Dios? Primera razón.

La segunda razón proviene de la comparación que hacemos entre las dos lecturas. Cristo nos dice: “No amontonéis tesoros en la tierra” San Mateo 6,19. Los tesoros de esta tierra tienen su bondad pero son muy engañosos. El dinero puede servir para obras buenas o para destruir una familia; la fama puede servir para servir para recibir el cariño de mucha gente o para recibir la envidia de mucha gente.

Los bienes de esta tierra son ambiguos. La belleza, la belleza física, el placer de mirar, de tocar puede servir para expresar amor o puede servir para echar a perder un matrimonio, una familia, una vocación. Los bienes de esta tierra son bienes, pero son bienes ambiguos, están amenazados.

El que se aferra a la Cruz, el que ama la Cruz se ha unido a un bien que no tiene mal, porque todo mal lo transforma en bien. ¿Los males de la cruz cuáles son? Las persecuciones, los insultos de Cristo. Pero cuantos mayores son los insultos que recibe Cristo, mayor es la muestra de su amor, de manera que la cruz es como una maravilla, un invento maravilloso de Dios para transformar todo mal en bien. Cada azote que recibió Cristo fue una injusticia, pero cada azote que recibió Cristo se convierte, en la Carne de Cristo, en una muestra de amor.

Amar la Cruz y amar los sufrimientos por amor de Dios, es una maravilla porque es unirse a un tesoro que nadie nos puede quitar. Supongamos un predicador que esté engolosinado con su fama, está engolosinado con los elogios, con el cariño, con la amistad, con los aplausos, será un predicador muy frágil, será un predicador al que se le puede hacer sufrir mucho y al que se le puede presionar mucho, retirémosle nuestro cariño, quitémosle nuestros aplausos, no le demos apoyo, y verás cómo se cae, se viene al suelo.

Pero imaginémonos un predicador que esta enamorado de la Cruz, de la Cruz de Cristo, si tu dices: "Dejémoslo, abandonémoslo, insultémoslo", él dirá: "Ese es mi tesoro". ¿Cómo le vences? Ése sí es invencible. El que esté aferrado a la Cruz ése sí invencible, porque cuanto más pretendas atacarlo, más aumenta su gloria.

Por eso el demonio detesta la Cruz, porque no puede nada contra ella. Contra la elocuencia, contra la ciencia, contra la riqueza, contra el cariño, contra los bienes de esta tierra el demonio puede hacer mucho, puede atacar mucho; pero contra la cruz qué puede hacer? Si no la ataca, reina; y si la ataca, aumenta su gloria. El demonio esta perdido frente a la Cruz, el demonio no puede nada con la Cruz.

La segunda razón entonces por la que el predicador debe enamorarse de la Cruz de Jesucristo es porque con ese amor inmenso a la Cruz de Cristo tiene su tesoro en el cielo, y en ese sentido es inatacable, no se puede hacer nada con él. ¿Como se puede vencer al que está unido a la Cruz? No hay modo de vencerlo.

El mundo no conoce estrategia, si los deja en paz, a estos amadores de la Cruz, si el mundo los deja en paz, se riegan y predican; si los ataca, aumentan su gloria. No sabe que hacer con ellos, no puede hacer nada; por eso, por la Cruz de Cristo nosotros sabemos que el Evangelio es indestructible, y que cuando Cristo vuelva habrá creyentes, habrá gente que tendrá fe viva en Él.

La tercera razón por la que es poderosa la Cruz y por lo que es indispensable la Cruz en el evangelizador, es porque la Cruz es la señal del desinterés.

Si tú ves a una persona que predica y predica, y cada vez va mejor, y mejor y cada vez crece en todos los aspectos, y aumentan sus riquezas, y aumentan su popularidad, y nunca tiene problemas, y jamás se enferma, alguien podría pensar: "¡Qué buen negocio es servir a ese Dios; uuy, para conseguir yo esos carritos, y esa casita, y esa salud, y esa fama, y todos esos bienes, yo también como que me voy a meter a predicador!".

Pero si tú ves a un hombre como este Pablo, mire la descripción, mire el currículum, el currículum de Pablo: "Los judíos me han azotado cinco veces con los cuarenta golpes menos uno, tres veces apaleado, una vez apedreado, tres naufragios. ¿Cuántos viajes a pie? Muerto de cansancio, sin dormir, con hambre, a menudo en ayunas, con frío, sin ropa" 2 Corintios 11,24-27.

Si tú ves una persona así y te sigue hablando: "¡Cristo! ¡Cristo! ¡Cristo es el Señor!" Y lo predica, y tiene paz, y tiene verdad, y nunca busca nada de ti, tú dices: “A ese señor lo está sosteniendo Dios o yo no me llamo...” Tiene que estar Dios en esa vida, tiene que estar Dios, no hay otra explicación de eso.

En cambio si todo sale bien, si nunca hay problemas y todo mundo nos quiere, si todo funciona como por autopistas, no faltara el que diga: "Ese evangelio no lo creo, porque yo lo que veo ahí es ventajas sobre ventajas".

Por eso Dios en su misericordia, cuando ve que uno es cobarde, como me pasa a mí, cuando ve que uno es cobarde para el dolor, para el sufrimiento y para todas esas cosas, Dios por su cuenta y riesgo, sin pedirle a uno muchos permisos, echa sus cuantas gotitas de acíbar, para que uno sepa lo que es bueno y para que uno sepa unirse a este misterio de la predicación.

Mis hermanos, estas son las señales de los verdaderos predicadores, estas son la señales de los servidores de Cristo, así obran los evangelizadores. Como decía San Pablo: "El que vea que puede con eso, que lo haga".