I114001a

De Wiki de FrayNelson
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Fecha: 19970619

Título: La liviandad en la fe y la liviandad en las costumbres Original en audio: [8 min. 34 seg.]


En qué dramas se vio San Pablo para darse a entender con esta comunidad de Corinto, con estos corintios. Les quiso hablar en todos los lenguajes, con muchas razones, con pocas razones; se puso autoritario, recordemos que en la Primera Carta a los Corintios, en el caso de aquel incestuoso que convivía con la madrastra, Pablo decretó que fuera expulsado de la comunidad.

Obró con rigidez a veces, otras veces con extremada ternura, porque entonces luego le contaban que la comunidad estaba muy triste, muy afligida, y él dice que duele que hayan tenido que derramar algunas lágrimas, pero también dice que hay un dolor que acerca a Dios.

Y todos estos dramas tienen su origen el el corazón voluble y vanidoso de esta comunidad. A mí me parece que esta comunidad de Corinto era veleidosa, era una comunidad superficial, como una mujer inmadura que anda enamorándose de todos, coqueteando con todos, atenta a cualquier cariño o palabra lisonjera que se le pueda decir.

Así estaban estos corintios. Y alguna relación debe haber, indudablemente, entre esa liviandad en la fe y la liviandad en las costumbres.

En tiempos del Apóstol Pablo decir que una mujer era corintia era decir que era una mujer fácil, una mujer pública. Corinto es un puerto donde se comercian pues, primero, los bienes, las ideas y luego hasta las mismas personas. Donde se compra y se vende mucho, donde se ve mucho circular dinero, donde se congregan tantos intereses, es difícil que el corazón no se prostituya.

Y lamentablemente, ese fue el desarrollo que tuvo la fe de los corintios. Ellos, acostumbrados a negociar, a comprar al mejor postor y a escuchar todo género de discursos, religiones y filosofías, me parece que tarde o nunca llegaron a comprender la novedad y la belleza, la fuerza y la sabiduría del mensaje que, primero Pablo, y luego otros predicadores, le querían comunicar.

Eso trae su enseñanza para nosotros, porque también hay lugares en los que el mucho comercio, la abundancia, la prosperidad y el oír continuo historias hacen que las vidas se endurezcan y hacen que las personas pierdan el paladar, pierdan la capacidad de gustar la dulzura del alimento que Dios les ofrece.

Yo creo que lo experimentamos especialmente cuando en la obra de la predicación nos encontramos con esos auditorios indiferentes, superficiales, duros, distraídos, livianos, caprichosos, individualistas; este género de auditorios suele estar precisamente allí donde hay personas que tienen sus semejanzas con la comunidad de Corinto.

Es decir, personas acostumbradas, quizá por la televisión, quizá por el modo de vida de los papás, quizá por el nivel social en que se encuentran, personas acostumbradas, digo, a que todo se puede comprar, a que todo se puede vender, a que todo llega y todo pasa, a que nada importa realmente mucho y que, finalmente, el único imperio que parece durar, es el imperio del propio capricho y que cada quien se las componga como pueda, y que viva y que deje vivir a los demás.

Pablo, en estas exhortaciones,intenta que esta coqueta, que esta mujer casquivana, superficial, entre en razón, y no es casualidad que sea aquí el lugar donde Pablo dice: "Me temo que igual que la serpiente que sedujo a Eva, pervierta vuestro modo de pensar y abandones la entrega y la fidelidad a Cristo" 2 Corintios 11,3.

No se pueden estar oyendo demasiadas teorías, no se pueden estar oyendo demasiadas religiones y conservar el corazón así como adolescente, como disponible, como en oferta; no se puede estar así y ser cristiano. Y dice Pablo: "Quise desposaros con un solo marido presentandoos a Cristo como una virgen intacta" 2 Corintios 11,2.

En lo cual nos cuenta, por una parte, la relación que hay entre el don de la fe y el don de la virginidad; y por otra, nos cuenta cómo la virginidad de la que aquí se habla, y estamos en los comienzos de la espiritualidad de la virginidad en la Iglesia, es aquella que viene como un don del Espíritu.

Digo como entre paréntesis, ya que aquí se menciona esa expresión sobre la virginidad, que hace poco pude encontrarme con un documento que es del siglo IV, aunque parece atribuido al Papa San Clemente, esto sería siglo I o siglo II, un documento que es del siglo IV sobre la virginidad.

Y es bien interesante cómo allí, -estamos en los orígenes de la vida consagrada-, nunca se hace mención al pasado de las personas y nunca se limita el hecho y el don de la virginidad a las mujeres, sino que se concibe igualmente como un don del Espíritu para los hombres.

Estas alusiones quieren mostrar cómo con Cristo ha llegado una nueva virginidad; Cristo es el que hace vírgenes los corazones; Cristo, con su amor, es el que separa nuestras liviandades y nuestras coqueterías y nuestras seducciones; Cristo quita todos esos falsos amantes y hace que el corazón humano por fin pueda encontrar a quien amar con toda su alma.

Y esta es la raíz del don virginal que luego florecería en la Iglesia a través de la vida consagrada y especialmente de la vida religiosa.

Pidamos a Dios que nos dé un corazón virgen, un corazón celosos de Dios, "celoso con los celos de Dios" 2 Corintios 11,2, como dice San Pablo; pidámosle que nos dé este celo, un corazón que sepa dolerse al ver tan prostituida la fe, tan prostituido el corazón; al ver tan enferma, tan distraída, tan coqueta la vida, la espiritualidad, la religión de tantas personas.

Un corazón que sepa sentir dentro el fuego de Dios y que en ese fuego, como dice hermosamente una poesía, pueda también apagar los falsos ardores de las concupiscencias y las mentiras y las filosofías que se pretender predicar como reemplazo del Evangelio.

Venga sobre nosotros ese Espíritu ardiente, ese Espíritu con el celo de Dios, y que nuestro corazón en primer lugar, y luego el de los que nos escuchan, tengan ese amor total a Dios, ese deseo de unirse con Él, ese poder presentarse y decirle: "Somos el precio que tú adquiriste; nosotros somos tuyos, porque a precio de tu amor y de tu Sangre, nos has comprado para ti".