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De Wiki de FrayNelson
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El Evangelio de hoy está tomado de San Mateo en el capítulo quinto, estamos abriendo la semana décima del tiempo ordinario y si en las nueve primeras semanas nos había acompañado San Marcos, a partir de hoy encontramos a San Mateo, esto es propio de las lecturas del tiempo ordinario. En el tiempo ordinario tenemos primero a Marcos, luego a Mateo en aquellos pasajes que son propios de él y luego tenemos a San Lucas. Cada año durante el tiempo ordinario, estos tres evangelistas nos van guiando en los días entre semana para que contemplemos los misterios de Cristo.

El Tiempo Ordinario nos lleva a un orden, una lectura continua, casi completa del Evangelio de Marcos, menos los textos de la Pasión que se reservan para Semana Santa, luego San Mateo en lo que tiene de más propio, también una lectura continua y finalmente el evangelista San Lucas. De ese modo si una persona asiste con atención a la Santa Misa en los días de entre semana tiene una oportunidad magnifica de dejarse llevar por estos maestros de la fe y por conocer realmente el misterio de amor de Nuestro Señor Jesucristo.

Empezamos hoy con San Mateo y el primer texto, muy propio de San Mateo que reflexionamos es el Sermón de la montaña. Mateo ha recopilado los capítulos cinco, seis y siete numerosas enseñanzas de Cristo, a esta colección de predicaciones de Cristo se le llama Sermón de la montaña, porque precisamente como hemos oído hoy, Jesús reúne a sus discípulos en una montaña, acto parecido a lo que hizo Moisés cuando reunió al pueblo Israel junto al monte Sinaí y así como Moisés junto al monte Sinaí presentó al pueblo la ley de Dios, así también Jesús como un nuevo Moisés presenta el querer de Dios a este nuevo pueblo de Dios, heredero y descendiente espiritual de Israel.

Observemos que las palabras de Cristo son Buena Noticia, es decir Él está anunciando alegría, buena nueva; pero no todos lo van a entender así. Lo mismo que Moisés en el Sinaí, predica en primer lugar a los israelitas, aunque algún día, esa palabra habrá a de llegar a muchos otros pueblos, así también Jesús aquí está predicando a los primeros destinatarios que pueden llegar a entender el mensaje del Evangelio. No es obvio el Evangelio, el Evangelio nos va a pedir una cantidad de cosas y también va a ofrecernos tesoros del cielo, pero eso que nos va a pedir el Evangelio no resulta comprensible fácilmente, si estamos atrapados en el encanto de las cosas de este mundo, si nos sentimos seguros de nosotros mismos, en nuestra riqueza, en el poder de la violencia, en la explotación de los más pequeños no vamos a sentirnos seguros de Dios, por eso las bienaventuranzas van en primer lugar para aquellos que no ponen su seguridad en sí mismos, para aquellos que han descubierto que solo en Dios empieza un universo nuevo, solo en Él se renuevan todas las cosas; y quienes son esos?, esos son los que nos describe Cristo en las bienaventuranzas, los pobres, las personas que lloran, los que tienen hambre y sed de justicia, los mansos; por eso le vamos a pedir y a clamar al Señor que nos dé este corazón de las bienaventuranzas para, poder decir que Cristo se nos ha ofrecido como verdadero y definitivo Moisés.